Opinión

Entre miedo y rabia

Bolsonaro consiguió imponer la idea de que representa algo nuevo, pese a que tiene siete mandatos como diputado federal.

Festejos. Partidarios de Jair Bolsonaro ganaron las calles anoche en varias ciudades de Brasil. Foto: Reuters
Partidarios de Jair Bolsonaro ganaron las calles en varias ciudades de Brasil. Foto: Reuters

No fue solo una ola. Fue un tsunami conservador que barrió el país en las elecciones del domingo. El candidato de extrema derecha, Jair Bolsonaro, estuvo cerca de vencer en primera vuelta. Arrastró a una legión de militares, policías, y pastores al Congreso, donde el pigmeo Partido Social Liberal pasa a ser una fuerza relevante.

El discurso radical de Bolsonaro sedujo a votantes con miedo a la violencia, y rabia hacia la política. Él prometió defender a la familia, combatir la corrupción, y distribuir armas entre "la gente de bien". Consiguió imponer la idea de que representa lo nuevo, a pesar de contar con siete mandatos como diputado federal.

El capitán se vistió con el uniforme de antagonista del PT. Pero su primera víctima fue el PSDB, que tuvo su peor resultado desde 1989. Después de gobernar San Pablo por cuatro períodos, Geraldo Alckmin obtuvo menos del 5% de los votos. Ahora los "tucanos" corren riesgo de convertirse en una especie política en extinción.

Herido por la prisión de su máximo líder y por el impeachment, el PT se encogió. El partido venció en apenas nueve estados, ocho de ellos en el Noreste. Incluso se amargó con derrotas históricas como la de la ex presidente Dilma Rousseff, que no consiguió salir electa como senadora por Minas Gerais.

Fernando Haddad llega a la segunda vuelta en desventaja. Tendrá el desafío de formar un frente amplio, más allá de la izquierda y la tercera vía de Ciro Gomes. Precisará "venderse" como garante de la democracia, amenazada por el discurso autoritario del capitán.

El segundo turno dará una chance al elector para reflexionar mejor sobre todo lo que está en juego. La agresividad de la campaña tiende a aumentar todavía más. En tanto, Bolsonaro se verá obligado a exponerse al intercambio contradictorio, y a presentar ideas que vayan un poco más allá de las frases de efecto.

Fue una elección moldeada por el Lava Jato. La operación prestó un servicio al combatir la corrupción, pero exageró en activismo y desorganizó el sistema político, algo similar a lo que ocurrió en Italia con la operación Manos Limpias. Allá, el resultado fue el populismo "clownesco" de Berlusconi. Aquí, viene siendo Bolsonaro.

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