OPOSICIÓN Y RÉGIMEN SALEN A LAS CALLES

Luz de esperanza en la tiniebla

En medio de un apagón nacional, Guaidó llama a masiva movilización en toda Venezuela.

Juan Guaidó saluda a sus partidarios desde el techo de una camioneta, en la concentración realizada ayer en Caracas. Foto: AFP
Juan Guaidó saluda a sus partidarios desde el techo de una camioneta, en la concentración realizada ayer en Caracas. Foto: AFP

Juan Guaidó, líder opositor y presidente encargado de Venezuela, convocó ayer sábado ante miles de seguidores a una gran movilización hacia Caracas -en fecha por definir- para presionar la salida del poder del mandatario Nicolás Maduro, a quien responsabilizó del gigantesco apagón que colapsa al país petrolero desde el jueves y lo tiene en tinieblas.

Con un megáfono y desde el techo de una camioneta -en una jornada en la que también se movilizaron los partidarios chavistas para rechazar lo que califican de agresión imperialita de Estados Unidos-, Guaidó, reconocido por más de 50 países como presidente interino de Venezuela, aseguró que realizará una gira con diputados por el país, para luego definir la fecha de la movilización, aunque anticipó que “será muy pronto”.

“Vamos a venir, toda Venezuela a Caracas, porque los necesitamos a todos unidos. En este momento, anuncio mi recorrido por toda Venezuela para traerlos a Caracas y lograr el objetivo”, sostuvo en la concentración con simpatizantes que tuvo lugar en el suroeste de la capital.

Señaló que la fecha y hora de sus visitas a los más de 20 estados federales de Venezuela los anunciará con apenas horas de antelación para evitar que lo “tranquen” en las vías.

Juan Guaidó. Foto: AFP
Juan Guaidó. Foto: AFP

“Y luego anunciaremos, entonces, la fecha cuando vendremos todos juntos a Caracas a ejercer nuestra posibilidad (de tomar el poder)”, añadió ante los gritos de miles de personas que le pedían ir al Palacio Presidencial de Miraflores, la sede del Ejecutivo.

Guaidó reiteró, además, que está dispuesto a autorizar la acción de una fuerza extranjera cuando lo crea conveniente. “¡Intervención!”, vociferó la muchedumbre en la avenida Victoria, en el centro-este de Caracas. El presidente de la Asamblea Nacional respondió al clamor, parafraseando al presidente Donald Trump: “Todas las opciones están sobre la mesa”.

Más temprano, varias docenas de funcionarios policiales intentaron disolver la concentración con gases lacrimógenos y cordones que impedían que los opositores se acercaran a la avenida Victoria, el lugar de convocatoria de la manifestación de ayer. Guaidó tuvo que emplear un megáfono para dirigirse a las miles de personas que se mantenían desde las primeras horas de la mañana en la concentración, luego de que la policía desmontó durante la madrugada una tarima en la que ofrecería su discurso.

Efe constató que al menos 200 miembros de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía militarizada) bloqueó los accesos en la autopista Francisco Fajardo, que une el este y el oeste de la capital, y evitó que las personas que engrosaban otras dos concentraciones se unieran a la que presidió el líder opositor.

Además, se desplegó una docena de tanquetas militares que, sin embargo, no fueron utilizadas para reprimir la manifestación.

Guaidó también se refirió al corte eléctrico en varias regiones del país, y aseguró que 16 estados permanecen sin servicio.“Claro que es difícil decir que vamos bien cuando mueren niños en los hospitales (por falta de electricidad), cuando masacran a nuestros indígenas. Sabemos en la crisis que estamos y por eso seguimos luchando”, continuó.

“La sensación de desespero también la tengo, he perdido familiares por falta de medicina”, confió Guaidó, advirtiendo que puede venir una crisis en el suministro de nafta.

"Guerra".

Maduro hace ondear la bandera en el acto realizado ayer. Foto: Reuters
Maduro hace ondear la bandera en el acto realizado ayer. Foto: Reuters

Maduro, quien no había comparecido públicamente durante el apagón, llegó ayer sábado a una multitudinaria manifestación oficialista que se realizó en el centro de Caracas, cuando se cumplen cuatro años desde que Estados Unidos declaró a Venezuela amenaza para su seguridad.
El presidente atribuye el enorme apagón a una “guerra eléctrica” promovida por “el imperialismo estadounidense”.

Maduro denunció nuevamente lo que califica de agresión permanente que efectúa Estados Unidos contra su gobierno y reiteró que no cederá ante esos actos hostiles promovidos por Trump.

“El imperio de los Estados Unidos, una vez más, subestima la conciencia y determinación del pueblo venezolano. Les aseguro, que cada intento de agresión imperial se encontrará con una respuesta contundente de las y los patriotas que amamos y defendemos, con valentía, nuestra Patria”, escribió ayer, antes del acto en su cuenta de Twitter.

El gigantesco corte de luz, el peor que sufre Venezuela, un país petrolero de 30 millones de habitantes, comenzó el jueves a las 17:53 horas de Uruguay en Caracas y se extendió a casi todos los 23 estados.

El servicio era intermitente ayer en la capital y en los estados de Miranda y Vargas, y continúa interrumpido en muchas regiones -Táchira, Zulia, Lara y Barinas. Las autoridades aún no dan un balance. La falla eléctrica masiva se produce en medio del hartazgo de la población por una aguda crisis económica, con escasez de alimentos y medicamentos, y una inflación que se disparó hasta ser la más alta del mundo con 1.000.000%. La situación política y económica adversa ha provocado un éxodo de más de 2,7 millones de venezolanos desde 2015. La ONU y la OEA proyectan que el flujo de emigración llegará a cinco millones este año.

