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La era de Merkel llega a su final: sondeos electorales impulsan a Scholz

Angela Merkel. Foto: AFP.
German Chancellor Angela Merkel welcomes Managing Director of the International Monetary Fund (IMF) Kristalina Georgieva to the G20 Compact with Africa (CwA) meeting at the Chancellery in Berlin on August 27, 2021. (Photo by MICHELE TANTUSSI / POOL / AFP)
MICHELE TANTUSSI/AFP

NUEVO TIEMPO EN ALEMANIA

“Es un puesto muy arriesgado, en unos momentos muy difíciles. Pero que tanta gente me diga ‘tú puedes’ es de gran valor para mí”, afirmó el candidato.

Las encuestas apuntan a un relevo en la Cancillería de Alemania a favor del ministro de Finanzas, Olaf Scholz, un socialdemócrata muy “merkeliano”, cuya campaña electoral juega a las afinidades respecto a Angela Merkel, a pesar de representar a la formación rival.

“Es un puesto muy arriesgado, en unos momentos muy difíciles. Pero que tanta gente me diga ‘tú puedes’ es de gran valor para mí”, afirmó Scholz el viernes en un mitin desde el corazón de Berlín y a menos de un mes de las elecciones generales que marcarán el fin de la “era Merkel”, el 26 de septiembre.

La lucha incesante contra la pandemia del COVID-19 y los recursos movilizados para paliar los efectos de las devastadoras inundaciones del oeste del país son sus temas de campaña.

Los enumera como parte de la coalición de la que es vicecanciller, pero determinado a que el siguiente esté “liderado por la socialdemocracia”, el partido, dice, de la “justicia social”, “del equilibrio” y de la “solidaridad”.

Scholz busca más las similitudes hacia ésta que aristas hacia el rival político. Incluso juega a copiarle la raute -el rombo-, como se conoce el gesto más característico de la canciller, las manos juntas, formando esa figura.

Así aparece en una fotografía ya emblemática del suplemento del diario Süddeutsche Zeitung. A la pregunta sobre sus “similitudes” con Merkel respondió, en tono irónico: “Para un hombre, nunca es malo ser comparado con una canciller exitoso”.

En esta campaña cuida la imagen de político serio, sin estridencias, acorde a la línea de la líder alemana.

Será el tercer ministro socialdemócrata de Merkel que lucha por la cancillería. En 2009 lo intentó el entonces titular de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier; le siguió en 2013 el de Finanzas, Peer Steinbrück.

Ambos se estrellaron. Pero al bloque conservador no le lidera ya en estas elecciones Merkel, que dejará el poder tras 16 años, invicta y con una muy alta valoración entre sus conciudadanos.

Poco apoyo.

El candidato “natural” a sucederla sería el líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el centrista Armin Laschet, pero apenas un 25% de los alemanes le ve capacitado para ser canciller, según el último “Politbarometer” de la televisión pública ZDF. Un 65% considera a Scholz el mejor candidato.

El Partido Social Demócrata (SPD), durante meses condenado a la tercera posición, está en ese sondeo empatado en un 22% con los conservadores. Otra encuesta lo colocó esta semana por delante del bloque conservador, por primera vez desde 2006.

El impulso adoptado por Scholz ha contagiado a su correligionaria Franziska Giffey, exministra de la Familia y ahora candidata a la alcaldía de Berlín, cuyos comicios regionales se celebran también el 26 de septiembre. Los sondeos la sitúan en primera posición, con un 19 % de los votos, dos puntos por delante de la verde Bettina Jarasch, quien hasta hace poco lideró los pronósticos.

Angela Merkel. Foto: AFP
Angela Merkel. Foto: AFP

Laschet se impuso como candidato conservador pese a no estar entre los políticos mejor valorados del país. Libró entonces un duro pulso con el más carismático y derechista Markus Söder, líder de su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), pero cae semana a semana en los sondeos.

Como jefe de gobierno del “Land” de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado del país, tuvo una gestión errática frente a la pandemia. En plenas inundaciones, que se cebaron en su “Land”, se viralizó un video donde aparecía riéndose en un acto de apoyo a los damnificados.

Merkel, que se había mostrado neutral en precampaña, salió hace una semana a respaldarlo en un primer mitin, mientras se suceden los mensajes de pánico -incluidos los de Söder- ante la perspectiva de pasar a la oposición.

