Afganistán

El líder supremo de los talibanes murió en 2013

La Dirección Nacional de Inteligencia del gobierno de Kabul lo confirmó este miércoles, tras investigar a raíz de las informaciones que habían comenzado a circular sobre el fallecimiento del mulá Omar.

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El mulá Omar falleció en un hospital de Pakistán en 2013.

A dos días de una ronda de reuniones entre el gobierno de Afganistán y el talibán, surgió la información de que el mulá Mohammed Omar, líder supremo de este grupo y uno de los terroristas más buscados por Estados Unidos, había fallecido.

Luego de afirmaciones, dudas y desmentidos sobre esta información, la Dirección Nacional de Inteligencia afgana, a través de su vocero Abdul Hassib Seddiqi, confirmó que Omar murió en abril de 2013 en un hospital de Karachi, Pakistán.

Un portavoz del grupo talibán, que en reiteradas ocasiones desmintió la muerte de su líder, informó a la BBC que en breve se emitirá un comunicado al respecto.

El ex jefe de Inteligencia de Afganistán, Assadullah Khalid, afirmó que el organismo conocía desde hace años la muerte del mulá Omar, después de que fuentes de seguridad dijeran que Pakistán informó sobre su fallecimiento.

La forma de la que murió el mulá aún no ha sido esclarecida. Recientemente, un grupo disidente talibán, el Mahaz Fidayee, afirmó que Omar fue asesinado hace dos años en un ataque interno. Por otra parte, el portal ruso RT asegura, citando a un ex ministro talibán, indicó que el líder falleció por tuberculosis, fue enterrado del lado afgano de la frontera y su cuerpo fue reconocido por su hijo.

Omar, el misterioso y escurridizo líder

Pocos líderes están rodeados del secretismo y el misterio del mulá Omar, el jefe talibán surgido de la posguerra tras el conflicto afgano-soviético que gobernó Afganistán con mano de hierro y ha estado en paradero desconocido desde la invasión estadounidense en 2001.

Desde la caída de su régimen no ha hecho apariciones públicas, lo que ha alimentado los rumores sobre su muerte, que han ganaron fuerza en los últimos meses hasta su confirmación este miércoles.

Poco se sabe en Occidente de la trayectoria de Omar, un clérigo musulmán de origen humilde nacido en un pueblo cercano a la ciudad sureña de Kandahar hace 55 años, según la primera biografía publicada en abril por los talibanes.

Luchó contra la invasión soviética (1979-1989), donde destacó en el uso del lanzacohetes RPG-7 y sufrió varias heridas, entre ellas la pérdida de un ojo.

A la retirada de las tropas de la URSS, siguió un breve Gobierno comunista y un brutal conflicto civil entre diferentes grupos muyahidines, caos que aprovechó el mulá para crear en 1994 el grupo talibán, compuesto por estudiantes de las madrasas de Pakistán, hogar para millones de refugiados afganos.

Al frente de "los hijos desilusionados de la yihad", el mulá Omar se erigió en una suerte de Robin Hood que ayudaba a los pobres frente a los abusos de otros grupos insurgentes sin pedir nada a cambio, lo que hizo aumentar su prestigio, de acuerdo con el libro "Los talibanes" del periodista paquistaní Ahmed Rashid.

En solo dos años, el modesto mulá logró el control de la mayor parte de Afganistán, tomando Kabul en 1996.

Ese mismo año, fue nombrado Amir-ul Momineen o Príncipe de los Creyentes, que lo convirtió en el dirigente de la yihad y emir de Afganistán.

La confirmación de este nombramiento llegó el 4 de abril de 1996, cuando Omar apareció ante la multitud sobre el tejado de un edificio, en el centro de Kandahar, ciudad del sur de Afganistán desde la que gobernó hasta la invasión de EE.UU.

En el Emirato Islámico de Afganistán, como los talibanes renombraron el país, el mulá Omar impuso una rígida interpretación de la sharía o ley islámica y trató de recrear el modo en que vivió el profeta Mahoma hace 1.400 años, según Rashid.

Así, se prohibió a las mujeres que salieran de casa, estudiaran, usasran tacones porque llamaban la atención de los hombres o se pintaran las uñas, y se las obligó a vestirse con burkas, mientras los varones tuvieron prohibido afeitarse la barba.

Las ejecuciones, amputaciones y las lapidaciones públicas por la violación de los edictos talibanes se convirtieron en eventos semanales entre 1996 y 2001.

El país sufrió sanciones de Occidente por su desprecio de los derechos humanos, pero fue la negativa a entregar a Estados Unidos al líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, refugiado en suelo afgano y acusado del ataque a las Torres Gemelas, la que provocó la invasión estadounidense de Afganistán y la caída del régimen talibán en octubre de 2001.

El mulá Omar huyó de Kabul en una motocicleta y desde entonces no ha hecho apariciones públicas, lo que ha alimentado los rumores sobre su muerte, extremo negado por los talibanes, que hoy disponen de páginas web y cuentas en Twitter.

Cada año, con motivo del ramadán, los talibanes difunden comunicados supuestamente escritos por su líder y en abril publicaron por primera vez una biografía del mulá, ante los nuevos rumores de su fallecimiento.

Hace apenas dos semanas, los talibanes difundieron un comunicado supuestamente escrito por el mulá en el que éste manifestaba que el islam no prohíbe "negociar con el enemigo", en aparente aprobación de las conversaciones de paz abiertas poco antes con el Gobierno.

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