Alta tensión

Lanza una guerra de incierto final

Trump va al choque con China; dudan si tiene plan para lograr resultados.

Potencias: los presidentes Donald Trump y Xi Jinping tienen buena relación, pese la “guerra”. Foto: Reuters
Donald Trump y Xi Jinping tienen buena relación, pese la “guerra”. Foto: Reuters

Estados Unidos y China se golpearon entre sí con aranceles sancionatorios, el viernes, para iniciar lo que se temió desde hace tiempo: una guerra comercial que solo se espera continúe en una escalada. El presidente Donald Trump ha señalado que "las guerras comerciales son fáciles de ganar". Sin embargo, cuando abre un enfrentamiento global con aliados y adversarios, surge el interrogante de si tiene un plan para lograr los resultados que desea o si se encamina hacia un costoso y fútil choque que no se resolverá.

El presidente parece apostar a que al amenazar a socios comerciales como China, la Unión Europea, México y Canadá con aranceles, eventualmente los obligará a ceder ante Estados Unidos.

Su estrategia es impulsada por una economía fuerte que le da a Trump más espacio para imponer aranceles que en otra situación resultarían demasiado riesgosos. El crecimiento del empleo fue fuerte en junio, de acuerdo con lo que indica el nuevo informe del gobierno, debido a que las empresas agregaron 213.000 nuevos empleos y la tasa de desempleo tuvo leve suba porque mayor número de personas ingresó al mercado laboral y comenzó a buscar trabajo. El crecimiento del empleo en el sector de la industria manufaturera fue especialmente robusto.

Esas cifras pintan el panorama pasado, pero existen pocos motivos para pensar que la tanda inicial de aranceles desviará a la economía totalmente de su curso. Los US$ 34.000 millones en productos chinos sujetos a los aranceles, y un monto equivalente como represalia por parte de China, es un monto minúsculo en comparación con los US$ 20 billones que la economía de Estados Unidos y los mercados bursátiles globales, en gran medida, lograron evitar de perder el viernes en el comienzo de la guerra comercial.

Sin embargo, los aranceles igual causan dolor a algunos sectores productivos, en particular a los productores agrícolas y pequeñas industrias manufactureras que apoyan a Trump desde hace mucho tiempo.

¿Nuevo afganistán?.

Al no surgir señales de una negociación entre Estados Unidos y China —tampoco con otros socios comerciales— el conflicto amenaza escalar y eventualmente afectar a cientos de miles de millones de dólares en productos adicionales. "El argumento más sólido de Trump en su campaña electoral fue que no desperdiciaría recursos ni afectaría la vida de los estadounidenses en guerras puntuales sin sentido", escribió en un artículo de análisis, en marzo, Adam Posen, presidente del Instituto Peterson de Economía Internacional. "Sin embargo, si lanza una guerra comercial, se convertirá en su Afganistán económico, costoso, sin final ni sentido".

El viernes, el gobierno de Trump dio el primer paso más agresivo hasta ahora al imponer aranceles a bienes y productos chinos por US$ 34.000 millones, incluyendo dispositivos médicos y partes de aviones, así como amenazó con aplicar más aranceles por varios miles de millones de dólares en los próximos meses. El gobierno de China respondió de inmediato con aranceles de un monto similar sobre la soja, productos porcinos, autopartes y otros productos.

México, Canadá y la Unión Europea han aplicado retorsiones contra Estados Unidos por los aranceles que éste aplica al aluminio y amenazan con nuevas acciones si Trump decide llevar a la práctica su amenaza de imponer aranceles del 20% a los autos importados y las autopartes.

Confiados.

El presidente y sus asesores insisten en señalar que la historia está de su lado y que el enfoque de Trump dará mejores resultados que los años de diplomacia, incluyendo las negociaciones bilaterales con los chinos, que han producido acuerdos malos para Estados Unidos. "Tenemos los peores acuerdos comerciales en el mundo. Perdemos dinero con todos", afirmó Trump, la semana pasada. "Todos los países nos llaman cada día para decirnos que debemos hacer un acuerdo con ellos. Todo saldrá bien".

