UN PAÍS DIVIDIDO

Lula a horas de entregarse

El expresidente negocia con la policía para cumplir con orden de arresto. Militantes lo llaman a resistir. Buscan evitar violencia.

Unos 30.000 simpatizantes del exmandatario se concentraron frente a la sede del sindicato metalúrgico. Foto: AFP
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Tras una jornada de máxima tensión en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva negocia los términos de un acuerdo con la Policía Federal de Brasil para entregarse a las autoridades. Se daría así cumplimiento a la orden de arresto librada por el juez Sergio Moro, quien condenó al exmandatario a 12 años de cárcel por delitos de corrupción.

De acuerdo a diversos medios, la detención de Lula se produciría hoy sábado luego de una misa que comenzará a las 9 de la mañana en San Bernardo de Campo y que se oficiara en memoria de su esposa fallecida Marisa Letícia.

Lula debía presentarse a las 17:00 horas de ayer viernes en la sede la Policía Federal en la ciudad de Curitiba (Paraná), donde se inició la causa en su contra. Sin embargo, permaneció en el Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campos, cinturón obrero de San Pablo, rodeado de una multitud de simpatizantes. Se estima que los militantes concentrados en el lugar llegaron a unos 30.000 sobre la hora en que vencía el plazo.

Los abogados del expresidente brasileño también confirmaron la existencia de las negociaciones con la policía y la Justicia para lograr una salida acordada a la crisis generada por el desacato de la orden del juez Moro.

Fuentes de la Policía negaron que se esté pensando en un operativo para detener a Lula en la sede del sindicato por temor a que se generen violentos incidentes con los simpatizantes aglutinados en las afueras. Los militantes del Partido de los Trabajadores (PT) piden que el expresidente "resista" y no se entregue.

Moro también suavizó su posición. Si bien no hizo declaraciones, su asesoría de comunicación explicó que Lula no puede ser considerado un fugitivo. "Le fue dada la oportunidad para que se presente ante la justicia sin necesidad de que tenga que intervenir la policía. Pero todo el mundo sabe donde está, no está escondido ni prófugo", dijo.

A última hora de la noche de ayer, el diputado del PT Carlos Zarattini reconoció la existencia de conversaciones después de que se hubiera vencido el plazo fijado por la justicia para que se presentara ante las autoridades.

"Hay conversaciones en la policía con los abogados del expresidente y el partido las está acompañando", detalló.

Más temprano, la defensa de Lula cursó un nuevo recurso ante la Corte Suprema, buscando evitar que sea detenido. Pero le fue rechazado, al igual que un reclamo similar presentado días atrás.

Alta tensión.

En un país completamente polarizado, tanto los seguidores como adversarios a Lula hicieron una cuenta regresiva antes de que se venciera el plazo, a las 17:00 de este viernes. Los primeros estallaron en gritos de "¡Resistencia!" y "¡Lula libre!", mientras que los segundos, congregados frente a la Policía Federal de Curitiba, clamaban "¡Forajido!".

El expresidente, que apenas saludó a la multitud y no hizo declaración alguna ayer, tiene previsto asistir hoy sábado a una misa en memoria de su fallecida esposa, Marisa Leticia, en la fecha de su cumpleaños.

"Mañana estaremos aquí para asistir a la misa en memoria de Marisa Leticia y creo que es importante que sigamos aquí, solidarios con Lula", dijo anoche el exsenador Eduardo Suplicy, del PT.

Algunas fuentes estimaron que luego de la celebración religiosa el mandatario se entregaría. Otros medios estiman que el arresto se produciría el lunes.

En Curitiba esperaban a Lula con una celda una celda de 15 metros cuadrados en una repartición policial aislada de otros reclusos.

Lula fue condenado a doce años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero, como propietario de un apartamento ofrecido por una constructora para obtener contratos en Petrobras.

Luego de la que la Corte Suprema negara un recurso a Lula por seis votos contra cinco, Moro dictó una rápida orden de detención para hacerle cumplir la pena. El exmandatario se declara inocente y un perseguido político de cara a las elecciones del 7 de octubre, para las cuales es favorito.

Futuro.

