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Mauricio Macri sale fortalecido y Cristina K con sabor a poco

El oficialista Cambiemos ganó en provincias peronistas y frenó al kirchnerismo en capital.

Más allá de la incertidumbre sobre el resultado final en la provincia de Buenos Aires, el gobierno de Mauricio Macri emerge fortalecido de las elecciones primarias del domingo en Argentina. La alianza oficialista venció en 10 provincias —algunas de ellas, bastiones históricos del Peronismo— y en el recuento nacional obtuvo el 34,1% de los votos escrutados, un 4% más que lo que había cosechado en las primarias presidenciales de 2015.

"Claramente el gobierno sale de la elección con mayor fortaleza, con un aval importante teniendo en cuenta que se consolidó a nivel nacional. Fue un voto de confianza y de expectativa. Hay una buena parte de la sociedad cansada del peronismo y ha decidido que el proceso de Macri necesita tiempo para ver si logra cumplir con algunas de sus promesas en este primer mandato", dijo el analista político Carlos Fara.

Entre las sorpresas que deparó la elección, la alianza oficialista Cambiemos triunfó por amplio margen en Córdoba —segundo distrito del país— y alcanzó la victoria en provincias de tradición peronista que parecían inexpugnables, como San Luis y La Pampa. Esas buenas performances se suman a la victoria arrasadora en la Ciudad de Buenos Aires y al buen caudal obtenido en el conurbano bonaerense. Si bien Cristina Kirchner triunfó en el primer y segundo cordón de las ciudades que rodean a la capital argentina, Cambiemos sorprendió con una cosecha cercana al 31% de los votos en el conurbano. Ese nivel de acompañamiento a los candidatos del gobierno en las localidades donde se concentra la mitad de los pobres del país —unos 4 millones, según las últimas cifras del Indec— muestra que el ajuste económico no tuvo el impacto electoral que se preveía.

"En las encuestas se muestra que una parte considerable de la población está disconforme con su economía personal, pero evidentemente eso no se tradujo del todo en voto opositor. Del 50% de los argentinos que considera que perdió nivel de ingresos por el ajuste tarifario y la inflación, una parte importante votó a la oposición, pero una franja considerable, aun cuando se percibe peor que antes, sigue confiando en el gobierno", señaló el analista político Julio Burdman.

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El factor Vidal.

Esa buena cosecha en el siempre hostil conurbano para fuerzas no peronistas y el virtual empate en la provincia de Buenos Aires —el resultado final se conocerá a fines de la semana próxima cuando concluya el escrutinio— representan un triunfo de la gobernadora María Eugenia Vidal, la dirigente política con mayor imagen positiva del país.

En la última semana de campaña, Vidal salió a la caza de los votos que Esteban Bullrich, el candidato a senador por el oficialismo, no había podido obtener hasta entonces. Con la campaña sobre sus hombres, Vidal logró llevar a Cambiemos a una paridad con sabor a victoria.

Para Cristina Kirchner, en cambio, el empate tiene gusto a poco. La expresidenta apostaba a ganar la elección bonaerense con claridad para, ante el naufragio de otras opciones peronistas, transformarse nuevamente en la indiscutible líder de la oposición. Pero la baja cosecha que obtuvo en grandes localidades en las que predominan los sectores de clase media —como Mar del Plata, La Plata y Bahía Blanca— y el mal resultado en las ciudades agrícolas y ganaderas del interior bonaerense la llevaron a obtener un porcentaje incluso menor al del candidato peronista derrotado hace dos años, Aníbal Fernández. El deterioro es aún más evidente si la comparación se hace contra su propia trayectoria. El 34,1% de los votos cosechado el domingo representa una caída pronunciada si se lo compara con el 56,4% que había obtenido en las presidenciales de 2011 en la provincia de Buenos Aires.

De todos modos, si bien ese descenso y los pobres resultados del kirchnerismo en el resto del país —perdió, incluso, en Santa Cruz, la provincia que el kirchnerismo gobierna desde 1991— debilitan sus posibilidades para volver a la Casa Rosada en 2019, la expresidenta aún conserva un caudal propio suficiente como para mantenerse en el escenario político. Esa presencia conspira contra la irrupción de nuevos liderazgos dentro del peronismo.

