EL UNIVERSAL DE MÉXICO/GDA
Las mafias del narcotráfico mexicano desbarataron las estructuras de seguridad de América Latina. Una intensa ofensiva continental permitió penetrar continentalmente aparatos políticos, empresariales, militares, policiales y judiciales.
Mientras en México, el combate al narcotráfico ya provocó unas 5.500 muertes en lo que va del año, más del doble que en 2007, en todo el continente las organizaciones mafiosas se han ingeniado para dominar el contrabando y almacenamiento de cocaína y éxtasis o droga sintética desde Colombia, Argentina y Perú, vía Centroamérica, a México y Estados Unidos.
Con bases estratégicas en los siete países centroamericanos para recibir, esconder y redistribuir los cargamentos de drogas que son enviados por tierra, aire y mar desde el sur del continente, los mexicanos son considerados hoy por ejércitos, policías y cuerpos antidrogas latinoamericanos y de Estados Unidos como los más grandes capos del narcotráfico en el Hemisferio Occidental.
américa central. Instalados a sangre y fuego en pueblos y selvas guatemaltecas y al amparo de políticos de ese país, con sobornos en cadena a autoridades policiales y judiciales panameñas, o mediante compañías salvadoreñas del transporte de carga que, a diario, recorren el istmo centroamericano, y laboratorios de éxtasis encubiertos en empresas funerarias fantasmas hondureñas, los mexicanos infiltraron centros claves de poder.
Con este marco, los presidentes de Centroamérica se reunieron a principios de este mes en San Pedro Sula, Honduras, para debatir la crisis regional de seguridad, agravada por la incursión de los cárteles mexicanos del narcotráfico que pretenden controlar territorios.
"En Panamá, con el billete en la mano, los `narcos` mexicanos han comprado favores todos los días, a todos los niveles", denunció el abogado panameño Miguel Bernal, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá.
"Por omisión o acción de ciertas autoridades, el narcotráfico mexicano creó un radio de acción que va en crecimiento, sin atrasos y ante la inoperancia del sistema judicial, donde opera la mayor impunidad", añadió.
En un reflejo de la penetración de los cárteles, en especial el de Sinaloa, el Golfo y ahora Los Zetas (brazo ejecutor de los anteriores, aunque con mucho interés en abrirse camino por su cuenta), el número de mexicanos presos por narcoactividad y "blanqueo" de dinero en Centroamérica aumentó de 75 a 102 de octubre de 2007 a agosto de 2008, según la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.
Panamá es vital para las narcomafias de México, por su cercanía con Colombia: del total de encarcelados, hay 57 mexicanos en prisiones panameñas.
el sur. Pero la penetración también ha llegado al Cono Sur. Perú, donde hay 77 mexicanos presos por servir de "mula" o "correo humano" de drogas, es utilizado por los cárteles de México como punto en la cadena de producción y escala en ruta al resto de la región y a Europa.
Una fuente de alto rango de la Policía Internacional (Interpol) en Asunción, Paraguay, explicó que "hablar" de efedrina en el último semestre en América del Sur, en especial Paraguay y Argentina, "es decir mexicano". Para ratificar la alerta, en el último año fueron detenidos 39 mexicanos en Argentina, nueve en Paraguay y cinco en Uruguay.
La debilidad legal en América del Sur en efedrina -precursor químico para producir tabletas de éxtasis- atrajo a los mexicanos, que desde 2005 establecieron una "cabeza de playa" en Argentina y Paraguay, para invadir en los bajos mundos del contrabando de drogas. México prohibió la efedrina en 2006.
Sobre los mexicanos detenidos en Uruguay, éstos fueron capturados en febrero de este año en el paraje La Concordia, Soriano, junto a tres bolivianos y dos uruguayos (originalmente hubo un mexicano apresado más, luego desligado de la causa) durante un operativo bautizado "Pájaros Pintados". Según informó El País oportunamente, se trataba de una organización que operaba desde hacía ocho meses. En ese lugar, en una avioneta Cessna de matrícula boliviana, las autoridades se incautaron de 142 kilos de cocaína. El plan era embarcarlos hacia Europa. Un objetivo más ambicioso era llevar 2.000 kilos de esa droga, en tres meses, rumbo al Viejo Mundo.
Nuevas zonas. Especialista en temas de inseguridad y delitos, autor de varios libros sobre las correrías de la policía bonaerense, Ricardo Ragendorfer, trabaja en una nueva investigación sobre el que en Argentina se conoce como el "Triple Crimen" ligado a la efedrina, en agosto de este año, y asegura que el desembarco del narco mexicano en el Cono Sur no sólo se da por la permisividad con el comercio de esa sustancia. "Habría que ubicarlo también con el recrudecimiento de la represión contra los delitos del narco en el propio México. Eso hace que salgan a buscar nuevas zonas para operar. Y en un mundo cada vez más interconectado no es de extrañar que ya estén operando en Argentina".
En ese país rioplatense, a mediados de este año, se desató una serie de ejecuciones de sujetos ligados a los cárteles mexicanos, quienes operan sobre todo el tráfico de precursores químicos para proveer a los laboratorios que procesan metanfetaminas, en su mayoría controlados por el cártel del Pacífico.
