LA MARCHA DEL GOBIERNO DE TRUMP

Kelly, el general llamado a poner orden al caos de la Casa Blanca

El nuevo jefe de Gabinete deberá frenar las luchas internas en el gobierno.

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"No hay caos en la CB (Casa Blanca)!", dijo ayer Trump en Twitter. Foto: AFP

John Kelly es un general retirado de 67 años, y debe haber pocas cosas que descoloque tanto a un militar que varias personas dando órdenes al mismo tiempo y que no se respete la verticalidad del mando. Por eso lo primero que Kelly puso sobre la mesa cuando Donald Trump le ofreció el cargo de jefe de Gabinete, fue que echara a Anthony Scaramucci, el director de Comunicaciones de la Casa Blanca.

Trump acepto, y ayer lunes pocos minutos después de que el presidente presentara a Kelly como su nuevo jefe de Gabinete, Scaramucci comunicó su salida poniendo fin a uno de los períodos más efímeros de un funcionario en la Casa Blanca: apenas diez días en el cargo.

Pero ese tiempo le fue suficiente a Scaramucci, un exoperador de Wall Street y donante de la campaña republicana, para declararle la guerra al círculo más cercano de colaboradores de Trump, entre ellos Reince Priebus, al que viene a sustituir Kelly, y Stephen Ban-non, el estratega jefe del presidente.

Ahora Trump pretende que Kelly le ponga orden al caos en que se ha convertido la Casa Blanca, aunque el presidente le haga honor al dicho de que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

"¡No hay caos en CB!", afirmó Trump en Twitter poco antes de tomarle juramento a Kelly, y tras destacar "mejores estadísticas económicas", "desempleo más bajo en 17 años", "aumento de salarios", "frontera segura".

Trump elogió a Kelly por su trabajo en el Departamento de Seguridad Nacional, dándole el mérito por reducir el número de personas que cruzan ilegalmente la frontera con México y por implementar la prohibición de ingresar a Estados Unidos a originarios de varios países de mayoría musulmana.

"Hará un trabajo espectacular, no tengo dudas", dijo el presidente en breves declaraciones en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

Pero Trump no dio detalles sobre cómo Kelly organizará la sede del gobierno en Washington, donde hasta ahora varios funcionarios clave han reportado directamente al presidente en vez de al jefe de Gabinete

Los republicanos también esperan que Kelly, que se venía desempeñando como secretario de Seguridad Interior, logre imponer disciplina en una Casa Blanca considerada por muchos un nido de serpientes.

El jefe de gabinete se encarga de la agenda del presidente y es el funcionario de más alto rango en la Casa Blanca, con decisión sobre quién tiene acceso al mandatario. Pero muchos se preguntan si podrá controlar los tuits de Trump, quien ha parecido alentar las luchas internas entre varias facciones que se disputan el poder en su gobierno.

Bajo presión por una investigación sobre los contactos de su equipo de campaña con Rusia, Trump acusó la semana pasada a su propio fiscal general, Jeff Sessions, de deslealtad, antes de echar a Priebus acusado por Scaramucci de filtrar información a la prensa.

También en Twitter, Trump insinuó ayer lunes que el Congreso debería reemplazar su propio plan de salud tras su fracaso en la revocación de Obamacare, la reforma sanitaria insignia de su predecesor Barack Obama.

"¿Por qué el Congreso no debería pagar lo que el público paga?", se preguntó el mandatario norteamericano.

Más tensión en la nueva Guerra Fría EEUU-Rusia.

La tensión aumentaba ayer lunes entre Rusia y Estados Unidos tras las nuevas sanciones, que parecen poner fin a cualquier esperanza de mejorar las relaciones entre ambas potencias desde que comenzara el mandato de Donald Trump.

La decisión de Moscú de reducir en casi dos tercios el personal de las misiones diplomáticas estadounidenses en Rusia —una medida inédita—, no deja ninguna duda.

Seis meses después de la llegada de Trump a la Casa Blanca, no solo no hubo la luna de miel prometida sino que las tensiones fueron en aumento en la nueva Guerra Fría que se estableció entre Moscú y Washington.

"Deseamos un avance sólido de nuestras relaciones, y constatamos con pesar que por ahora estamos lejos de este ideal", reconoció ayer el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Las relaciones entre los dos países, ya empañadas por los conflictos en el este de Ucrania y Siria, se ven ahora envenenadas por las acusaciones de injerencia rusa durante las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

El domingo, el presidente Vladimir Putin cifró en 755 el número de diplomáticos de Estados Unidos que deberán dejar Rusia a partir del 1° de septiembre.

COREA DEL NORTE.

Una sutil advertencia de China a Trump.

China instó ayer lunes a Estados Unidos a no vincular el tema nuclear en Corea del Norte con las relaciones comerciales entre ambos países, después de que el presidente Donald Trump acusara a Pekín de no hacer suficiente presión sobre el régimen norcoreano.

"El problema nuclear norcoreano y los intercambios comerciales entre China y Estados Unidos son dos temas distintos (...) que no deben ser tratados conjuntamente", afirmó el viceministro chino de Comercio, Qian Keming, durante una conferencia de prensa.

Con estas declaraciones, el responsable respondía a un tuit de Trump en el que el presidente parecía agitar el fantasma de las represalias contra China. "Estoy muy decepcionado con China. Los exdirigentes (estadounidenses) cometieron la estupidez de dejarle ganar a los chinos cientos de miles de millones de dólares al año comerciando (con Estados Unidos) y ahora no hacen NADA por nosotros con Corea del Norte, solo hablar", tuiteó Trump.

"No permitiremos que esto continúe. ¡China podría resolver este problema fácilmente!", lamentó en este mensaje, publicado después de que Corea del Norte disparara el viernes un misil balístico intercontinental (ICBM), el segundo en un mes. El dictador norcoreano Kim Jong-Un declaró que "todo el territorio continental de Estados Unidos" está ya a su alcance, "en cualquier lugar y momento".

"Corea del Norte es una amenaza directa, seria y grave para Estados Unidos, Japón", Corea del Sur "y otros países próximos y lejanos", coincidieron el domingo por la noche Trump y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, durante una conversación telefónica, según un comunicado de la Casa Blanca.

Ambos se comprometieron a "aumentar la presión económica y diplomática" contra Pyongyang y a "convencer a otros países de seguirles". AFP

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