La situación de Lula es compleja no solo penal, sino electoralmente. Si fuese detenido, podría hacer precampaña desde la cárcel hasta que la justicia electoral invalide en principio su candidatura en agosto, cuando estudie las postulaciones, dado que en Brasil los condenados no tienen derecho a presentarse a comicios, como es su caso.

Entonces el PT podría verse forzado a cambiar de candidato. Quedaría por ver cuál es su capacidad de transferir votos a otros candidatos de izquierda, para unas elecciones que se anuncian inciertas.

Pero no es cualquier candidato. De acuerdo a todas las encuestas, el exmandatario se ubica primero en las preferencias de los brasileños para volver a la Presidencia. Del 35% al 40% del electorado votaría por él, según los sondeos.

Sindicatos y campesinos prometieron movilizarse por él, al igual que el PT y los demás partidos de izquierda que lo apoyan.

El Movimiento de Trabajadores rurales Sin Tierra (MST) inició una campaña de cortes de carreteras, para expresar su "indignación contra la inminente detención del compañero Lula".

Eco regional.

La orden de arresto de una figura como Lula generó movilizaciones fuera de Brasil.

La defensa más encendida la protagonizó el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. "Lula ha sido símbolo mundial de justicia, de democracia, pero las élites oligárquicas de Brasil, neofascistas, han desatado una criminal persecución", dijo el mandatario.

En Argentina también movilizaciones de agrupaciones de izquierda frente a la Embajada de Brasil en Buenos Aires.

En Uruguay, el Pit - Cnt convoca a una jornada de apoyo en los próximos días.

Paradoja.

La celda que espera a Lula en Curitiba forma parte de un complejo penitenciario inaugurado por él mismo en 2007, cuando era presidente.

El lugar contará tendrá baño privado y derecho a dos horas diarias de aire libre, informó la Policía Federal.

"Es una sala simple, vacía, sólo tiene una cama, mesa, silla y acceso a un baño, nada más. Es lo más simple posible, pero estará separado de los demás" presidiarios, explicó el comisario de la localidad.

Las cárceles de Curitiba, apodada "Capital de Lava Jato", han pasado la mayoría de los "peces gordos" que cayeron en la red del juez Moro, como el empresario Marcelo Odebrecht, el exministro de Lula, Antonio Palocci, o el ex jefe conservador de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.

Repercusión con caída del mercado de acciones

La expectativa en torno de la orden de prisión contra Luiz Inácio Lula da Silva tuvo repercusiones en los mercados bursátiles y de cambios. El índice Bovespa, el principal de acciones en Brasil, cerró con una caída de 0,46% a 84.820 puntos, después de escalar durante la jornada un 2,12% y superar los 86.000 puntos. En la semana, el índice retrocedió 0,64%.

En el mercado cambiario, el real cerró con caída de 0,78% a 3,3681 por dólar. El retroceso en la semana fue de 2,06%.

Silencio de Temer y la mayoría de los opositores

La intempestiva orden de arresto contra el expresidente brasileño Lula Da Silva fue recibida con gran cautela por los dirigentes de partidos conservadores, férreos opositores del líder sindicalista, en su mayoría también investigados por corrupción.

El presidente Michel Temer guardó silencio. El mandatario conservador se convirtió el año pasado en el primer presidente de la historia de Brasil en ser denunciado por delitos comunes durante su gestión.

Ambas acusaciones fueron frenadas por la Cámara de Diputados, pero lo esperan una vez que termine su mandato.

Es que el vasto escándalo de corrupción conocido como la Operación Lava Jato no solo tiene al borde de la cárcel a Lula, sino también en la mira a Temer y a los principales dirigentes de su partido, el MDB.

"La Operación Lava Jato fue mucho más lejos de lo que los políticos de los principales partidos y hasta el propio Temer creían. En sus cálculos, nunca iría tan lejos. Están perplejos", dijo Sylvio Costa, editor del portal especializado Congreso em Foco.

"Si Lula, con toda su popularidad y primero en las encuestas para este año, va preso, ¿qué me pasará a mí?", añadió, poniéndose en lugar de los políticos investigados.

Según el sitio que dirige Costa, casi el 40% de los diputados y senadores federales están actualmente bajo la lupa de la justicia por delitos mayormente ligados a desvíos de dinero público o por recibir fondos por debajo de la mesa.

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