Luz para uno cada cuatro y agua para uno cada cinco en Gaza

Civiles. Desde hace tres años, la población sufre todo tipo de privaciones

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CIUDAD DE GAZA Y JERUSALÉN | EL PAÍS DE MADRID

"Para muchas personas es un tormento cuidar a los bebés y a los niños. ¿Sabes? Se hacen encima. Pero no hay agua ni pañales. Imagínate cómo nos las arreglamos", comenta Mohamed, padre de cuatro chicos.

Sin agua, con escasísimo abastecimiento de alimentos, sin calefacción en invierno, sin poder escapar de la Franja de Gaza y sin capacidad para curar heridos, un millón y medio de palestinos padece un desastre humanitario descomunal.

La miseria no es sólo causa del ataque de las Fuerzas Armadas israelíes, que hoy cumple 17 días. Desde hace tres años, el territorio sufre un asfixiante bloqueo. Israel pretende acabar con el lanzamiento de cohetes a su territorio. No se discute su derecho a defenderse.

Pero muchos apuntan a una estrategia calculada para que la Franja no levante cabeza. "Gaza no es un caso de subdesarrollo económico. Es un caso único y cruel de subdesarrollo deliberado", ha escrito el historiador israelí Avi Shlaim. "Haremos volver a Gaza 20 años atrás", ha dicho al inicio de la ofensiva un miembro del Gabinete israelí.

En agosto de 2005, el gobierno de Ariel Sharon ordenó la evacuación de los colonos judíos de Gaza y representantes de organismos financieros internacionales auguraban un futuro halagüeño. Algunos hablaban de convertir Gaza en un enclave al estilo de Singapur. Pero los palestinos no celebraron aquella evacuación. Ni un alma salió a las calles. Y hoy, amplias zonas del campo de refugiados de Jabaliya, de Rafah, de Beit Lahia y de la ciudad de Gaza ofrecen imágenes dantescas, que recuerdan a la destrucción de Grozni, la capital chechena bombardeada.

La magnitud del desastre es especialmente cruda para los más de 4.100 heridos que dejó el fuego israelí y los enfermos, quienes padecen una coyuntura traumática. No es nuevo. Ya lo vivieron casi 300 seres que murieron por falta de atención médica en 2008. El gobierno israelí -y también el egipcio, hoy "pacificador"- les impidió ser tratados afuera de Gaza. Hubo casos sangrantes. Una familia obtuvo al fin el permiso de los servicios secretos israelíes. Tarde. El enfermo había sido enterrado días antes.

Es dramático también para los médicos, que pelean por paliar una situación desesperada. Los datos de las Agencias de Naciones Unidas son esclarecedores: el 70% de los pacientes crónicos suspendió sus tratamientos; entre el 25% y el 50% de los doctores y enfermeros no puede acudir a los hospitales, aunque en el Sur superan el 90%. Se alerta del riesgo de epidemias. Los servicios de epidemiología, prenatales y los laboratorios suspendieron su actividad; las campañas de vacunaciones se interrumpieron en los 58 hospitales y centros de salud, de los que sólo 34 funcionan gracias a generadores. Porque la electricidad es un lujo. Tres de cada cuatro vecinos carece de luz. Hace frío y el riesgo de hipotermia para los niños es grave. "Hay muchas viviendas con las ventanas destrozadas. La gente tiene que colocar plásticos. Pero muchos que las conservan las abren para evitar que la onda de los bombardeos las destroce y lesione a alguien. Es peligroso", explica Mohamed.

Hace sólo tres años, Gaza era un lugar pobre. Con una economía a merced de los avatares políticos y siempre en declive. Sus habitantes se aprestaban entonces a votar. Venció Hamas. Y casi ningún país del mundo aceptó el veredicto de las urnas.

En ese entonces se acababa de firmar un acuerdo entre la Autoridad Palestina, Estados Unidos, la Unión Europea e Israel que fijaba en 450 contenedores el suministro diario a la Franja. El promedio de los últimos días es de 67. Buen registro comparado con la media del mes de noviembre, cuando sólo 23 camiones descargaron cada día sus mercancías.

