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Justicia frena veda migratoria y crece el clima de confusión

Las grandes ciudades se manifiestan en contra de la orden fronteriza.

“Déjenlos entrar”, piden manifestantes en aeropuertos de EEUU
“Déjenlos entrar”, piden manifestantes en aeropuertos de EEUU

Las movilizaciones continuaban ayer en Estados Unidos ante la prohibición de entrada al país decretada por el presidente Donald Trump contra refugiados y ciudadanos de siete países musulmanes, pese a una victoria parcial obtenida el sábado ante la justicia.

El decreto, que entró en vigor el viernes, prohíbe el ingreso durante 120 días en Estados Unidos de todos los refugiados, sea cual sea su origen, y durante 90 días a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana: Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.

Activistas protestan contra las acciones de Trump sobre inmigración. Foto: Reuters
Activistas protestan contra las acciones de Trump sobre inmigración. Foto: Reuters

Aunque al principio parecía que la medida alcanzaba también a quienes poseen permisos de residencia permanente (green card o tarjeta verde), el secretario general de la Casa Blanca, Reince Priebus, precisó ayer en la cadena NBC que "no les afectaba", aunque podrían ser interrogados en profundidad a su llegada al país.

Esta aclaración no tranquilizó a los iraníes residentes en Estados Unidos que actualmente se encuentran fuera del país. "La administración se contradice a cada momento", dijo a la AFP Trita Parsi, presidente del Consejo Nacional estadounidense-iraní."Hace falta que sea puesto por escrito para estar absolutamente seguros", puntualizó.

Según informó el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, "109 personas" pasaron desde el viernes por procedimientos de control reforzados al llegar al país, y solo "una veintena" permanecerían detenidos en la mañana de ayer, de acuerdo a datos divulgados por el gobierno en las últimas horas.

Confusión.

La confusión reina en los aeropuertos estadounidenses desde el viernes, donde los agentes de inmigración no tienen directivas claras.

El sábado, una jueza federal de Nueva York, a demanda de asociaciones de defensa de derechos humanos tras la detención de dos ciudadanos iraquíes, prohibió las deportaciones de personas detenidas que hubieran arribado con su documentación en regla en todos los aeropuertos estadounidenses.

Pero el decreto sigue en vigor en el resto del mundo, y las aerolíneas rehúsan embarcar a los ciudadanos de los siete países alcanzados por la medida, aunque posean una visa en regla.

Irán es hasta ahora uno de los países más afectados por la gran cantidad de iraníes que tienen visas de trabajo o de estudios de Estados Unidos. Teherán, en respuesta, ha instaurado medidas similares contra los estadounidenses.

Entretanto, las oleadas de indignación atraviesan el mundo musulmán, y la Liga Árabe denunció este domingo como "restricciones injustificadas" las prohibiciones impuestas por Trump.

Manifestaciones.

Nueva York, Boston, Washington, Los Ángeles y otras grandes ciudades de EE.UU. volvieron ayer a ser escenario de importantes protestas contra Trump por esta medida sobre inmigración.

En Nueva York, más de 10.000 personas, según datos de la alcaldía, se dieron cita en Battery Park, un lugar en el que se recibió a los inmigrantes que llegaban a la ciudad durante buena parte del siglo XIX

En Washington, una gran multitud se congregó ante la Casa Blanca. En Boston una enorme multitud, con miles de manifestantes, abarrotó una conocida plaza. Además, había protestas hoy en muchos otros aeropuertos de todo el país, incluidos los de San Francisco, Miami, Filadelfia, Detroit, Atlanta o Minneapolis-St. Paul.

¿Discriminación?

La oposición demócrata, por su parte, pidió que se retire el decreto antiinmigración y denunció su carácter contrario a los valores estadounidenses y su ineficacia en la lucha contra la amenaza yihadista.

En el seno de la mayoría republicana el malestar también era perceptible: pocos legisladores han defendido públicamente el decreto de Trump y un puñado de ellos lo ha condenado total o parcialmente.

Para el legislador republicano Justin Amash, el decreto parece estar más motivado por cuestiones políticas que de seguridad. "Si uno se preocupa del radicalismo/terrorismo, ¿Porqué no Arabia Saudí, Pakistán y otros?", escribió en su cuenta de Twitter.

"Los tribunales juzgarán si ha ido demasiado lejos", comentó con prudencia ayer Mitch McConnell, jefe de la mayoría del Senado.

Será en efecto ante la justicia donde se decidirá la suerte del decreto. El fallo de urgencia dictado por la jueza de Nueva York se añadió a otros tres que bloquean las expulsiones, si bien ninguno hace referencia a la constitucionalidad o no de la decisión presidencial.

"Esto acabará probablemente ante el Tribunal Supremo", predice Anthony Romero, director de la poderosa Unión estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), en la cadena CNN.

Los fiscales generales condenan la medida

A las críticas de multitud de organizaciones y dirigentes políticos contra Trump, ayer se sumó un comunicado de condena por parte de los fiscales generales de 16 estados, incluidos California y Nueva York.

"Como los máximos responsables legales de más de 130 millones de estadounidenses y residentes extranjeros en nuestros estados, condenamos la orden ejecutiva inconstitucional, antiestadounidense e ilegal del presidente Trump", señalaron en un mensaje conjunto.

Donald Trump: "Nuestro país necesita fronteras sólidas"

El presidente de EEUU, Donald Trump, defendió ayer su polémico veto temporal a la entrada de refugiados y ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, pese a la ola de protestas que ha provocado dentro y fuera del país norteamericano.

"Nuestro país necesita fronteras sólidas y un escrutinio extremo, AHORA. Miren lo que está sucediendo en toda Europa y, ciertamente, en el mundo - ¡un lío terrible!", afirmó Trump en un mensaje publicado en su cuenta personal en la red social Twitter.

"Los cristianos en Oriente Medio han sido ejecutados en grandes cantidades. ¡No podemos permitir que este horror continúe!", agregó Trump, en una aparente alusión a los crímenes cometidos por grupos yihadistas como el Estado Islámico (EI).

Su rival en la pasada campaña eletoral, Hillary Clinton, lo criticó. "Nosotros no somos así", escribió en Twitter, al dar su apoyo a quienes protestan para "defender nuestros valores".

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