DERECHOS HUMANOS

Murtaja, el adolescente que Arabia Saudita quiere ejecutar

Tiene 18 años y fue arrestado por “delitos” cuando era niño.

Murtaja Qureiris, adolescente comunidad chiita. Foto: Archivo
Murtaja Qureiris integra la comunidad chiita, perseguida por el régimen. Foto: Archivo

Murtaja Qureiris es un adolescente de 18 años que está preso en Arabia Saudita desde hace casi cinco, cuando tenía apenas 13. La fiscalía del régimen saudí pidió para él la pena de muerte, por delitos que se remontan a cuando era un niño de solo 10 años.

“Las autoridades saudíes deberían saber que la comunidad internacional está vigilando” para que se respeten los derechos humanos en el reino, dijo Lee Hashem, del equipo de Oriente Medio de Amnistía Internacional (AI).

CNN publicó videos de Murtaja al frente de una multitud de niños durante una protesta en bicicleta en 2011, cuando tenía 10 años de edad. Era el momento cumbre de los levantamientos de la “Primavera Árabe” que conmocionaron Medio Oriente y el norte de África, y las protestas habían llegado a las provincias orientales de Arabia Saudita de mayoría chiita, de donde procede Murtaja.

El joven está acusado de participar “en protestas antigubernamentales, asistir al funeral de su hermano Ali Qureiris, que fue asesinado en una protesta en 2011, unirse a una organización terrorista, tirar cócteles Molotov contra una comisaría de policía y disparar a las fuerzas de seguridad”, según el régimen saudí.

La primera audiencia por su caso fue en agosto de 2018, casi cuatro años después de su arresto. Tuvo lugar en la Corte Penal Especializada de Arabia Saudita, un tribunal contra el terrorismo establecido inicialmente en 2008 que se ha utilizado cada vez más para enjuiciar a manifestantes y a activistas de derechos humanos. Su siguiente audiencia podría ser dentro de algunas semanas.

El caso de Murtaja ha provocado reacciones internacionales. El Parlamento austríaco exigió esta semana el cierre del Centro Internacional de Diálogo Interreligioso Rey Abdullah Bin Abdulaziz, situado en Viena, en caso de que se ejecute al joven opositor.

No obstante, Hashem cree que “la comunidad internacional no está haciendo lo suficiente” ante la violación de los derechos humanos en Arabia Saudita. “La comunidad internacional tiene que enviar un mensaje de que los derechos humanos son igual de importantes que la economía y la política”, dijo, y agregó que con esa atmósfera, “las autoridades saudíes sienten que tienen impunidad”.

“No puedo esperar ni predecir lo que Arabia Saudí hará”, dijo Hashem al destacar que el régimen saudí es “impredecible” y que el pasado 23 de abril anunció la ejecución de 37 personas, una de ellas crucificada.

En ese grupo de ejecutados, estaba Abdulkarim al Hawaj, un miembro de la comunidad chií que fue arrestado cuando tenía 16 años. Otros tres chiíes, Ali al Nimr, Abdulá al Zaher y Dawud al Marhoon, fueron arrestados cuando tenían 17, 16 y 17 años, respectivamente, por participar en protestas antigubernamentales en 2012 y también se encuentran en riesgo de ser ejecutados en cualquier momento.

“Hay pocas violaciones más serias al derecho internacional que la ejecución de un niño”, afirmó Maya Foa, directora de Reprieve, uno de estos grupos de derechos humanos. Señala que al solicitar la pena de muerte para Murtaja, “el régimen saudita está haciendo patente su impunidad ante el mundo”.

La Organización Europea Saudita para los Derechos Humanos, dijo que Murtaja estuvo detenido durante años sin ninguna acusación, en confinamiento solitario y sin acceso a un abogado, hasta que fue coaccionado a confesar.

Las ejecuciones -por lo general por decapitación- son comunes en Arabia Saudita, y casi siempre después de años en prisión, tortura y juicios simulados. Pero sería insólito, incluso en Arabia Saudita, decapitar a un acusado inculpado por acciones cometidas cuando aún era niño.

La monarquía saudita se apega a una versión del islam conocida como wahabismo, el cual está arraigado en las normas sociales, el gobierno y el sistema judicial. Además, el régimen ha sido acusado de perseguir a los chiitas de Arabia Saudita, país que es predominantemente sunita.

Al menos 110 ejecuciones en cinco meses de 2019, denuncia Amnistía

En abril pasado Arabia Saudita ejecutó a 37 hombres. Al menos 33 eran chiitas. Los habían ejecutado por su “adhesión a una ideología extremista y terrorista y por formar células terroristas para corromper y trastornar la seguridad, propagar el caos y provocar conflictos sectarios”, informó la agencia noticiosa.

La ejecución fue repudiada por las Naciones Unidas y generó críticas entre los grupos de derechos humanos para que se hiciera responsable al príncipe heredero Mohamed bin Salmán.

La ejecución masiva de abril fue la más grande desde enero de 2016, cuando Arabia Saudita ejecutó a 47 hombres por presuntos delitos de terrorismo, incluyendo a un clérigo chiita. Según el Informe Mundial de 2019 de Human Rights Watch, Arabia Saudita ejecutó a 139 personas en 2018, de las cuales la mayoría estaban acusadas de asesinato y de delitos relacionados con las drogas. Según Amnistía Internacional, durante los primeros cinco meses de 2019, las autoridades sauditas han ejecutado al menos a 110 personas.

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