Religión

Nazaria, la monja que fue proclamada santa y que pasó por Uruguay

Nacida en España, Ignacia March Mesa Nazaria (1889-1943), pasó casi toda su vida como misionera con los pobres en América Latina.

Nazaria, la monja que fue proclamada santa. Foto: Wikimedia Commons
Nazaria, la monja que fue proclamada santa. Foto: Wikimedia Commons

El papa Francisco canonizó este domingo, junto con el arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero y al papa Pablo VI, a la monja española Nazaria, que pasó casi toda su vida como misionera con los pobres en América Latina.

Nacida en España, Ignacia March Mesa Nazaria (1889-1943), recorrió varios países, entre ellos Uruguay. 

Sin embargo su mayor trabajo lo realizó en Bolivia, donde fundó el Instituto de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, una congregación que cuenta actualmente con casi 80 comunidades en 21 países.

En 1933 el entonces arzobispo de Montevideo, monseñor Juan Francisco Aragone, mandó a llamar a Nazaria para que abriera su fundación también en Uruguay. Finalmente fue llevada a cabo en el Cerrito de la Victoria, según recopila el libro escrito por el sacerdote Javier Baptista.

En 1935 la monja volvió a España y abrió una casa en Madrid. Un año después estalló la Guerra Civil y se trasladaron a un edificio casi en ruinas llamado Carabanchel.

En agosto de ese año se presentó en el secretario del ayuntamiento para comunicar la detención de la Madre Nazaria, como era llamada. Sin embargo, el cónsul uruguayo, Francisco del Pozo, -junto con la Embajada argentina- impidieron que fuera llevada a la cárcel, indica el libro.

Al día siguiente, la Madre Nazaria y la novicia uruguaya, Delia Beramendi, se refugiaron en la casa del cónsul uruguayo y luego la monja viajó nuevamente a Bolivia. En ese país la consideran una santa por su labor con las mujeres y la promoción de la educación.

Nazaria trabajó en las minas, en los mercados, con los desempleados, encabezó manifestaciones y movilizó a las mujeres para fundar un sindicato obrero femenino.

Ahora un ejemplo para la Iglesia "pobre para los pobres" que promueve el papa Francisco, quien conoció su trabajo en las villas miseria de Buenos Aires, las mismas que visitó años más tarde cuando era obispo.

Beatificada en 1992 por Juan Pablo II, la religiosa fue una visionaria y ahora representa a una Iglesia "sin tibieza y sin cálculos, con el ardor de arriesgar y de dejar", afirmó el pontífice tras proclamarla santa durante una solemne y multitudinaria ceremonia en la plaza de San Pedro.

Junto a ella fueron elevados también al honor de los altares los curas italianos Francesco Spinelli y Vincenzo Romano, la religiosa alemana Maria Caterina Kasper y el laico italiano Nunzio Sulprizio.

"Con estas canonizaciones, el papa quiere decirnos que todos podemos alcanzar la santidad", explicó Giovanni Maria Vian, director del L'Osservatore Romano, el diario de la Santa Sede.

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