ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS

La mayoría parlamentaria que daría gobernabilidad

Los republicanos controlarán el Senado y la Cámara Baja.

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John Fortier dijo que los resultados evidencian división dentro del Partido Republicano. Foto: AFP

En medio de la incertidumbre que despertó en el mundo el triunfo de Donald Trump, una cosa es segura para el futuro presidente de Estados Unidos: en los papeles tendrá gobernabilidad. Es que los republicanos mantuvieron el control del Congreso.

Con la Casa Blanca y el Legislativo en sus manos, los republicanos tendrán el poder para deshacer las reformas del presidente Barack Obama, en particular su controvertido programa de asistencia sanitaria conocida como "Obamacare". De hecho, esta fue una de las promesas de Trump, que asumirá el 20 de enero como 45° presidente de Estados Unidos.

El control del Senado y la Cámara de Representantes permite a los republicanos también tener mayor peso en los procesos de designación de muchos de los altos funcionarios del gobierno y los jueces de la Corte Suprema, tema crucial en Estados Unidos en tanto el máximo tribunal establece la dirección en los grandes temas sociales.

En la Cámara Baja, los republicanos estaban ayer miércoles cerca de obtener 239 escaños contra 196 de los demócratas. Esto representa ocho bancas adicionales arrebatadas a los demócratas, lo suficiente para recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes de 435 escaños.

En el Senado, que renovó una tercera parte (34 bancas), los demócratas necesitaban obtener cinco asientos más. Al hacerse con varias victorias decisivas en Pensilvania, Carolina del Norte o Wisconsin, y limitar así el avance demócrata, los republicanos ostentan ahora 54 escaños en el Senado contra 46 de los demócratas.

El Partido Demócrata se hizo rápidamente con una victoria en Illinois, tierra natal de Hillary Clinton, donde un veterano de Irak, Tammy Duckworth, derrotó al senador republicano Mark Kirk. Pero los republicanos reforzaron su mayoría con una serie de victorias, entre las que destacan las de Richard Burr en Carolina del Norte y de Marco Rubio en Florida.

"Si bien podemos estar en desacuerdo en (ciertos) asuntos, no podemos dividir a un país en el que la gente se odie entre sí por su afiliación política", dijo Rubio en su discurso de victoria en Miami.

"Al regresar a Washington para trabajar con mis colegas, espero que D.C. (la capital) dé un mejor ejemplo del papel del debate político en este país", agregó Rubio en un tono claramente conciliador. El mismo que adquirió Trump después de su victoria.

Pese a la mayoría parlamentaria, la relación de Trump con el Congreso no se avecina fácil.

Bajo circunstancias normales, un presidente cuyo partido controla el Senado y la Cámara de Representantes puede contar con que su agenda legislativa será aprobada con relativa rapidez y Trump no sería la excepción, pero el millonario comenzará con algunos obstáculos atípicos.

Muchos republicanos en el Congreso solo apoyaron a Trump después de que ganase la nominación del partido a la Presidencia. Algunos nunca se alinearon con él. El magnate inmobiliario ofendió y atacó a algunos de ellos durante la campaña, incluido el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

Trump y los líderes republicanos en el Congreso coinciden en al menos una política importante: eliminar el "Obamacare" que entró en vigor en el 2010. Revocar la ley podría provocar un revés entre los votantes en el 2018, un año de elecciones al Congreso, debido a que millones de estadounidenses perderían su cobertura.

El presidente electo también prometió que reduciría el impuesto a los beneficios corporativos a un 15% desde el actual 35%. El plan de Ryan establece rebajarlo a un 20%. Trump propone recortar la tasa tributaria individual más alta a un 25% desde un 39,6%, mientras que Ryan quiere bajarla a un 33%.

Muchas de las otras propuestas de Trump no han sido detalladas. Algunas de ellas, como revocar acuerdos comerciales y gastar cientos de millones de dólares en infraestructuras, no encajan fácilmente en la ideología ortodoxa republicana, que defiende el libre comercio y se resiste al gasto que aumenta el déficit. Además, Trump ha dicho que como presidente quiere prohibir el ingreso de musulmanes al país y permitir el uso de la tortura en la lucha contra el terrorismo.

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Paul Ryan dice que es tiempo de “redención”

El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano Paul Ryan, dijo ayer miércoles que espera trabajar con Donald Trump, a pesar de que puso distancia con el próximo mandatario durante su campaña electoral. “Hemos tenido grandes conversaciones sobre cómo podríamos trabajar juntos en la transición”, dijo Ryan en su primer discurso público tras la victoria de Trump.

Ryan hizo un llamamiento para sanar las heridas que ha dejado la disputada carrera por la Casa Blanca, al señalar que es “tiempo de redención, no de recriminación”.

Su portavoz, Doug Andres, confirmó que “Ryan planea seguir como presidente de la Cámara de Representantes”.

Ryan ha sido muy criticado por varios sectores de las filas republicanas ante su rechazo a colaborar más estrechamente con Trump durante su polémica campaña.

El presidente de la Cámara de Representantes nunca retiró su apoyo, pero después de que saliera a la luz un video de 2005 en el que el magnate hacía comentarios degradantes sobre las mujeres, Ryan anunció que no defendería más su candidatura. (AFP)

Hillary con más votos populares que Trump

La candidata demócrata Hillary Clinton tuvo más votos populares que Donald Trump, pero este se impuso en el sistema de Colegio Electoral que rige en Estados Unidos y decide el presidente. Clinton recibió 59,18 millones de votos, por encima de los 59,04 millones del republicano, cuando faltaba completar el escrutinio en la coste oeste y Alaska.

Normalmente, el ganador de la mayoría de los 538 compromisarios del Colegio Electoral suele tener una mayoría del voto popular, aunque hay excepciones, como ocurrió en el año 2000 cuando el republicano George W. Bush se hizo con la Presidencia pese a tener 500.000 votos menos que el demócrata Al Gore.

Con sus victorias en Florida, Pensilvania y Ohio Trump se aseguró la llave de la Casa Blanca.

El candidato del Partido Libertario, Gary Johnson, recibió cerca de 4 millones de votos, mientras que la candidata del Partido Verde, Jill Stein, obtuvo algo más de 1,1 millones.

Trump se impuso a Clinton en estados clave, especialmente en plazas consideradas seguras para los demócratas.

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