OBJETIVO OFICIAL

El “milagro” chino: eliminación de la pobreza extrema

Desde el lanzamiento de sus reformas económicas a fines de la década de 1970, China afirma haber sacado de la miseria a 800 millones de habitantes.

“Es un milagro humano que quedará en la historia”, estimó Xi Jinping. Foto: AFP
“Es un milagro humano que quedará en la historia”, estimó Xi Jinping. Foto: AFP

El régimen chino anunció ayer jueves la eliminación de la pobreza extrema en el país, un objetivo que debía alcanzar a cualquier precio antes del centenario del Partido Comunista de China (PCCh) que se celebra en julio.

Desde el lanzamiento de sus reformas económicas a fines de la década de 1970, China afirma haber sacado de la miseria a 800 millones de habitantes.

Hoy segunda potencia económica en el mundo, China dice haber erradicado oficialmente la pobreza absoluta el año pasado.

“Ningún otro país puede sacar cientos de millones de personas de la pobreza en tan poco tiempo”, celebró el presidente chino Xi Jinping durante una ceremonia con toda pompa en el Palacio del Pueblo en Pekín.

“Es un milagro humano que quedará en la historia”, estimó Xi Jinping, que prometió compartir “la experiencia china” con otros países en desarrollo.

La erradicación de la pobreza extrema era uno de los proyectos estrella de Xi desde que llegó al poder en 2012.

Durante el acto en el Palacio del Pueblo, Xi entregó medallas conmemorativas, placas y certificados a cuadros del PCCh que trabajaron por una causa glorificada como “un nuevo logro a la hora de adoptar las teorías del marxismo a las peculiaridades de China”.

El programa de erradicación de la pobreza extrema demandó en los últimos ocho años una inversión de unos 1,6 billones de yuanes (248.000 millones de dólares), dijo ayer el presidente chino.

China se fijó en 2012 el objetivo de acabar con la pobreza extrema para 2020, diez años antes de lo establecido por Naciones Unidas en sus Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Según Xi, la erradicación de la pobreza ha sido posible con “un enfoque realista y pragmático” y gracias a “las ventajas políticas del sistema socialista, que puede agrupar los recursos necesarios para emprender grandes tareas”.

Xi precisó que, desde 2012, se han rehabilitado viviendas en las que residen más de 25,68 millones de personas y que más de 9,6 millones de chinos han sido reubicados desde las áreas más empobrecidas, en su mayoría situadas en regiones inhóspitas y montañosas del país asiático.

Funcionarios locales consultados por EFE sobre el terreno aseguraron el pasado mes de septiembre que estos realojamientos son “voluntarios” y del todo “necesarios” para que los residentes tengan “agua, comida y un techo seguro y puedan progresar”.

No obstante, organizaciones de defensa de los derechos humanos han criticado la ausencia de transparencia de los programas empleados en el combate a la pobreza y se preguntan si el Gobierno consultó a sus destinatarios o si las comunidades pudieron expresar libremente sus puntos de vista sin temor a represalias.

Otro aspecto que ha suscitado controversia es que China situó en 2019 el umbral de la pobreza extrema en 4.000 yuanes al año, lo que representa 1,6 dólares al día, mientras que el índice establecido por el Banco Mundial en 2015 es de 1,9 dólares al día.

Sin embargo, los responsables de la Oficina de Reducción de la Pobreza china aseguran que el umbral del país calculado en poder adquisitivo real supone unos 2,2 dólares por día.

El mandatario chino añadió en su discurso que la campaña ha permitido salir de la pobreza desde 2012 a 28 de las 55 minorías étnicas del país.

Las minorías étnicas también fueron objeto de los programas que tratan de promover el uso del mandarín (el dialecto hablado en el norte), una de las prioridades del régimen desde los tiempos de Mao Zedong.

Según el Ministerio de Educación chino, alrededor del 80,72% de la población del país habla el “putonghua” -la “lengua común” oficial, basada en el mandarín-.

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