La Bitácora

El misterio del destrato del Papa

El Papa obró el milagro de hacer que el kirchnerismo y el antikirchnerismo estén de acuerdo en algo: Francisco recibió a Mauricio Macri con una frialdad polar, mostrando cuánto le desagrada que presida la Argentina.

CLAUDIO FANTINI

En las dos veredas comparan la seriedad avinagrada que lució al recibir a Macri, con las sonrisas que despilfarró en los encuentros con Cristina. También coinciden en comparar las largas horas con Raúl Castro, con los mezquinos 22 minutos concedidos al mandatario argentino.

El kirchnerismo sostiene la teoría de la aversión a Macri, destacándolo como un mérito del Papa, mientras que el antikirchnerismo adhiere a la misma visión, pero expresando una azorada desilusión. ¿Acierta o se equivoca esta insólita coincidencia entre las dos argentinas enfrentadas? En todo caso, lo único claro es que Bergoglio sabe que las fotos sobre el encuentro que el Vaticano envió a la Argentina, provocarían lo que provocaron. Entonces, la pregunta es por qué quiso enviar ese mensaje a un país gravemente fracturado. Y parece inevitable que ronden tres posibles respuestas. La hipótesis en la que más coinciden kirchneristas y antikirchnerista, es que el Papa es peronista y desprecia a Macri por considerarlo neoliberal. El punto débil de esta teoría es que, antes de que fuera presidente, lo recibía alegremente y mantenía estrechos vínculos con Gabriela Michetti y otros altos dirigentes macristas. Precisamente, por esas relaciones y por sus homilías críticas hacia el gobierno K, Kirch-ner y su esposa lo llamaban "el jefe de la oposición". Otro punto débil, es que esa hipótesis muestra un inconcebible Bergoglio sectario y negligente. La hipótesis que empezará a crecer en Argentina es que, convencido del peligro que implicaría una Cristina acorralada, Francisco impulsaba sutilmente algunos pactos de impunidad para impedir un retorno a la violencia. Avala tal hipótesis la frialdad con que destrataba a Sergio Massa, cuando el por entonces candidato prometía "cárcel a la corrupción kirchnerista". En esta hipótesis, en la que Francisco ayuda a Cristina por temor y no por aprecio, su indignación con Macri es porque este, al llegar al poder, habría decidido que no haya pactos de impunidad, sino juicio y castigo a quien sea. Y la tercer hipótesis, que crecerá si las audiencias papales no envían mensajes diferentes, es que Bergoglio, a quien el gobierno K hizo seguir por el oscuro espionaje estatal para obtener material que permita chantajearlo, ya en el trono de Pedro se enteró de que los espías dieron al liderazgo K alguna información con poder extorsivo, de la cual el papa Francisco quedó como rehén.

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