Argentina

Nahir Galarza en la cárcel: "Se para sobre los muebles y nos observa mientras dormimos"

Nahir Galarza denunció que una compañera de reclusión la acosaba sexualmente. Las otras reclusas aseguran que se comporta raro, amenaza con matarlas y que se quiere fugar. 

Nahir Galarza. Foto: vía La Nación | GDA
Nahir Galarza. Foto: vía La Nación | GDA

Todo indica que el pabellón N°9 de la cárcel de mujeres de Paraná, Argentina, será escenario de nuevos conflictos entre Nahir Galarza y las internas que respondieron sus acusaciones con detalles escabrosos sobre la convivencia con la joven de Gualeguaychú.

La semana pasada, Nahir denunció ante la Justicia a su compañera de pabellón, la policía Ludmila Soto. La joven condenada por el crimen de Fernando Pastorizzo llegó a los Tribunales paranaenses para declarar que fue víctima de una situación de "abuso y acoso sexual" perpetrada por Soto.

"Tengo problemas con ella porque, desde hace rato, esta chica que es lesbiana, es policía y durante mucho tiempo estuvo atrás mío. Al principio yo pensé que era jodiendo porque teníamos una relación de amigas", dijo Galarza en declaraciones periodísticas.

Sin embargo, tras la acusación, Soto remitió una nota a las autoridades donde no solo niega tal situación, sino que pide que la cambien de pabellón, ya que se reconoce como víctima de una maniobra de Galarza para lograr un traslado a otro lugar con la intención de fugarse, entre otras graves acusaciones.

Por su parte la expolicía y compañera de presidio de ambas mujeres, Griselda Bordeira, solicitó mediante una extensa carta dirigida a la jefa de Tratamiento del Penal ser reubicada. En el escrito manifestó estar preocupada por su integridad física y psíquica, debido a "la complicada convivencia con Nahir", a quien acusó de consumir marihuana en el pabellón que comparten.

En la entrevista con Mariana Fabbiani, Nahir también se había referido a la convivencia en la cárcel de mujeres de Paraná. "Desde el primer día, me llevé bien con todas en el penal y me llevo bien. En mi pabellón, hay problemas de convivencia entre todas, pero son normales", dijo al programa DDM, relativizando las situaciones que, según sus compañeras, la tienen como protagonista.

Lo cierto es que mientras todos analizaban la entrevista que Galarza le había concedido a Fabbiani, la joven era trasladada a Tribunales para radicar una denuncia en la Unidad Fiscal de Violencia de Género. En los Tribunales de Paraná, acusó a Soto por haberse propasado sexualmente con ella. Como consecuencia, el juez de Garantías, Elvio Garzón, dispuso una restricción por 45 días para la denunciada, aunque Nahir contó en la entrevista que aún compartían el pabellón.

Cabe recordar que, unos días antes, personal penitenciario había realizado una requisa y le había secuestrado un celular a Nahir Galarza. Lo había conseguido, luego de tomar clases de la carrera que cursa en la Uader (Licenciatura en Psicología), lo que le valió una sanción. Pero según refirió la policía acusada por Galarza, el hecho ocasionó otros altercados en el pabellón, que no se habían conocido e involucrarían al padre de Nahir, el policía Marcelo Galarza.

Por su parte, Soto calificó de absurda la denuncia sobre acoso sexual, al sostener que jamás se comportó de manera desubicada con la joven, "lo cual pueden atestiguar las otras compañeras del pabellón".

"Los últimos acontecimientos traspasaron los límites de lo tolerable. Es prácticamente inentendible que por reclamos del cumplimiento de acciones básicas incluidas en el reglamento de convivencia impuesto por el sistema carcelario terminemos en la Justicia por el temor de que se atente contra la vida de personas", sostuvo Bordeira en uno de los párrafos de su carta.

"Es de conocimiento de las autoridades del Servicio Penitenciario y de la Justicia mis diferencias con Galarza, sobre todo, en el poco apego a la vida, al confesar su intención de atentar contra mi vida al manifestarme que debía temer de 'no despertar nunca más", agregó Bordeira.