Su enfoque ha suscitado apoyo de determinados sectores de la industria estadounidense, sobre todo de sectores que han sufrido pérdida de empleos significativa a raíz del ascenso de China. "Estos no son los primeros tiros de una nueva guerra comercial", posteó en Twitter Scott Paul, presidente de la Alianza de la Industria Manufacturera, que representa a trabajadores y empresas siderúrgicas. "China ha estado librando una guerra muy eficaz contra los trabajadores estadounidenses. La diferencia ahora es que les respondemos de manera sistemática".

Pero, muchas de las personas que apoyan a Trump resonocen que tienen dudas respecto de cómo una guerra comercial se desarrollará, debido a las amenazas de escalada que surgen de la Casa Blanca y la falta de una estrategia clara para resolver las diferencias del presidente con los socios comerciales.

"Enfoca la política comercial como un negocio inmobiliario"

Si el conflicto con China no se resuelve pronto, el presidente Donald Trump ha amenazado con aplicarle aranceles a casi todo lo que exporta el gigante asiático a Estados Unidos, además de apretar las inversiones chinas en Estados Undios y limitar el otorgamiento de visas a ciudadanos de esa nacionalidad. Mientras muchos de los que respaldan a Trump describen las audaces declaraciones del presidente como una táctica de negociación, las conversaciones entre los dos países han fracasado hasta el momento, y no hay perspectiva de nuevas discusiones. "Al parecer, no hay un plan", dijo Daniel Price, director ejecutivo de la asesora Rock Creek Global, quien se desempeñó en temas comerciales durante la presidencia de George W. Bush. "El gobierno no ha indicado cuáles son los objetivos y la salida".

"Trump enfoca la política comercial como si fuera un negocio inmobiliario, en el cual el objetivo es ganarle al oponente, pisotearlo y humillarlo", sostuvo Daniel Ikenson, director de estudios de política comercial en el Cato Institute. Agregó que aunque diera resultado y naciones como China cedieran, "tendrá un costo en términos de confianza para Estados Unidos, así como alentará a otros gobiernos a comportarse de esta manera cuando tengan la espalda contra la pared".

Advierten por empleo e inversión

Principales tendencias del mercado laboral actual en el área de compensaciones. Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

Por el momento, las medidas comerciales aplicadas por el presidente Donald Trump afectan solo a una parte pequeña de la economía y llegan en un tiempo de fortaleza económica, lo que da al gobernante mayor margen para adoptar el tipo de medidas agresivas que, en un periodo económico débil, serían una carga que se sentiría con más rapidez en la economía estadounidense.

Desde el sector empresarial se ha advertido desde hace meses que los aranceles les obligarán a reducir la contratación de personal y las inversiones, así como trasladar los aumentos de costos a los consumidores. Hasta ahora, esas consecuencias no resultan evidentes.

Por ejemplo, Oxford Economics, calculó que los aranceles a China solo reducirán el Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense y chino 0,1% en los próximos dos años, aunque llegaría a 0,3% si el presidente Trump concreta las amenazas de ampliar los aranceles a productos por US$ 200.000 millones.

Precio de la soja futuro cae el 15%

Cosecha brasileña de soja se estima en 118,4 millones de toneladas. Foto: Reuters
Foto: Reuters

Los aranceles podrían causar problemas en sectores productivos específicos y en industrias, aunque las medidas no se traduzcan en un lastre para el crecimiento económico general. Habrá repercusiones en el mundo.

Por ejemplo, los precios a futuro de la soja tuvieron una caída de 15% desde el 25 de mayo en anticipo de la represalia china con aranceles. Al aplicarse un gravámen severo a las importaciones de soja, los agricultores estadounidenses enfrentarán menor demanda desde el exterior y sufrirán un golpe en sus ingresos. A su vez, esos agricultores gastarán menos en equipos y materiales, lo que eventualmente puede repercutir en la economía más amplia. John Heisdorffer, productor de soja en Keota, estado de Iowa, y presidente de la Asociación Estadounidense de la Soja, señaló que él y otros en el sector dedicaron años a desarrollar mercados en China, que ahora se cierran de golpe. "Mi hijo, que produce conmigo, pasará el resto de su vida tratando de recuperar esos mercados. Eso me asusta", comentó Heisdorffer.

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