WASHINGTON | AGENCIAS
El debate del martes, el penúltimo antes de las elecciones del 4 de noviembre, mostró a un John McCain agresivo, para nada tibio ni confuso. Pero su actuación no logró modificar el actual curso de la carrera electoral, coincidieron ayer analistas.
Era y es muy difícil la situación del candidato republicano. Abajo por hasta nueve puntos en las encuestas, debía estremecer a su rival demócrata, Barack Obama, si quería seguir con chances. No lo hizo, y solo le queda el debate del próximo miércoles 15 si desea cambiar una tendencia que ya comienza a tornarse irreversible.
En un debate que no arrojó sorpresas, a él le correspondió la única propuesta concreta de la noche: sugirió que casi la mitad de los 700.000 millones de dólares del plan de rescate financiero aprobado recientemente, se utilizado "de inmediato" para comprar los préstamos hipotecarios malos" y renegociarlos "al reducido valor actual de las viviendas". De esta manera, dijo, se evitaría que los propietarios pierdan sus casas.
La propuesta sorprendió debido a que Obama se había mostrado a lo largo de la campaña, también en este debate, como más sólido en economía. Pero esta idea tendría, según los analistas, mejor acogida entre los demócratas que entre la base conservadora republicana.
En otro pasaje del debate, McCain mostró un rostro irascible al señalar con el dedo a Obama y tratarlo de "aquel" (al acusarlo de votar a favor de una ley de energía que favorecía a las empresas petroleras, algo a lo que el republicano se opuso). Ese gesto no cayó bien entre el público asistente al debate en Nashville y a los analistas. Aun así, expertos en retórica presidencial, como Buddy Howell, de la Universidad Denison en Ohio, destacaron que McCain necesitaba mostrar destellos de enojo para ganar terreno. "Identificarse con la rabia y la frustración de los estadounidenses" en estos momentos, expresó. Los arrestos temperamentales son, por otro lado, una característica del postulante republicano.
Pero la rabia y la frustración mayor de los estadounidenses en este momento se debe a la crisis financiera. Y fue ésta la que hizo despegar a Obama en las encuestas por ocho y nueve puntos. El demócrata no solo salió ileso, sino que mantuvo la calma y la confianza incluso en los momentos en que el republicano mostró más agresividad y osadía.
Y eso fue reflejado en las encuestas posdebate. CNN/Opinion Research le dio la victoria a Obama por 54% a 30%; CBS reflejó el triunfo del demócrata por 40% a 26%.
"La carrera a la Casa Blanca se terminó", dijo ayer si ambages el portavoz de la senadora demócrata Hillary Clinton, Howard Wolfson. "Creo que le será difícil a McCain, pero una victoria es posible", estimó no obstante Ken Duberstein, ex consejero del ex presidente Ronald Reagan, un republicano.
Menos sólido que su rival en economía, McCain se dio el lujo de lanzar la única propuesta del debate. Pero al hablar de política exterior, la situación se revirtió. Es sabido que no es el punto fuerte de Obama, pero el demócrata lució mejor en una discusión sobre si Estados Unidos debía violar la soberanía de Pakistán en caso de que se supiese dónde estaba escondido Osama bin Laden.
Incluso, cuando el candidato republicano soportaba una cantidad de golpes de su rival en política exterior, llegó a exigir de manera cortante al moderador, el periodista televisivo Tom Brokaw, que se le permitiera volver sobre una pregunta anterior.
Lo que el debate no tuvo fue la fuerte violencia verbal que caracterizó los últimos días de la campaña. Eso fue elogiado por los medios estadounidenses, que señalaron no tener, empero, demasiadas esperanzas de que la virulencia no regresara ni bien terminara el encuentro. Así fue (ver aparte).
La carrera al día
Electores. La Guía para las Elecciones de la edición digital del diario The New York Times, indicaba ayer que Barack Obama tendría 260 votos electores, de los cuales 189 ya son "seguros", contra 200 (160 "seguros") de su rival John McCain.
Elección. En Estados Unidos la elección es indirecta y lo que se elige el 4 de noviembre son votos electores, 538 en total. Para lograr la Presidencia, es necesario conseguir 270 de esos votos. Cada estado tiene tantos electores como legisladores en el Congreso y todo ellos van hacia el candidato con más votos en la elección local (la excepción son Maine y Nebraska, que lo distribuyen proporcionalmente).
Demócratas. Ese mismo sitio de The New York Times indica como votos "seguros" para el Partido Demócrata los de los estados de California (55), Nueva York (31), Illinois (21), Michigan (17), Nueva Jersey (15), como los más importantes. También se aseguró Maine, Vermont, Connecticut, Massa- chusetts, Rhode Island, Maryland, Hawai, Delaware y Washington DC (50 en total). Tiene grandes chances en Nuevo México, Oregon, Washington, Minnesota, Wisconsin, Iowa y Pensilvania.
Republicanos. Para el Partido Republicano, indica como votos "seguros" los de Texas (34), Georgia (15) y Tennessee (11), como los más importantes. También se aseguró Arizona, Utah, Idaho, Wyoming, Dakota del Norte y del Sur, Nebraska, Kansas, Oklahoma, Arizona, Luisiana, Mississippi, Alabama, Carolina del Sur, Kentucky, Virginia Occidental y Alaska (100 en total). Vencería en Montana, Missouri, Indiana y Carolina del Norte.
Indecisos. La situación está más reñida en Florida, Ohio, Virginia, Colorado, Nevada y Nueva Hampshire. Estos seis estados aún indecisos aglutinan 78 votos electorales. Florida con 27 y Ohio con 20 son los más codiciados. Obama lleva la delantera en ambos, de acuerdo con los sondeos.