DIÁLOGO ESTADOS UNIDOS-COREA DEL NORTE

Kim, el gran enigma que EE.UU. aún no descifra

El dictador norcoreano, de 34 años, es “impredecible, a veces irracional, pero ha sido subestimado”.

Kim Jong-un: el dictador se mostró sonriente e hizo chistes sobre sí mismo. Foto: Reuters
Kim Jong-un: el dictador se mostró sonriente e hizo chistes sobre sí mismo. Foto: Reuters

Kim Jong-un ha sido acusado de ejecutar generales, asesinar familiares, encabezar operaciones criminales globales, en tanto ha amenazado a Estados Unidos con una debacle nuclear.

Pero una serie de sorprendentes acontecimientos diplomáticos, incluyendo la invitación para reunirse con el presidente Donald Trump, solo ha profundizado el enigma que rodea a la figura del dictador de Corea del Norte.

En una prolongada cena que ofreció a jerarcas de Corea del Sur el lunes, el hombre descalificado por Occidente por irracional y paranoico se presentó a sí mismo como gentil y confiado.

Con la decisión de Trump de aceptar la invitación para reunirse con él posiblemente a fines de mayo, los funcionarios estadounidenses trabajan a contrarreloj para comprender qué mueve a Kim.

El dictador y su aislado país son uno de los objetivos más impenetrables para la inteligencia estadounidense.

La figura más prominente que se ha reunido con él es la exestrella de la NBA Dennis Rodman, quien visitó a Kim, amante del básquetbol, en varias ocasiones.

¿Kim bien asesorado?

Los funcionarios de inteligencia norteamericanos han mostrado preocupación por lo que consideran una falta de comprensión de Kim del mundo exterior, ante su determinación de construir misiles balísticos de largo alcance con capacidad nuclear que se ciernen sobre Japón y Estados Unidos, así como su amenaza de utilizarlos.

El líder norcoreano no sabía el peligro al que con ello exponía a su país. En diciembre, el jefe de la CIA, Mike Pompeo, cuestionó abiertamente si Kim estaba recibiendo "asesoramiento sensato" de su entorno.

Scott Snyder, un especialista del Consejo de Relaciones Exteriores, dijo que los hechos de las últimas semanas, en las que Corea del Norte se unió a los Juegos Olímpicos de Invierno de Corea del Sur, invitó a funcionarios de Seúl a Pyongyang y ofreció congelar las pruebas de su programa nuclear y de misiles para sostener conversaciones con Trump, posiblemente eran evidencia de que Kim había recobrado la sensatez. "Definitivamente está ahora recibiendo buen asesoramiento de algún lado", dijo.

Snyder puntualizó que la invitación de Kim a Trump se produjo antes de que pudiera demostrar fehacientemente su capacidad de atacar a Estados Unidos. Esa habría sido una línea roja para Washington. "Se detuvo poco antes de lograr una capacidad completa" de atacar, lo que constituye "una buena medida".

El exfuncionario de la CIA y negociador en Corea Joseph DeTrani, dijo que dos cambios quedaron claros en Kim. Lo primero es el éxito en los avances militares: "Tiene que sentirse satisfecho de su programa de misiles nucleares", dijo. Pero al mismo tiempo, agregó, Kim ahora sabe cuánto daño están haciendo a su país y a su pueblo las sanciones internacionales impuestas debido a esos avances. "Creo que sabemos que las sanciones están siendo efectivas y que los ejercicios militares están intimidando", señaló.

Kim no es irracional, según DeTrani. "Parece ser un actor extremadamente racional, aunque un poco impredecible y también muy despiadado".

"Gentil" y "confiado".

Michael Madden, cuyo grupo North Korea Leadership Watch, que analiza profundamente todo respecto a Kim, estimó que el líder norcoreano parece estar ingresando en una nueva fase.

Tras heredar el régimen de su padre Kim Jong-il en 2011, pasó sus seis primeros años consolidando el poder, supuestamente liquidando a decenas de oponentes, recortando el poder de los militares, y construyendo su capacidad de vigilancia interna. Hoy en día, agregó Madden, el régimen de Kim "es más flexible de lo que creemos que es".

Ello estuvo a la vista durante la cena del lunes con los jerarcas surcoreanos, donde mostró ser "una persona bastante gentil" junto a su pocas veces vista esposa, haciendo chistes y riéndose de sí mismo, dijo Madden.

Corea del Norte divulgó fotos y videos del lujoso banquete casi inmediatamente. "Ello confirma que está confiado en que consolidó su poder", señaló Snyder.

El ex diplomático estadounidense Bill Richardson, quien se reunió con él en varias oportunidades, dijo que Kim está a punto de lograr lo que su padre y su abuelo siempre quisieron: ser tratado como un igual por Washington. A sus 34 años, Kim "es impredecible, a veces irracional. Pero ha sido subestimado", estimó Richardson. "Desde hace mucho pienso que tiene una agenda, una estrategia, y es obvio que la tiene. Ha evolucionado de ser un líder tirabombas a ser un hombre con una visión estratégica", dijo Richardson.

Retórica bélica.

Pese a todo, Corea del Norte mantuvo ayer sábado su tradicional retórica bélica contra Estados Unidos en medios oficiales. El principal diario norcoreano, el Rodong Sinmun, dijo ayer que las últimas sanciones que Washington anunció el pasado 7 de marzo contra el régimen por considerar que utilizó armas químicas para asesinar en 2017 a Kim Jong-nam, hermano de Kim Jong-un, son una medida "muy peligrosa" que "puede provocar una guerra".

Suecia ofrece sus oficios

Suecia ofreció su ayuda para que se concreten las conversaciones entre Corea del Norte y Estados Unidos. "Si podemos ayudar de alguna manera, lo haremos. Pero tampoco quiero especular demasiado con qué implicaría", dijo el primer ministro, Stefan Löfven, desde Luxemburgo, tras reunirse con su homólogo Xavier Bettel. Löfven —que esta semana estuvo en Washington para entrevistarse con Donald Trump— resaltó que Suecia tiene embajada en Pyongyang desde hace cuatro décadas y que eso "le ha dado una posición y una relación con Corea del Norte, en la que sentimos que confían en nosotros".

Moon Jae-in, pieza clave en el deshielo

El presidente surcoreano, Moon Jae-in, ha sido clave a la hora de facilitar el acercamiento con Corea del Norte, sorteando el camino con importantes dosis de paciencia y discreción. El peso de Moon en el proceso de deshielo nuclear ha quedado patente en el hecho de que Donald Trump, conocido por su afán de protagonismo, haya preferido que fuera Corea del Sur el que diera el histórico anuncio de su encuentro con el dictador norcoreano, Kim Jong-un. Moon llegó al poder en mayo de 2017, tras unas elecciones adelantadas por el escándalo de corrupción de la expresidenta Park Geun-hye y anunció enseguida una política de doble vía para lidiar con Corea del Norte. Por un lado era partidario de mantener la política de sanciones, y por otro, de impulsar el acercamiento con la idea de que la mejora de relaciones intercoreanas era indispensable para avanzar hacia la desnuclearización. "Hace solo dos meses nos estábamos preguntando si habría guerra y ahora vemos un montón de progreso gracias a los esfuerzos proactivos de Moon a la hora de mediar", explica Chang-hee Nam, profesor de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Inha de Incheon, al oeste de Seúl. EFE

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