Matan al gobernador de Bagdad en medio de nueva ola de atentados

| La comunidad sunita volvió a reclamar ayer la postergación de las elecciones ante el clima de violencia que vive el país

BAGDAD | EFE y AP

Elementos armados dieron muerte ayer al gobernador de la región de Bagdad y seis de sus guardaespaldas, mientras que un automóvil cargado de explosivos dejó 10 muertos en los cuarteles de los soldados del Ministerio del Interior cerca de la Zona Verde.

Por otra parte tres soldados estadounidenses murieron por el estallido de una bomba a la orilla de una carretera de Bagdad, y otros dos soldados murieron en otros ataques fuera de la capital.

En cuanto al asesinato del gobernador de la región de Bagdad, el convoy de tres vehículos que lo transportaba pasaba por el barrio norteño de Jurriya cuando le dispararon, dijo el jefe de su equipo de seguridad.

El grupo del terrorista jordano Abu Musab Al-Zarqawi, Al-Qaeda en Irak, se atribuyó el asesinato en un comunicado por internet. "Les advertimos a todos los traidores y partidarios de los judíos y cristianos: ésta será su suerte", dice la declaración.

Al-Jaidari es el funcionario de mayor nivel en ser asesinado desde que lo fuera en mayo el presidente del desaparecido Consejo de Gobierno, Abdel-Zajra Otman.

En declaraciones en Tailandia, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, dijo recibir con tristeza las noticias sobre la muerte de Al-Jaidari. "Se demuestra que hay asesinos y terroristas, elementos del viejo régimen en Irak, que no desean que haya elecciones libres. Ellos no quieren que el pueblo de Irak elija a sus nuevos líderes. Quieren regresar al pasado, quieren regresar a la tiranía del régimen de Saddam Hussein y eso no va a ocurrir", afirmó.

ELECCIONES. Por otra parte, la exigencia sunita de postergar los comicios fue repetida ayer durante una reunión de más de un millar de políticos y religiosos de esa comunidad en Bagdad, donde también pidieron un calendario para la salida de las tropas extranjeras del país, y que se adopten medidas para garantizar la limpieza de los comicios.

La conferencia fue celebrada en la mezquita "Um Al Qura", sede de la Comisión de Ulemas, la más prestigiosa institución sunita, cuyos dictámenes son respetados hasta cierto punto por la insurgencia.

Los sunitas, que representan el 20 por ciento de la población, se encuentran aislados desde la caída del régimen de Saddam Hussein, y temen que esta situación continúe si los comicios se celebran el 30 de enero.

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