Derechos humanos

Un libro provoca cese de ministro en Chile

Hace tres años puso en duda la represión de la dictadura.

Sebastián Piñera. Foto: AFP
Sebastián Piñera. Foto: AFP

El presidente chileno Sebastián Piñera aceptó ayer lunes la renuncia del ministro de Cultura, el escritor Mauricio Rojas, cuatro días después de su nombramiento y luego de ser cuestionado públicamente por la crítica que expresó contra el Museo de la Memoria en un libro en el que aparece como coautor.

Tras su nombramiento, la prensa recordó la frase que Rojas escribió hace tres años en el libro Diálogo de Conversos, calificando de "montaje" al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, que recuerda a las 3.200 víctimas que dejó la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). El museo "se trata de un montaje cuyo propósito, que sin duda logra, es impactar al espectador, dejarlo atónito, impedirle razonar", afirmó Rojas en el libro que escribió junto al hoy canciller Roberto Ampuero. Sus declaraciones fueron duramente criticadas por personajes ligados al mundo cultural chileno, que exigieron de inmediato su renuncia por "relativizar" las graves violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.

En su reemplazo, Piñera nombró a la arqueóloga Consuelo Valdés. Sin embargo, afirmó que tampoco comparte la "intención de ciertos sectores de nuestro país que pretenden imponer una verdad única y que no tienen ninguna tolerancia ni respeto por la libertar de expresión y la libertad de opinión de todos nuestros compatriotas".

El museo de la Memoria fue inaugurado en 2010 por la entonces presidenta socialista Michelle Bachelet.

En tanto, las asociaciones a favor de los derechos humanos y parlamentarios de la oposición chilena protestaron ayer lunes en la puerta de los Tribunales de Justicia, en Santiago, contra la excarcelación hace dos semanas de siete represores de la dictadura.

Los manifestantes de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) portaron, como en anteriores ocasiones, carteles con las fotografías de sus familiares desaparecidos o asesinados por exagentes de la dictadura.

Justo a ellos, en esta ocasión estuvieron varios legis-ladores apoyando su recla-mo, entre ellos el diputado Tucapel Jiménez, del social-demócrata Partido por la Democracia (PPD), hijo de un sindicalista asesinado por agentes de la dictadura en febrero de 1982.

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