El servicio se restableció en la madrugada en algunas zonas de Caracas, pero hacia el mediodía se fue de nuevo la electricidad, y las comunicaciones volvieron a colapsar. “No hay agua, no hay luz, no hay comida. Ya no aguantamos”, dijo Jorge Lugo, un habitante del sureste capitalino que llevaba una bandera en el cuello.

Fallan Internet y los celulares

En los lugares de Caracas en los que ya volvió la electricidad se reactivaron los semáforos y unos pocos comercios abrieron sus puertas pero el Metro de Caracas, que traslada a cientos de miles de personas diariamente, continúa cerrado a la espera de que se normalice el suministro de energía.

La telefonía residencial y móvil sigue afectada y solo es posible concretar algunas llamadas de corta distancia tras numerosos intentos fallidos.

La modalidad de pagos a través de datafonos aún no se normaliza debido a fallas en la conexión a internet por lo que los comercios operativos están aceptando dinero nacional en físico, un bien escaso en Venezuela, y monedas extranjeras como medios de pago.

En la mayoría de los 23 estados la falta de energía sigue creando troda suerte de problemas.

Suspenden.

Apagón en Venezuela. Foto: Reuters
Apagón en Venezuela. Foto: Reuters

En Caracas todavía se encuentra suspendido el servicio del Metro -que moviliza a diario a unos dos millones de personas-, lo que obliga a la gente a largas caminatas.

Los comercios seguían cerrados.

El apagón obligó a aplazar actividades laborales y escolares, causando zozobra en la población, que tampoco ha tenido agua y ha estado prácticamente incomunicada.

Los hospitales han vivido situaciones dramáticas; los que tienen plantas generadoras las usan solo para los casos de emergencia.

La oposición denunció decenas de muertes debido al corte eléctrico, lo que el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, calificó de “falso” y dijo que se busca desestabilizar al gobierno.

La colapsada economía está paralizada, ya que nadie puede retirar dinero de los cajeros ni usar ningún tipo de tarjetas, en un país donde las transacciones electrónicas son indispensables incluso para operaciones pequeñas como comprar pan por la escasez de efectivo. Algunas personas sacaban nafta de sus vehículos para alimentar plantas generadoras, pues muchas estaciones de servicio estaban cerradas y en las muy pocas que estuvieron abiertas había largas filas.

Sin dar mayores detalles, el gobierno denunció un “ataque cibernético” al sistema de control de la hidroeléctrica de Guri, ubicada en el estado Bolívar (sur), la mayor de Venezuela y la segunda de América Latina, superada solo por la de Itaipú (Brasil-Paraguay).

La oposición y expertos responsabilizan al gobierno por falta de inversiones y mantenimiento y por la corrupción ante recurrentes interrupciones del servicio eléctrico, principalmente en el interior del país, pero las autoridades denuncian constantes actos de “sabotaje”.

El asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, consideró que “el sistema eléctrico de Venezuela colapsó” debido “a años de una gestión corrupta de Maduro”.

Rodríguez anunció que Venezuela denunciará a Estados Unidos por el apagón y presentará las “pruebas del sabotaje” a una misión de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU que llegará hoy a Caracas.

Ir a la escuela es una aventura peligrosa

(Fuente: AFP)

Saltar las piedritas del río, parece un juego de niños, pero el peligro acecha. Padres venezolanos y sus pequeños deben pasar por trochas asediadas por hombres armados para ir a la escuela en el lado colombiano de la frontera.

Leidy Navarro, una joven madre de 28 años, sabe que a su hija Valentina no le gusta llevar el uniforme sucio o mojarse los zapatos. Por eso, se los cambia por unas sandalias antes de cruzar el disminuido río Táchira, la única vía que les queda para llegar a la escuela desde que Colombia y Venezuela, sin relaciones diplomáticas, cerraron la frontera en el departamento de Norte de Santander. “Ella todo lo ve como una aventura”, dice esta enfermera que ahora dedica su tiempo a llevar al colegio a Valentina, de siete años, esperarla y acompañarla de regreso en la tarde.

Decenas de madres más también matan el tiempo en el parque Los Libertadores entre las 6:30 y las 11:45 de la mañana, mientras sus hijos van a clase en el instituto técnico María Inmaculada, en el fronterizo municipio de Villa del Rosario.

Los cuatro puentes que unen a los dos países por Norte de Santander están cerrados desde el 23 de febrero, tras el frustrado paso de ayuda básica extranjera donada para paliar la crisis en Venezuela y que derivó en disturbios.

Según cifras de la secretaría de Educación de Cúcuta, 9.174 venezolanos estudian en colegios de la capital del departamento y, de ellos, cerca de 3.000 cruzan la frontera todos los días.

La crisis también golpea al sistema educativo venezolano. A la deserción escolar se suma la falta de profesores y el deterioro de las escuelas. Entonces las familias optan por matricular a sus hijos en Colombia.

“Me duele mucho esta situación porque me parece que los que pagan todo son los niños”, lamenta Leidy.

La pequeña Valentina Cáceres no sabe que su madre tiene miedo ni tampoco que en cualquier momento pueden aparecer en su camino hombres con pistola en mano. “Los colectivos manejan las trochas y a uno le da susto que los niños los vean así, encapuchados”, dice su madre.

Las bandas armadas defienden al chavismo y operan como grupos de choque.

Es imposible calcular cuántas pasan ahora por los caminos ilegales que se multiplican a lo largo de la frontera que se extiende por siete departamentos y 2.200 km. Sólo en Cúcuta hay 30 trochas, según la policía. Los venezolanos están obligados a pagar en los retenes que imponen los “dueños de las trochas”. Ninguno se atreve a identificarlos. 

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