Más aún si se tiene en cuenta que gobernadores peronistas que pretendían erigirse como la contracara del kirchnerismo sufrieron duras derrotas en sus provincias. Son los casos de Juan Schiaretti, en Córdoba, y Gustavo Bordet, en Entre Ríos. A eso se suman los malos resultados de Sergio Massa y Florencio Randazzo en la provincia de Buenos Aires, que también los hace perder terreno en la carrera para liderar una renovación dentro del peronismo.

"Cristina Kirchner no hizo una gran elección, pero tampoco hubo un ganador peronista claro a nivel provincial. Se da la paradoja de un partido que sigue teniendo muchos votos, pero en el que todos los aspirantes a liderarlo parecieran haber quedado mal parados. Ese escenario no es malo para el gobierno", dijo Burdman.

El factor económico.

Luego de dos semanas en las que el Banco Central debió vender 1.800 millones de dólares para contener la suba de la divisa, ayer cayó 2%. Además, la Bolsa de Buenos Aires trepó más del 3% y el riesgo país se derrumbó un 6%.

Esa caída en el costo del financiamiento es clave para la estrategia del gobierno de Macri de apelar al endeudamiento externo como vía para evitar un ajuste fiscal más severo.

Algunas de las incertidumbres que asomaban sobre Argentina fueron despejadas con la elección del domingo. El voto castigo masivo al gobierno que auguraban algunos sectores de la oposición no se concretó. Pero, hacia adelante, más que nunca la atención de las elecciones del 22 de octubre se concentrará en la provincia de Buenos Aires.

"El gobierno necesita seguir atrayendo los votos de Massa (15,5%), como lo hizo en el último tramo de la campaña de las primarias. No queda tan claro qué sucederá con los votos de Randazzo (5,9%), que podrían ir en parte a Cristina Kirchner. Además, varias de las fuerzas que quedaron fuera de competencia son de izquierda, y la expresidenta podría hacer una apelación anti Macri entre esos votantes. Será una elección con final abierto. Pero, más allá de Buenos Aires, el gobierno hizo una muy buena elección en todo el país y con solo mantener ese caudal en octubre, tendrá una consolidación política muy importante", señaló Fara.

APUNTES ELECTORALES

La elección según las encuestas

¿Se equivocaron las encuestas de intención de voto para las PASO del domingo en Argentina? Por lo pronto no anticiparon el resultado que se dio en el principal teatro electoral argentino, la provincia de Buenos Aires. El domingo hubo prácticamente un empate entre Cambiemos, de Mauricio Macri, y Unidad Ciudadana, de Cristina Kirchner, cuando la mayoría de las encuestas anticipaban una victoria más o menos clara de la expresidenta. Cristina obtuvo el 34% de los votos, dentro del margen que le otorgaban las encuestas, que sin embargo no previeron que Esteban Bullrich, de Cambiemos, llegaría a pasar ese nivel de voto. "Es un triunfo para Cambiemos", apuntó el analista Jorge Arias, de la consultora Polilat, al destacar que el oficialismo logró contradecir todas las encuestas, que ponían a Fernández por delante de Bullrich. Donde sí acertaron las encuestas, fue en anticipar el triunfo claro de Cambiemos a nivel nacional, desplazando incluso al peronismo en provincias donde históricamente ganaba.

Fin del viejo statu quo peronista

"El viejo statu quo peronista fue arrasado en casi todo el país". Con esas palabras, el columnista político argentino Joaquín Morales Solá graficó en el diario La Nación los resultados del domingo. "Mauricio Macri se recibió anoche (por el domingo) de político exitoso, porque él comprendió, en medio de la ruina nacional que heredó, el estado real de la sociedad argentina. O influyó para que la gente común comprendiera que el atajo populista es un camino que conduce a la nada", aseguró. "¿Es Macri el que lideró ese cambio? ¿O es la sociedad la que está impulsando el cambio de Macri? El mérito de Macri reside en que fue él quien advirtió la enorme fatiga de la sociedad argentina después de 25 años de gobiernos peronistas, que recurrieron al derroche de casi todas las reservas del país, terminaron con cualquier noción de institucionalidad y culminaron la faena con dos fracasos consecutivos. Uno en nombre de la derecha y otro en nombre de la izquierda. Menem y los Kirchner", agregó.

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