ELECCIONES EN INDIA

Nadrenda Modi ganó y promete una “Nueva India”, nacionalista y digital

Centró la campaña en la seguridad y en proteger India de su enemigo Pakistán. Su partido BJP tendrá mayoría parlamentaria.

Narendra Modi. Foto: AFP
Nadrenda Modi renovó en el poder por otros cinco años. Foto: AFP

Narendra Modi ganó un segundo mandato como primer ministro de la India, con un discurso nacionalista que está calando en la sociedad de su país. La victoria azafrán, el color de su partido Bharatiya Janata Party (BJP), fue aplastante.

El opositor Partido del Congreso, de los Nehru-Gandhi, aceptó la derrota. “Había dicho durante la campaña que la gente son los verdaderos mandatarios, han ordenado y decidido en favor del BJP. Felicito a Modi y al BJP”, declaró Rahul Gandhi, el benjamín de la dinastía.

A los 68 años, Modi, hijo de un vendedor de té, se impuso como el hombre fuerte de un país de 1.300 millones de habitantes.

Descrito como un “monje en misión”, Modi promete el advenimiento de una “Nueva India”, nacionalista, con una economía moderna y digital, que se ubicará entre las grandes potencias mundiales.

Más que concentrarse en el desarrollo de la economía, como durante su elección en 2014, esta vez optó por hacer campaña sobre una retórica centrada en el tema de la seguridad, presentándose como protector de India frente al enemigo paquistaní.

En la televisión, en internet, en carteles en la calle, el rostro embellecido con una barca canosa y delgadas gafas de Narendra Modi está por todas partes.

India no había conocido semejante omnipresencia de un dirigente político desde la primera ministro Indira Gandhi, abuela de Rahul Gandhi.

Modi, que se jacta de un perímetro toráxico de 142 centímetros, ejerce el poder sin ambigüedades. Su palabra no encuentra obstáculos, y de hecho no ha dado ninguna verdadera conferencia de prensa y apenas ha concedido alguna entrevista, siempre muy controlada. Prefiere las redes sociales y los actos políticos, donde hace prueba de una energía inagotable.

Excelente orador, Modi habla un hindi con modismos populares y evita el inglés, asociado con las élites de Delhi.

Su primer mandato estuvo marcado por golpes de efecto. En noviembre de 2016, cuando el mundo tenía los ojos en la elección presidencial estadounidense, decretó la anulación por sorpresa de los billetes de 500 y 1.000 rupias, en nombre, entre otras cosas, de la lucha contra la corrupción. Como el Estado no había previsto suficientes nuevos billetes para reemplazar a esos que representaban cerca del 90% del efectivo en circulación, el caos fue total. Los indios hacían la fila durante semanas delante de los cajeros automáticos vacíos. La economía se frenó brutalmente y el crecimiento también.

Pero este fiasco económico, Modi lo convirtió en una formidable oportunidad política. Con lágrimas en los ojos, la voz ronca y los labios temblorosos, defendió su decisión presentándose como el último bastión contra la corrupción. “¡Hay fuerzas contra mí que quizás no me dejarán vivir!”, afirmó.

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