ENCUENTRO

Macron negocia con Putin previo a la cumbre del G7

Los dos presidentes coincidieron en la defensa del pacto nuclear iraní, del que se ha retirado Estados Unidos y respecto al que Macron espera que Putin use su influencia sobre Irán para que ese país siga respetando los compromisos adoptados en 2015.

Putin le entrega un ramo de flores a la esposa de Macron. Foto: AFP
Putin con flores para Brigitte, la esposa de Macron. Foto: AFP

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, mantuvo ayer lunes un encuentro con su homólogo ruso, Vladímir Putin, antes de la cumbre del G7, de la que Rusia está excluida tras la anexión ilegal de Crimea en 2014. El lugar elegido fue el Fuerte de Brégançon, residencia de verano de los jefes de Estado franceses en la costa mediterránea.

Putin llegó en helicóptero poco después de las 17.00 hora local (12 de Uruguay) y la reunión empezó directamente con una declaración conjunta que tuvo como protagonistas la crisis ucraniana, el conflicto sirio, el pacto nuclear iraní o la situación en Libia.

La intervención de Macron dejó clara su intención de no apartar a Rusia del diálogo multilateral: “Rusia es europea”, dijo.

Con respecto a Ucrania, ambos coincidieron en que la llegada en mayo de Vladímir Zelenski como nuevo presidente ucraniano supone un punto de inflexión positivo.

Los dos presidentes coincidieron en la defensa del pacto nuclear iraní, del que se ha retirado Estados Unidos y respecto al que Macron espera que Putin use su influencia sobre Irán para que ese país siga respetando los compromisos adoptados en 2015.

Putin y Macron no ocultaron, sin embarco, sus diferencias sobre Siria, donde Rusia apoya militarmente al presidente Bashar al Asad en sus esfuerzos por reconquistar territorios controlados por rebeldes moderados e islamistas desde el comienzo de la guerra civil en 2011. “Es imperativo que el alto el fuego sea respetado”, destacó Macron frente a Putin. “La población de Idlib vive bajo las bombas, los niños están siendo asesinados”, agregó el francés.

Pero Putin ignoró el llamamiento de Macron. “Apoyamos los esfuerzos del ejército sirio para eliminar a las amenazas terroristas”, dijo tajante.

La tensión también quedó en evidencia al hablar sobre las manifestaciones en sus respectivos países, sobre las que el presidente ruso defendió el arresto de opositores y recordó el conflicto existente en Francia por las protestas, a menudo violentas, de los “chalecos amarillos”.

Aunque la reincorporación de Rusia al antiguo G8 no se contempla mientras no se arregle la crisis ucraniana, la presencia de Putin antes de que Macron reciba en Biarritz (24 al 26 de agosto) a sus homólogos de Alemania, Reino Unido, Italia, Estados Unidos, Canadá y Japón fue una manera de integrarlo simbólicamente en el juego geopolítico.

Rusia fue excluida del G8 en 2014 después de que se apoderara de la península ucraniana de Crimea, una anexión no reconocida por la comunidad internacional. La anexión fue seguida de una guerra en el este de Ucrania entre las fuerzas gubernamentales y los separatistas respaldados por Rusia, que hasta ahora se ha cobrado más de 13.000 vidas.

Con su reunión con Putin, el presidente francés inauguró además una intensa semana diplomática, en la que este jueves recibirá en París al primer ministro británico, Boris Johnson, y después al jefe del Gobierno griego, Kyriakos Mitsotakis.

La última visita oficial de Putin a Francia para mantener un cara a cara con Macron se remonta a mayo de 2017 en el Palacio de Versalles, mientras que Macron visitó Rusia justo un año después.

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