Caída verde.

La campaña tampoco está favoreciendo a la figura del Partido Verde, Annalena Baerbock, cuya designación como candidata disparó los sondeos a su favor, hasta colocarla en primera posición. Varios errores o deslices la han hecho caer al tercer puesto -con pronósticos que oscilan entre el 20 y el 17 %-, mientras sube el Partido Liberal (FDP) que lidera Christian Lindner.

A los liberales se les considera claves para la formación del próximo Gobierno en Alemania, probablemente un tripartito liderado por Laschet o por Scholz y con los verdes como socio. Puede seguir subiendo como captador del voto conservador de quienes no consideran a su candidato capacitado para acceder a Merkel.

La perspectiva política, económica y social de Alemania, cambiará a partir de las elecciones de septiembre porque resulta difícil sustituir una gestión fuerte y certera como la que ejerció Merkel, que situó a su país en el liderazgo de la Unión Europea (UE) y por tanto, como referente en el ámbito internacional.

Vida entre ciencia y el gobierno

Angela Merkel, de 67 años, nacida en Alemania Oriental bajo régimen comunista, doctora en Química, abandona la actividad política después de 16 años. Su retiro abre varias incógnitas sobre el futuro de Alemania.

Merkel ingresó a la actividad política impulsada por Helmut Koh, el canciller que logró la histórica reunificación de Alemania.

En 2000, la dirigente se benefició de un escándalo financiero en la Unión Cristiano Demócrata (CDU), para hacerse con las riendas de la CDU, adelantando a toda la jerarquía masculina.

El 18 de septiembre de 2005, afianzó su posición política al derrotar al canciller socialdemócrata, Gerhard Schröder, en las elecciones, ante la incredulidad de su adversario.

La jugada de mayor riesgo que hizo Merkel en sus mandatdos fue en 2015, cuando aceptó a miles de refugiados de Irak y Siria. La mayoría de los alemanes discrepó con esa decisión y eso se reflejó en derrotas de la CDU en elecciones regionales.

70 millones de vacunas para áfrica

Es “una injusticia dramática” que en Europa cerca del 60% de la población se haya vacunado y que en África solo lo esté un 2%, afirmó la canciller de Alemania, Angela Merkel, quien llamó a “subsanar” este abismo, y anunció la donación a África de 70 millones de dosis de la vacuna contra el COVID-19.

Merkel hizo este anuncio al término de la reunión con líderes africanos dentro de la iniciativa “Compact with Africa”, creada durante la presidencia de turno del G20.

Advirtió de que solo con un “reparto justo” de la vacuna en ese continente se logrará “avanzar” hacia el control de la pandemia, algo que es, dijo,?”fundamental” para el desarrollo en África.

Alemania rechaza la liberalización de las patentes y considera que debe apoyarse la producción de vacunas en África a través de empresas asociadas a las farmacéuticas que las desarrollaron, como la alemana BioNTech.

Merkel recordó que Alemania es el segundo contribuyente al Fondo de Acceso Global para Vacunas, Covax, al que ha aportado 2.200 millones de euros.

“Le divertía aprender; era muy aplicada”, dice su exprofesora

La exprofesora de ruso de Angela Merkel en sus tiempos de colegio, Erika Benn, destaca -en una entrevista con el diario regional “Neue Osnabrücker Zeitung” (NOZ)- que la Canciller “se ha esforzado, lo que tiene también mucho que ver con su carácter. Nunca tuvo intereses materiales, ella ya era así de jovencita”. Benn, de 83 años y que todavía reside en Templin, la ciudad en el este de Alemania donde creció Merkel, considera que “teniendo en cuenta sus capacidades intelectuales, perfectamente habría tenido razones para haber sido alguna vez algo arrogante, pero tampoco fue eso, de ninguna manera”.

La ex docente guarda distancia política con la Canciller. “Mi amor no era tan grande como para votar a la CDU”, la Unión Cristiano Demócrata de ka Canciller

Recuerda que Merkel, que acudía a su casa en el marco de un programa para alumnos aventajados que recibían clases adicionales y recibían preparación para las “olimpiadas de ruso”, era “increíblemente aplicada. Aprender sencillamente le divertía”.

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