Durante los meses de tregua, entre junio y diciembre de 2008, Israel nunca permitió un flujo que se aproximara, ni remotamente, a lo pactado. De la misma manera que la milicia islamista de Hamas olvidó sus obligaciones de no tirar cohetes mientras corrían los seis meses.

miseria. Hace tres años, se compraba de todo en los supermercados de Gaza. El día a día es hoy una lucha por la subsistencia. De las 27 fábricas de pan sólo nueve funcionan.

"Las colas para comprar son kilométricas. Esperas cuatro horas para irte a menudo con las manos vacías. Hacemos en casa pan sin levadura. En las tiendas no hay nada, se come habas secas, alguna legumbre y garbanzos a precios muy altos. ¿Verduras? ¿Eso qué es? Nadie se atreve a recogerlas en los campos. Y las carnicerías cerraron todas. Los dueños no compran carne porque no pueden conservarla. ¡Pero si han bombardeado hasta las granjas de pollos!", explica Kayed, residente en la capital.

Casi un millón de personas dependen de la ayuda alimentaria de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Unrwa) y del Programa Mundial de Alimentos. Estos suspendieron en repetidas ocasiones el reparto de comida a la Franja. Mientras que Israel no permite a las demás ONG trabajar en Gaza desde el 4 de noviembre.

Se apreciaba en 2005 miseria. Y se observaban vertederos inmundos. Pero no sucedía lo que ocurre ahora en las ciudades norteñas de Beit Lahia y Beit Hanun. Las aguas negras emergen por las alcantarillas. Hay 170 estaciones de bombeo de agua y de tratamiento de aguas residuales. No funcionan. No hay combustible. El suministro de agua, que tiene gusto a sal desde hace años, se cortó para el 80% de la población.

Es un colapso general. Miles de palestinos no pueden comunicarse por el pésimo funcionamiento de la red de telefonía móvil y fija. Ni pueden, a veces, acudir a los entierros. No se enteran de la muerte de familiares o amigos. Apenas intentan salvar su propia vida.

Condena de ONU a Israel en Ginebra

Ginebra | El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas condenó ayer la ofensiva militar "Plomo endurecido" en la Franja de Gaza, al aprobar una resolución que incluye el envío de una misión de observadores que investigue abusos israelíes contra los palestinos.

El consejo de 47 miembros aprobó una resolución, con 33 votos a favor y uno en contra, mediante la cual señala que la ofensiva israelí causó "cuantiosas violaciones de los derechos humanos del pueblo palestino y la destrucción sistemática de la infraestructura palestina". Trece miembros se abstuvieron, en su mayoría europeos. Canadá fue quien votó en contra.

Unos 900 palestinos murieron, según los servicios de salud en Gaza la mitad son civiles. Trece personas, entre ellos 10 soldados, murieron del lado israelí.

Antes de la votación, el embajador palestino Ibrahim Khraishi dijo que su pueblo era objeto de "un acto barbárico de agresión" y exhortó al consejo con sede en Ginebra a que condene lo que calificó de "la ley de la jungla". El embajador de Israel en Ginebra, Aharon Leshno-Yaar, desestimó la votación como irrelevante, y señaló que la resolución no iba a dar alivio substancial a los palestinos y no reflejaba la realidad de Gaza. Israel, al igual que Estados Unidos, no es miembro del consejo y no puede votar. AP y AFP

Ki-moon en Medio Oriente

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, parte hoy hacia Medio Oriente para buscar una solución al conflicto en Gaza, anunció ayer la portavoz Michelle Montas. "Mañana el secretario general se reunirá con el presidente egipcio, Hosni Mubarak y con el ministro de Exteriores, Abdul Gheit", dijo la portavoz. Luego, Ki-moon conversará en Jordania, con el rey Abdalá II. El jueves, el secretario general se reunirá en Jerusalén con la ministra de Exteriores, Tzipi Livni, el ministro de Defensa, Ehud Barak, y el premier Ehud Olmert". Luego se reunirá con el premier palestino Salam Fayad y el presidente Mahmud Abbas. ANSA

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