EFECTOS DEL VIRUS

El mundo pierde 300 millones de empleos por la pandemia del coronavirus

Uno de cada seis jóvenes se encuentra sin trabajo, el sector turístico y las compañías aéreas han sido severamente golpeadas por la crisis del COVID-19.

Habitantes de Nueva York pasan frente a una tienda, en las cercanías de Herald Square, que continúa cerrada. Foto: AFP
Habitantes de Nueva York pasan frente a una tienda, en las cercanías de Herald Square, que continúa cerrada. Foto: AFP

La pandemia del coronavirus tiene un enorme impacto social al extremo de provocar la pérdida de más de 300 millones de empleos en el segundo trimestre de este año, de acuerdo con la estimación de la Organización Mundial del Trabajo (OIT).

El panorama económico del mundo esta definido por condiciones adversas en 2020 a raíz de las medidas de freno a las economías que han tenido que aplicar los gobiernos.

Si bien para 2021 se prevé un repunte del crecimiento mundial, las cifras esconden otra realidad, la de los despidos, las quiebras y la incertidumbre generalizada.

A continuación, una visión general de la economía mundial para el próximo año, después del golpe del coronavirus.

Recuperación.

A primera vista, algunas cifras hacían entrever un rápido retorno a la normalidad: el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica un crecimiento mundial del 5,4% en 2021, después de una caída del 4,9% este año. ¿El año 2020 será un mal momento que olvidaremos rápidamente? No, advierten cada vez más y más economistas, alarmados por la fuerza del choque en el primer semestre. Todos prevén una recuperación lenta, siempre y cuando no se produzca un segundo brote del COVID-19.

Algunos sectores se verán afectados durante mucho tiempo, especialmente en los servicios. Un ejemplo es el turismo ya que no hay cómo recuperar las pérdidas por las habitaciones vacías o los aviones que se quedaron en tierra. Por ejemplo, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) no espera una vuelta a la normalidad antes de 2023.

En la industria hay que lidiar con las restricciones sanitarias y los agricultores de todo el mundo se enfrentan a escasez de mano de obra extranjera.

Así está surgiendo un escenario en forma de “U”, con varios meses de recesión antes de que la economía se recupere, o uno en “W” con caídas y recuperaciones alternadas. O, peor aún, una “L” con la actividad deprimida durante mucho tiempo.

Desempleo masivo.

La cantidad de estadounidenses que pidieron beneficios por desempleo disminuyó a menos de lo esperado la semana pasada, probablemente porque la contratación tras la reapertura está siendo parcialmente contrarrestada por una segunda ola de despidos, lo que apoya la opinión de que el mercado laboral podría tardar años en recuperarse de la pandemia.

Los pedidos iniciales de subsidios estatales de desempleo cayeron 60.000 a 1,48 millones ajustados estacionalmente para la semana que terminó el 20 de junio, informó el Departamento de Trabajo. Los economistas encuestados por Reuters habían pronosticado 1,3 millones de solicitudes en la última semana.

Los pedidos han bajado desde el récord de 6,8 millones a finales de marzo, pero al avance se ha enlentecido y son más del doble de su pico durante la Gran Recesión de 2007-2009.

El informe semanal de solicitudes de ayuda por desempleo, el dato más oportuni sobre la salud de la economía, también mostró que millones de personas siguen recibiendo cheques de ayuda más de un mes después de que muchas empresas reanudaron las operaciones tras los cierres de mediados de marzo que buscaron frenar la propagación del COVID-19. Hay empresas que están contratando, pero otras están recortando puestos de trabajo casi al mismo ritmo. La economía entró en recesión en febrero.

Los mayores niveles de desocupación se registran en Nevada, Puerto Rico, Hawai, Nueva York, Califonria, Michigan, Louisiana, Massachsetts, Islas Vírgenes y Connecticut.

El FMI estima que la economía de Estados Unidos se contraerá 8% este año.

