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Ministro admite que escándalo de Petrobras empieza a frenar obras

En una comparecencia ante la Comisión de Infraestructura del Senado, el ministro brasileño citó el caso de una carretera que se construye en la zona central del país, entre los estados de Tocantins y Goiás.

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Petrobras recuperó su liderazgo entre las empresas de capital abierto de la región. FOTO: EFE.

El ministro de Transporte de Brasil, Antonio Carlos Rodrigues, admitió hoy que el escándalo de corrupción en la estatal Petrobras, que implica a importantes constructoras privadas, ha comenzado a frenar diversas obras de infraestructura.

En una comparecencia ante la Comisión de Infraestructura del Senado, el ministro citó el caso de una carretera que se construye en la zona central del país, entre los estados de Tocantins y Goiás.

Rodrigues explicó que la obra es responsabilidad de la empresa Galvão Engenharia, que espera por la liberación de un crédito de 400 millones de reales (unos 134 millones de dólares) del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).

"No preciso decir aquí que esa empresa está implicada en las investigaciones" sobre Petrobras y, por tanto, tiene suspendidos por el momento todos los créditos públicos, señaló Rodrigues.

En ese sentido, el ministro agregó: "no se puede desplegar una cortina de humo ni esconder lo que está pasando. Todo lo que está ocurriendo afecta mucho al sector de transporte", porque las grandes empresas constructoras del país están bajo investigación judicial, apuntó.

Rodrigues también reconoció que su despacho aún no sabe con qué presupuesto contará este año, pues depende de un recorte de gastos que el Gobierno estudia actualmente en el marco de un ajuste fiscal con el que intentará equilibrar las maltrechas cuentas públicas.

"No sabemos cuánto dinero habrá", declaró Rodrigues, quien añadió que "nunca habría creído que llegaría a inicios de mayo sin saber con qué presupuesto" contará su despacho.

La magnitud del ajuste y el recorte del gasto que impondrá aún no ha sido dimensionada por el Gobierno de Dilma Rousseff, que al tiempo que prepara medidas de austeridad, analiza un plan para el desarrollo de infraestructuras, pero por la vía de concesiones al sector privado.

Según el diputado José Guimaraes, jefe del grupo oficialista en la Cámara de Diputados, las concesiones serían ofrecidas a empresas privadas en los sectores de aeropuertos, carreteras, ferrocarriles y puertos y pudieran sumar un valor cercano a los 150.000 millones de reales (unos 50.000 millones de dólares).

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