Y mientras las autoridades argentinas hallaban, en agosto, una "cocina" de droga sintética operada por 10 mexicanos en Buenos Aires, pistoleros de Los Zetas -que entonces era brazo armado del cártel del Golfo- entraban y salían de Guatemala, al otro extremo del continente, para posicionarse con fuerza y asumir control directo de vastas operaciones del tráfico y almacenamiento.
Sacudida en marzo, octubre y noviembre de este año por tres "narcomasacres" que dejaron al menos 45 muertos, Guatemala ha perdido control territorial frente al creciente poder del crimen organizado. Tras un choque a balazos entre narcotraficantes mexicanos y guatemaltecos que dejó 17 muertos a fines de noviembre en un poblado limítrofe con México, Ejército y policía evitaron entrar de noche a la zona y esperaron a que fuera de día.
"Todo eso muestra pérdida de control territorial. Es una forma de reconocer poder de fuego y control territorial del narcotráfico", dijo el guatemalteco Héctor Rosada, presidente del Centro de Estudios Estratégicos y de Seguridad en Centroamérica, entidad no estatal.
"La estructura institucional de seguridad y judicial de Guatemala es `precarísima`, se ve desbordada y no está preparada para esta nueva guerra entre cárteles mexicanos por la presión en México", afirmó por su lado la investigadora Claudia Samayoa, de Seguridad en Democracia, organización no gubernamental guatemalteca.
"Desde hace muchos años, los mexicanos tienen alianzas con narcotraficantes guatemaltecos, pero ahora buscan ampliar el control territorial de Guatemala más allá de sus nexos locales, por lo que se están renegociando reglas de juego con las mafias que tradicionalmente han manejado el crimen organizado en Guatemala", explicó Samayoa.
Cooperación. Diversas áreas de inteligencia del gobierno mexicano investigan a bandas del país que han extendido sus operaciones a Argentina, Perú y Guatemala, considerados claves para las rutas en el trasiego de drogas, y que hoy son territorios codiciados por los cárteles del Pacífico, de los hermanos Beltrán Leyva, el Golfo y el que fuera su brazo armado, Los Zetas.
Autoridades indicaron que la sociedad que inició con los capos colombianos se ha diversificado a otros puntos del continente, a los que se han desplazado algunos jefes de las estructuras criminales con sus células, en su intento por controlar las rutas de tráfico y garantizar el arribo de los cargamentos que tienen como destino Estados Unidos.
Frente a este escenario, autoridades de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y de la Procuraduría General de la República (PGR) indicaron que en los últimos meses, se han intensificado las tareas de cooperación e intercambio de información para desarticular las estructuras criminales trasnacionales.
En el caso de Colombia, donde la sociedad entre sus capos y los cárteles mexicanos es añeja, la SRE y PGR iniciaron negociaciones en noviembre pasado para modificar los Tratados de Extradición y de Asistencia Jurídica entre ambas naciones, para hacer más eficiente la captura y el procesamiento de narcos.
La violencia desatada por narcos mexicanos en otros países, donde han replicado sus métodos de ejecución, para eliminar a sus adversarios locales y han protagonizado balaceras contra delincuentes y policías, obligó a México al envío de estrategas a Perú.
El presidente peruano, Alan García, solicitó la intervención de al menos 300 policías mexicanos para combatir a narcos que emigraron a ese país.
A su vez, desde el mes de febrero de este año la PGR inició una investigación sobre estas operaciones Argentina-México, al descubrirse la existencia de una red que utilizaba empresas de mensajería para hacer llegar los cargamentos de efedrina y seudoefedrina a territorio nacional. Una mujer, Diana González Reyna, quien fue detenida hace 10 meses por policías federales, y que es procesada en el Juzgado Sexto de Distrito en Materia de Procesos Penales del estado de México, era una pieza clave de estas operaciones. Supuestamente, recibía los embarques en Toluca.
Las autoridades de Guatemala también han reportado la creciente presencia de narcotraficantes mexicanos, sobre todo Zetas, que buscan apoderarse -por la fuerza o a través de sociedades- de los territorios que son ruta para los cargamentos de droga.
Esto obligó a que a principios de mes México y Guatemala "sellaran" la frontera con el envío de tropas y policías, para inhibir las operaciones de trasiego de droga, y de acuerdo con autoridades de ese país el envío de militares guatemaltecos a franja fronteriza podría incrementarse.
Del sur al norte del continente, la narcoactividad en terrenos ciegos y pistas clandestinas consolida la penetración mexicana, desplegada en un corredor marítimo por el Océano Pacífico entre México y Colombia por el que pasa cerca de 90% de la cocaína que va a Estados Unidos.
Las cifras
197,1 Millones de dólares que liberó EE.UU. para México el 3 de diciembre, primera entrega de la "Iniciativa Mérida" contra el narco.
117% Aumento del número de homicidios por la guerra al narco entre el 1° de enero y el 2 de diciembre de este año, respecto a 2007.
45.000 Soldados desplegados este año por el gobierno mexicano para combatir a los cárteles de la droga, sobre todo en el norte.