Gregory Draco, de la consultora Oxford Economics advierte: “La recuperación del mercado laboral será lenta e irregular”.

economía de Estados Unidos

El Comité Nacional del Partido Demócrata sostuvo en un comunicado que el presidente Donald Trump “se ha rendido. Le preocupan más su futuro político que las vidas y las fuentes de ingreso de los estadounidenses”.

Golpe global.

En el mundo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), advierte que uno de cada seis jóvenes está desempleado, lo que puede suponer una “generación perdida” que tendrá dificultades o ninguna posibilidad de ponerse al día. Para todos los grupos de edad combinados, la OIT prevé la pérdida de más de 300 millones de puestos de trabajo en el segundo trimestre de 2020, con consecuencias potencialmente dramáticas en cuanto a la pobreza.

Christopher Dembik, jefe de investigación económica de Saxo Bank, espera “una segunda ola de crisis económica a partir de septiembre”. Las empresas que antes estaban bien se verán obligadas a reestructurarse. “Se creará una situación de desempleo masivo. Esta será la parte más difícil de la crisis”.

Enigma del consumo

Y el desempleo masivo o el temor de perder su puesto de trabajo pesan sobre el consumo, el motor de la economía globalizada. La reapertura de las grandes tiendas y otros comercios está impulsando las ventas. Pero si se mira más detenidamente “el consumo sigue siendo anormalmente bajo”, dice Dembik. Los gobiernos apoyaron la oferta ayudando a las empresas a superar la recesión sin caer en la quiebra y limitando los despidos mediante la reducción de la jornada laboral.

Otros efectos.

La crisis dejará una colosal deuda pública, y probablemente también una deuda privada. Según Dembik, una cuarta parte del PIB mundial ya ha sido inyectada en la economía este año por los bancos centrales y los gobiernos. En los países desarrollados, la situación es más bien favorable al endeudamiento, con tasas muy bajas o incluso negativas, pero los países emergentes están en una situación mucho más difícil. La acumulación de deuda y el riesgo de quiebras también plantean interrogantes para el sector financiero.

Argentinos y brasileños con pérdida de trabajos
Trabajadores llevan una estufa fuera de un restaurante que cerró en Buenos Aires. Foto: AFP

La crisis económica golpea a los habitantes de Brasil -el segundo país en número de fallecimientos por el COVID-19 en el planeta- donde unos 19 millones de habitantes se quedaron sin trabajo en mayo, informó el Gobierno. De esa cifra, 9,7 millones de brasileños no tuvieron rendimientos en el mes, lo que agudiza la problemática social.

En Argentina, el Producto Interno Bruto (PIB) cayó 5,4% en el primer trimestre del año y la tasa de desempleo subió al 10,4% en el mismo período. El informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) denota un empeoramiento en dos indicadores clave de la economía. Con la caída entre enero y marzo, Argentina sumó ocho trimestres consecutivos sin crecimiento del PIB en términos interanuales. Respecto del desempleo, el Indec señaló un aumento de 1,5 puntos porcentuales respecto del cuarto trimestre de 2019 y de 0,3 puntos porcentuales frente a igual período del año pasado.

El informe revela que 1,5 millones estaba subocupados y qye 2,4 millones que sí tenían empleo buscaban activamente conseguir otro. Eso implica que 5,3 millones de personas tenían problemas de empleo, casi un 40% de la población económicamente activa. (Con información de Efe)

Gobierno español extiende planes a desocupados

El gobierno presidido por Pedro Sánchez, los sindicatos y la patronal de España acordaron prolongar hasta fines de septiembre la financiación de los planes de desempleo temporario. El acuerdo es una “garantía de certidumbre y estabilidad para las trabajadoras/es y empresas”, tuiteó la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, del partido Podemos, que gobierna con los socialistas.

En total, entre mediados de marzo y fines de mayo, unas 3,7 millones de personas se habían beneficiado de esos planes, según el Ministerio del Trabajo.

La tasa de desempleo que alcanzó el 14,4% a fines de marzo, podría escalar al 19% a fines de año, según las proyecciones del gobierno, mientras que el Banco de España prevé entre 18,1% y 23,6%. (Con información de AFP)

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