EL "NUEVO" TRUMP

Marchas y giros postelectorales

Cuarto día de protestas; Trump cambia de posición en algunos anuncios clave de campaña.

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Protestas contra Donald Trump. Foto: Reuters

Miles de personas marcharon de nuevo ayer sábado en varias ciudades de Estados Unidos para manifestarse contra el presidente electo, Donald Trump. Un hombre recibió un disparo en el marco de las protestas en Portland, Oregón.

Nueva York, Los Ángeles y Chicago concentraron las marchas de ayer.

Coreando el eslogan "¡No es mi presidente!", varios miles de personas marcharon por la Quinta Avenida de Nueva York hasta la Torre Trump, el lujoso rascacielos en el que vive el mandatario electo.

"Nos horroriza que el país haya elegido a un racista increíblemente misógino y poco cualificado sobre una plataforma que fue bastante odiosa", dijo Mary Florin-McBride, bancaria retirada de 62 años, que llevaba un cartel con el eslogan "No al fascismo en Estados Unidos".

En Los Ángeles se congregaron varios miles de personas bajo las palmeras del Parque MacArthur con carteles como "Fuera Trump" y "Las minorías importan" antes de dirigirse hacia el centro de la ciudad.

Horas antes del comienzo de las protestas de ayer sábado, un manifestante recibió un disparo mientras participaba en una marcha que cruzaba el puente Morrison en Portland. El hombre sobrevivió, pero el sospechoso del ataque está prófugo.

Desde el triunfo de Trump, los manifestantes han criticado en varias ciudades las promesas de campaña del republicano sobre restringir la inmigración y crear un registro de musulmanes, así como los abusos sexualmente a mujeres de los que se lo acusa.

La mayoría de esas manifestaciones ciudadanas no fueron violentas, aunque se registraron numerosas detenciones, en algunos casos por desmanes y en otros por ocupación indebida de áreas de tránsito.

Alrededor de 200 personas fueron detenidas en Los Ángeles, en el marco de una marcha de unas 3.000 personas hacia el Ayuntamiento de la ciudad.

En el centro de Chicago, varios miles de personas protestaron pacíficamente bajo la consigna "Sin odio. Sin miedo. Aquí son bienvenidos los inmigrantes".

Foto: Reuters
Foto: Reuters

Giro postelectoral.

Mientras, Trump sigue trabajando en el armado de su gabinete, y ya suavizó algunas de las reformas que anunció en la campaña electoral. Por ejemplo, el viernes anunció que ya no intentaría desmantelar el programa de salud del presidente saliente Barack Obama, conocido como "Obamacare".

"Esto probará ser un gran momento en la vida de TODOS los estadounidenses. Nos uniremos y ganaremos, ganaremos, ganaremos!", tuiteó ayer sábado, mientras unas 15.000 personas se dirigían hacia la Trump Tower en Nueva York.

El cambio de su postura con respecto al Obamacare —que siendo candidato había tachado de "desastre"— se produjo tras su reunión el jueves con Obama en la Casa Blanca.

En su primera entrevista tras la elección, Trump dijo al diario The Wall Street Journal que podría mantener la prohibición de que las compañías de seguros nieguen cobertura alegando condiciones preexistentes. También dijo que podría seguir garantizando que los menores estén bajo la cobertura de sus padres hasta la edad de 26 años, un punto importante del Obamacare. "Esos dos (aspectos) me gustan mucho", dijo.

Se trató de una de las varias acciones de Trump y sus asesores para alejarse de las posturas más radicales exhibidas durante la campaña.

Consultado por el periódico si, como amenazó durante la campaña electoral, designaría a un fiscal especial para investigar a su rival demócrata Hillary Clinton sobre el uso de un correo electrónico privado cuando era secretaria de Estado, el presidente electo respondió:

"No es algo en lo que haya pensado demasiado, porque quiero resolver los temas de salud, empleo, control de fronteras y reforma fiscal", dijo, lejos de la retórica enardecida que llevó a sus seguidores a vociferar: "¡Enciérrenla!"

En tanto, Newt Gingrich, del círculo íntimo de Trump y candidato a integrar su gabinete, arrojó un manto de duda sobre si el mandatario electo obligará a México a pagar un muro fronterizo, algo que también vociferaron sus adeptos.

"Dedicará mucho tiempo a controlar la frontera. Tal vez no gaste demasiado tiempo intentando que México pague por ello, pero fue una gran estrategia de campaña", dijo Gingrich según The Washington Post.

"Ahora es diferente".

Pese a su tono más mesurado, Trump aún debe responder a los crecientes llamados para que dé seguridades a aquellos estadounidenses que temen medidas xenofóbicas bajo su gestión.

El South Poverty Law Center (SPLC), que hace un monitoreo de los grupos de odio, rastreó más de 200 incidentes de acoso electoral e intimidación en los tres días que sucedieron a la elección.

Más de 47.000 personas firmaron una petición del SPLC urgiendo a Trump a distanciarse de las posturas de "odio", desde los nacionalistas blancos hasta los extremistas antimusulmanes y homófobos, que celebran la victoria del magnate.

Preguntado por The Wall Street Journal acerca de si su retórica no había ido demasiado lejos, Trump respondió: "No. Yo gané". Pero agregó que asumiría una postura más positiva, porque "ahora es diferente".

"Quiero un país en el que se amen unos a los otros", dijo.

Debaten cambios al sistema electoral

Estados Unidos debate su sistema electoral indirecto tras la derrota de la demócrata Hillary Clinton, pese a haber obtenido más votos que Donald Trump.

A nivel nacional, Clinton obtuvo cerca de 400.000 votos más que Trump. Cerca de 60,4 millones de estadounidenses la prefirieron, contra 60 millones que votaron por el republicano. Con el voto directo, habría ganado por 48% contra 47% de Trump.

Pero en Estados Unidos el presidente es elegido por un colegio electoral de 538 miembros, que surgen de las elecciones en cada estado.

Trump ganó la carrera al obtener 290 grandes electores, contra 228 de Clinton.

"Esto plantea una interrogante: ¿hasta qué punto nuestro sistema es democrático?", pregunta Robert Schapiro, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Columbia, Nueva York. Si la regla de "una persona=un voto" es el pilar de la democracia, el sufragio indirecto la modifica, señala el académico.

El sistema indirecto "debilita el principio de igualdad política", dijo a CNN Douglas McAdam, profesor de Sociología de la Universidad de Stanford. "En un sistema de grandes electores, un voto no pesa lo mismo que otro. Los votos de los estados clave, que son una media docena y deciden la elección, cuentan más que los votos ganados en los estados claramente republicanos o demócratas", explica.

Una reforma del sistema electoral requeriría de una modificación de la sacrosanta Constitución.

Rob Richie, director de la organización FairVote, que impulsa varias reformas del sistema electoral estadounidense, sugiere una nueva demarcación de los mapas electorales o reformar el sistema de primarias, fuertemente criticado por los republicanos anti Trump.

Propone también bajar la mayoría de edad para poder votar a los 17 años, en un país en el que la participación electoral es particularmente baja. Solo el 56,9% de los estadounidenses votaron el martes 8. (AFP)

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