Grupos conservadores no logran contener el fenómeno

Matrimonios gais vencen las resistencias en México

Los matrimonios entre personas del mismo sexo se abren paso en un país reputado como uno de los más machistas de América Latina, venciendo resistencias de grupos conservadores que todavía ponen toda clase de obstáculos para hacerlas realidad, aún cuando las leyes las permiten.

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La comunidad gay mexicana logró doblegar la oposición a las bodas. Foto: Reuters

El sábado pasado debió celebrarse una boda gay en una pizzería de la ciudad de León, en el central estado de Guanajuato, visitada por el papa Benedicto XVI en marzo de 2012, y una de las más católicas del país, porque la alcaldía prohibió que el acto se celebrara en la plaza principal de la ciudad.

La pareja formada por César Ceja y Ricardo Gallardo fue casada previamente en una capilla de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana, de orientación ecuménica y liberal, por el sacerdote Alejandro González.

La boda civil fue posible gracias a un habeas corpus promovido por el diputado local Guillermo Romo, del Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro), que una vez se vistió de torero para defender la "fiesta brava" y otra vez difundió un video donde revela su gusto por los "rituales de belleza" que incluyen cremas y maquillajes contra las arrugas.

Romo acusó a la alcaldesa Bárbara Botello, que pertenece a su propio partido, de cometer "un acto homofóbico" al obligar a realizar la boda de la pareja en privado, que en julio del año pasado solicitó al Registro Civil la unión, pero fue rechazada.

Antes del enlace, unas 300 personas marcharon por los derechos de los homosexuales desde el emblemático Arco de la Calzada de los Héroes hasta la alcaldía, y luego se transmitió en una pantalla gigante colocada en la plaza principal donde se reunieron los invitados.

Una tendencia.

A más de cuatro años de aprobarse las bodas gay en la capital mexicana, por primera vez en la historia de este país, las uniones entre personas del mismo sexo se generalizan, pues han sido aprobadas en otros estados, como Coahuila, Quintana Roo y Jalisco.

Ahora, es posible que se realicen gracias a los llamados "amparos" (habeas corpus) mediante los cuales cualquier ciudadano puede cuestionar una prohibición gubernamental.

"El matrimonio igualitario se ha convertido en los últimos años en el tema número uno en la agenda del movimiento gay", señaló el activista Enrique Torre.

En 2010, el movimiento gay se anotó una nueva victoria cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró válida la reforma al Código Civil del Distrito Federal.

"Hemos demostrado que existen mecanismos mediante los cuales los ciudadanos y las ciudadanas pueden acceder a sus derechos sin pasar necesariamente por los congresos. Se sienta un precedente importante en esta materia", dijo Alí Méndez, abogado de las tres primeras parejas que obtuvieron un amparo para casarse.

Gracias a los "amparos" ha habido actos nupciales en estados conservadores como Guanajuato, Oaxaca, Michoacán, y hasta Jalisco, cuna del popular género musical Mariachi, símbolo del machismo, y del tequila, el famoso licor también asociado con la virilidad.

Las resistencias se tornan a veces férreas y provienen de grupos conservadores, de gobiernos locales, pero —sobre todo— de la Iglesia católica. Por ejemplo, en septiembre pasado, el obispo de Aguascalientes, centro del país, José María de la Torre, se manifestó en forma vehemente en contra de que el Congreso local aprobara una ley para legalizar las uniones entre personas del mismo sexo.

"El día de mañana cualquier cosa va a ser familia, pero ya no va a ser familia de verdad. Y si por ahí vamos, el día de mañana se podrá casar un señor con un perrito o una perrita" abriendo "la puerta a un experimento social peligrosísimo", afirmó el prelado.

Organizaciones civiles presentaron una denuncia en su contra por discriminación ante la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), que no emitió ningún veredicto.México, sociedad, matrimonios gais, grupos conservadores

Una "besada pública" en la plaza de quito

Unas 150 personas defendieron en Ecuador los derechos de la comunidad Glbti (gay, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales) y rechazaron la homofobia con una "besada pública". "La besada pública, más allá de un beso como tal, es luchar por la libertad de afecto (...) Nos dan garantías de que podemos vivir en paz, pero en la práctica somos discriminados", dijo Danilo Manzano, organizador del encuentro. A la cuenta de tres, parejas homosexuales y heterosexuales se besaron en una concurrida plaza de Quito ante la mirada de los transeúntes. Había carteles que decían "besos contra la homofobia" y "más amor, menos discriminación".

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