UNA ALIANZA INESPERADA

La llamativa afinidad entre Trump y el presidente Putin

En medio de las sospechas de intervención rusa en la campaña electoral.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Las afinidad entre Putin y Trump ha sido tomada por el arte mural. Foto: Reuters

Trump tiene un sueño incumplido, y no es la presidencia de Estados Unidos. Su ambición, desde los años ochenta, es construir un rascacielos en Moscú.

En su primer libro, The art of the deal (El arte de la negociación), publicado en 1987, Trump relata un almuerzo con el entonces embajador soviético en EE.UU., Yuri Dubinin. "Una cosa lleva a la otra, y ahora hablo de construir un gran hotel de lujo, justo enfrente del Kremlin, asociado al Gobier- no soviético", escribe. Unos meses después, Dubinin llama a Trump y le dice que el proyecto va adelante. Trump viaja a Moscú con su primera esposa, Ivana. "Nos hospedamos en la suite Lenin del hotel Nacional, y me impresionó la ambición de los funcionarios soviéticos por llegar a un acuerdo", dice.

Aquel viaje marca el inicio de una relación duradera —mezcla de fascinación y tropiezos, complicada y nunca del todo exitosa— entre Trump y Rusia. La relación ha alcanza-do su momento más intenso en las últimas semanas, cuando Trump ya no es solo un constructor con proyectos megalómanos sino un candidato a dirigir la primera potencia mundial, adversaria durante décadas de Rusia.

En los últimos 15 días, Trump ha multiplicado los gestos hacia Moscú. El colofón llegó este fin de semana, cuando un periodista le preguntó si reconocería la anexión en 2014 de la península ucraniana de Crimea por Rusia. Estados Unidos y la UE no la han reconocido. "Lo estudiaré", dijo Trump. "Pero, ¿sabes?, el pueblo de Crimea, por lo que oigo, preferiría estar con Rusia que donde estaban. Y esto también hay que tenerlo en cuenta".

Que el candidato del Partido Republicano, el de los halcones de la Guerra Fría, sugiera una posible adhesión a las posiciones de Putin en Ucrania, el contencioso principal entre ambos países, supone un viraje abrupto en la política norteamericana. Otros políticos han tenido vínculos con Rusia —los propios Clinton, señalan sus detractores— pero son más raros los casos en los que al mismo tiempo promuevan las posiciones del Kremlin dentro de EE.UU. Trump no abandonó nunca los intentos de construir un rascacielos después del primer viaje y de la caída del imperio soviético. El periodista Mark Singer, que lo conoce y escribió sobre él en los noventa, relata en el libro Trump and me (El show de Trump. Perfil de un vendedor de humo, Debate, 2016) una iniciativa con el Gobierno ruso para erigir en Manhattan un monumento a Cristóbal Colón más alto que la estatua de la Libertad.

Singer también da testimonio de un encuentro en aquellos años entre Trump y el general Alexander Lebed, aspirante a la presidencia rusa. "Pronto iré a Moscú", le promete Trump. "Es un proyecto muy grande. Creo que es el hotel más grande del mundo". Lebed le responde: "Si Trump va a Moscú, creo que América irá detrás".

Elogios a Putin.

Trump, pese a los intentos reiterados, no fue a Rusia: Rusia fue a Trump. "Después de su bancarrota en 2004, los grandes bancos [norteamericanos] no querían ni acercarse a él", escribe en Slate Franklin Foer, uno de los periodistas que más ha escrito sobre la relación entre Trump y Rusia. "Pero los inversores rusos ayudaron a impulsar los proyectos de megaedificios de Trump, que resultarían cruciales para su imagen como hombre que hace cosas, no solo como una estrella de la telerrealidad". La torre Trump en el Soho de Nueva York no existiría sin el capital ruso, según Foer.

"Los rusos son una muestra bastante desproporcionada de muchos de nuestros activos", dijo Don Jr., el hijo del mag-nate, en 2008. "Vemos mucho dinero que llega desde Rusia".

Foer cree que Trump ha actuado con Rusia como el empresario inmobiliario que es, cortejando al poder político para poder realizar sus proyectos. Los elogios a Putin no son nuevos. Trump ve en él a un líder fuerte, en contraste con los presidentes recientes de EE.UU., a los que considera débiles. "Estuve en Moscú recientemente y hablé, indirecta y directamente, con el presidente Putin, que no habría podido ser más amable, y tuvimos un éxito tremendo", dijo en 2014. En los últimos días, ha matizado la versión: "No tengo ninguna relación con Putin. Ha dicho cosas muy amables sobre mí, pero no tengo ninguna relación".

Obama fastidiado.

"Creo que el nominado republicano no está capacitado para servir como presidente", dijo Obama desde la Casa Blanca. La gota que colmó el vaso son los ataques de Trump a los padres de un soldado musulmán muerto en la guerra de Irak. "El hecho de que no parezca tener las nociones básicas sobre temas clave en Europa, en Oriente Próximo o en Asia significa que está muy poco preparado para hacer este trabajo. Lo demuestra una y otra vez", subrayó Obama en rueda de prensa.

Kremlin negó contactos de Putin con el magnate.

El Kremlin negó ayer que el presidente ruso, Vladímir Putin, haya mantenido contactos con el candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, pese a que ambos se han intercambiado elogios.

"Lo hemos dicho muchas veces. El presidente Putin nunca ha tenido contactos con Trump. Nunca ha conversado con él, ni siguiera por teléfono", dijo Peskov en declaraciones al canal estadounidense NBC, según informan medios rusos. Además, lamentó que "los ataques a Rusia sean habituales durante las elecciones estadounidenses", en clara alusión a las acusaciones de que Rusia pirateó miles de correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata (DNC) para favorecer a Trump, algo que el Kremlin considera "absurdo". Trump ha expresado en varias ocasiones su voluntad de entablar buenas relaciones con el jefe del Kremlin, Vladímir Putin. EFE

Las sospechas acerca del ciberataque ruso.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, dijo ayer que, si se confirma que Rusia está detrás del ciberataque cometido contra el Comité Nacional Demócrata (DNC), eso supondría "un verdadero problema", pero no cambiaría drásticamente las cosas en la que ya es "una relación difícil" entre las dos potencias. Si el FBI corrobora que Rusia está detrás del pirateo, que expuso la parcialidad del DNC en las elecciones primarias de EE.UU., "eso será uno más de la larga lista de asuntos de los que hablamos el señor (presidente ruso Vladímir) Putin y yo, y que para mí suponen un verdadero problema", dijo Obama en una conferencia de prensa en la Casa Blanca. "Pero no creo que eso haga cambiar drásticamente la relación ya dura y difícil que tenemos con Rusia", agregó Obama después de reunirse con el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong.

Obama aseguró que eso no evitaría que EE.UU. "siga buscando soluciones para implementar el acuerdo de Minsk" en lo relativo a Ucrania, ni que deje de intentar "que haya una transición política en Siria".

"Ya tenemos muchas diferencias con Rusia, en muchos asuntos, pero creo que hemos sido capaces de mantenernos concentrados en las áreas donde tenemos aún un interés común, entendiendo que tenemos profundos desacuerdos en asuntos como Ucrania", explicó Obama. EFE

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