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Miles llegan a Múnich a protestar contra el G7

Aún no ha empezado, y ya ha congregado a decenas de miles de manifestantes en su contra. La cumbre del G7 que mañana y el lunes se celebrará en el idílico castillo bávaro de Elmau (Alemania) ha reunido a unas 23.000 personas, según cifras de la policía, que protestan contra el TTIP (Tratado de Libre Comercio que negocian Estados Unidos y la Unión Europea), contra la pobreza y para salvar el clima.

Los congregados en Múnich, a un centenar de kilómetros del lugar en el que la canciller Angela Merkel recibirá a los líderes de EEUU, Francia, Reino Unido, Italia, Japón y Canadá, inauguran así las protestas que en los próximos días celebrarán diversos colectivos de izquierdas.

"Estoy aquí para denunciar que el tratado de libre comercio no es nada democrático. Por eso se negocia en secreto", aseguraba una mujer a la televisión pública ARD. "Lo único que hacen es abrir puertas para que las empresas ganen todo el dinero posible", añadía otro participante. A la protesta, pacífica en todo momento, acudieron destacados dirigentes de los dos únicos partidos de la oposición con representación parlamentaria en Alemania, La Izquierda y Los Verdes.

La protesta de Múnich sirve como calentamiento para las que se desarrollarán en pocas horas más. Hoy está prevista la convocada por el colectivo Stop G7. Las autoridades bávaras, que temen que se repitan los disturbios que vivió Fráncfort hace tres meses en la inauguración de la nueva sede del Banco Central Europeo, estiman que entre 2.000 y 3.000 personas violentas podrían viajar el fin de semana a Garmisch-Partenkirchen, la localidad más cercana al castillo donde se verán los líderes de las siete potencias industriales.

La policía de Baviera hará este fin de semana "el mayor despliegue de su historia", según ha dicho el ministro del Interior del Estado federado, el socialcristiano Joachim Herr-mann. En total, más de 19.000 agentes —17.000 de Baviera y 2.000 austríacos— estarán presentes en la cumbre.

A Garmisch-Partenkirchen han llegado ya un par de centenar de activistas que acamparán en un terreno cedido por un agricultor. El colectivo Stop G7, formado por organizaciones de izquierdas como Attac, ecologistas, pacifistas y sindicatos, asegura que tienen permiso para acampar hasta un millar de personas.

Las autoridades esperan que a esta pequeña localidad bávara, a menos de 20 kilómetros de la frontera austríaca, viajen unos 10.000 manifestantes que harán una marcha de protesta hasta el castillo de Elmau, donde Angela Merkel, Barack Obama, François Hollande y el resto de líderes discutirán sobre asuntos como el cambio climático, la lucha contra la pobreza, el papel de la mujer en los países del tercer mundo y, como no podía ser de otra forma, la crisis griega.

El Gobierno alemán anunció que la canciller Merkel y el presidente Obama se verán el domingo en un encuentro bilateral, antes de que empiece la cumbre con el resto de líderes. Los dos líderes podrán tratar en privado dos asuntos que les han distanciado en los últimos años: la política alemana sobre Grecia y el escándalo de las escuchas protagonizado por la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA). También abordarán la situación en el este de Ucrania y la posibilidad de enviar armas a los que luchan contra los separatistas.

Hasta ahora la policía de Alemania ha detenido a 62 personas y ha impedido la entrada en el país a otras 350 en el operativo desplegado en las fronteras con motivo de la cumbre del G7. Los controles en fronteras terrestres, aeropuertos y estaciones de tren intentan evitar que personas "potencialmente violentas" entren en Alemania o se acerquen a la zona de la reunión, aunque la inmensa mayoría de las irregularidades detectadas está vinculada a violaciones de la legislación de extranjería, informó la Dirección de la Policía Federal.

Ambientalistas también llevan reclamos.

Varias ONG instaron a los países más industrializados a que reduzcan su dependencia del carbón y adopten compromisos más ambiciosos en la lucha contra el cambio climático, de cara a la cumbre del G7 que comenzará mañana en Alemania. El director de la representación política de la organización ecologista Greenpeace en Alemania, Tobias Münchmeyer, dijo en rueda de prensa en Berlín que Angela Merkel tiene la oportunidad de decidir si quiere ser "la canciller del clima o la del carbón". Esta asociación espera que del encuentro de los líderes de Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, el Reino Unido, Francia e Italia en Elmau surja una "visión valiente" en materia de lucha contra el calentamiento global que impulse las conversaciones de cara a la Cumbre del Clima de París de finales de año. Greenpeace, agregó, exige que Alemania, para el año 2050, se nutra exclusivamente de renovables y abandone totalmente la quema de carbón en centrales energéticas, lo que ahora supone más del 40% de la electricidad que consume la primera economía europea. En un comunicado, la ONG medioambientalista NABU exigió a Merkel y sus socios en el G7 un "claro impulso" en la lucha contra el cambio climático y que se conviertan en "precursores de un desarrollo sostenible". "Los países del G7 tienen en sus manos seguir siendo parte del problema global o si quieren ser el motor de la búsqueda activa de soluciones", según el presidente de NABU, Olaf Tschimpke.

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