"La presencia de estupefacientes, marihuana, en el pabellón, ante la reacción del resto Galarza se responsabilizó de la tenencia; esa situación llevó a que denunciáramos ante las autoridades a quien comercializaba y actuaba de proveedor. La interna tomó conocimiento de nuestra denuncia y, como represalia, nos amenazó de atentar contra nuestra integridad física", aseguró.

Y sumó, en respaldo a la interna acusada por Nahir: "La restricción mediante medida judicial por parte de Soto hacia Galarza por supuesto acoso preocupa mucho más porque soy testigo de la relación que ambas compartían. Una relación de amistad y compañerismo, consensuada entre ambas partes. Jamás observé que Galarza se manifieste en disconformidad con esa relación y sorpresivamente después de la denuncia de Soto sobre los estupefacientes y su intención de atentar contra mi vida y a la sumatoria del celular ilegal secuestrado entre las propiedades de Galarza, los llamados intimidatorios por parte del madre de Galarza a la familia de Soto y tras poner en conocimiento a las autoridades y dos meses después de no tener ningún tipo de relación ni contacto entre ellas, efectúa la denuncia".

"Imaginará la preocupación por encontrarme ante una persona capaz de protagonizar lo detallado, ¿qué más se puede esperar? No es menor su arrogancia al manifestar que posee acceso a los medios, con la creencia de que la habilita a actuar con impunidad y despreocupación, sin medir el daño que genera a los demás", afirmó Bordeira.

"Temo por mi integridad física, ya que en reiteradas ocasiones, cuando aún mantenía relación de compañerismo, Galarza me mencionó la intención de atentar contra la humanidad de Bordeira. Que iba a ahorcarla con una toalla una de esas noches, y que tenía varias alternativas para terminar con su vida. Pero temo por sobre todas las cosas que la interna se autolesione, ya que en más de una oportunidad mencionó su intención de golpearse por consejo de su padre y responsabilizar a Bordeira, ya que habían tomado conocimiento de la denuncia en su contra. Hoy tras la medida de restricción me genera una preocupación extrema que lo lleve a la práctica y me responsabilice", alertó Soto en su presentación.

"Temo por mi salud psíquica, ya que no descanso lo necesario por temor a que ocurra una situación en horas de la noche, ya que Nahir no duerme, deambula por el pabellón en actitudes extrañas, como pararse sobre muebles, permaneciendo inmóvil, observando un punto fijo por largo tiempo en la oscuridad o permanece inmóvil observándonos mientras dormimos, situación que informamos al Servicio Penitenciario. Ante la falta de respuestas, acordamos con las restantes internas dormir por turnos como una especie de guardia, para cuidarnos entre nosotras", contó Soto.

E insistió: "Temo por mi integridad física y por futuras represalias por la denuncia que consta en acta en esta institución acerca de la compra y consumo de estupefacientes por parte de la interna Galarza, y si bien debo reconocer que tenía conocimiento y no di aviso a las autoridades cuando tomé conciencia de la situación y el riesgo para las otras internas, lo hablé con el resto del pabellón y automáticamente lo denuncié".

"Pero mucho más temo porque creo convertirme en un instrumento para lograr sus objetivos, ya que en reiteradas oportunidades, cuando la relación de compañerismo existía, me comentó que se encontraba arrepentida de no haber sido alojada en la unidad penal de Gualeguaychú, y solía decirme que en esta Unidad Penal (por la de Paraná) era difícil escaparse, que ella, de no revertirse su condena, no permanecería 35 años y que lo tenía conversado con su padre. Temo ser herramienta de su propósito", indica Soto en la nota presentada ante las autoridades del penal.

¿Quiénes son las internas que aseguran tener miedo de convivir con Nahir?

Bordeira es expolicía y se desempeñaba como funcionaria en el área de Servicios Públicos de la Municipalidad de Paraná. Se encuentra en prisión de manera preventiva, en el marco de la causa judicial que investiga presuntas redes de narcotráfico que involucran a miembros del municipio, donde incluso está procesado el intendente Sergio Varisco.

Soto es policía y desde 2015 cumple una condena de ocho años de prisión efectiva por ser hallada, junto a otros uniformados, como autora material penalmente responsable de los delitos de torturas, privación de la libertad con abuso funcional, vejaciones en actos de servicio y apremios ilegales contra dos menores en 2012 en Rosario del Tala.

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