La reforma jubilatoria de Bolsonaro

Jubilatoria, la madre de todas las reformas

Cautela en los mercados; en una década el gobierno prevé el ahorro de 300.000 millones de dólares.

Bolsonaro apeló al "patriotismo" de los legisladores para aprobar la reforma jubilatoria. Foto: Reuters
Bolsonaro apeló al "patriotismo" de los legisladores para aprobar la reforma jubilatoria. Foto: Reuters

Jair Bolsonaro presentó ayer miércoles el proyecto de reforma del sistema de jubilaciones en Brasil. Esta reforma es la piedra angular del plan de Bolsonaro para cerrar lo que las agencias de calificación de riesgo dicen es un déficit público insostenible e impulsar una lenta recuperación económica.

La propuesta fue recibida con cautela por los mercados, que vaticinan negociaciones complejas y creen que sufrirá varias modificaciones por parte de un Legislativo fragmentado, donde el gobierno precisará una mayoría especial en ambas cámaras para aprobarla.

"Conocemos las dificultades, pero contamos con la competencia, el patriotismo y el compromiso de ustedes para salvar a Brasil económicamente. No tenemos otra salida", afirmó Bolsonaro al llevar personalmente al Congreso el proyecto junto a su ministro de Economía, Paulo Guedes.

Los más ricos contribuirían más, las edades mínimas de retiros serían aumentadas y un nuevo sistema de cuentas de ahorro individual les daría a los trabajadores una alternativa al actual sistema.

El proyecto establece una edad mínima de 62 años para las mujeres y 65 para los hombres. El equipo económico de Bolsonaro proyecta un ahorro en la próxima década de 1,16 billones de reales (más de 300.000 millones de dólares).

La propuesta determina además que los brasileños que quieran jubilarse con una pensión completa deberán contribuir durante 40 años con el sistema y aumenta de 15 a 20 años el tiempo de contribución para recibir el beneficio mínimo.

Brasil es actualmente uno de los pocos países que no exige una edad mínima para el retiro laboral. El régimen actual permite jubilarse a las mujeres que cotizaron durante 30 años y a los hombres que lo hicieron durante 35, sin una edad mínima, aunque el monto del beneficio mejora para quienes prolongan su vida laboral.

"Todavía no da para evaluar si (la propuesta) es positiva o no. Se trata del inicio de las discusiones", dijo Alex Agostini, economista de la consultora Austin Rating. "Recordemos que una cosa es la lógica económica, otra es la lógica política. (Hay que ver) cómo el Congreso recibirá la propuesta (...). Difícilmente el gobierno logrará preservarla integralmente", añadió.

El propio Bolsonaro votó contra la reforma de las jubilaciones de 2003. "Yo me equivoqué en el pasado", admitió el mandatario, de 63 años. La urgencia de reformar el sistema jubilatorio en un país en proceso de envejecimiento es consenso inclusive entre algunos sectores de la oposición. En 2018, un 9,2% de los 209 millones de brasileños tenía más de 65 años. En 2060, serán 25,5%, según proyecciones oficiales.

"Lo que más me preocupa es que no tienen los votos que necesitan en el Congreso", afirmó Julio Hegedus Netto, jefe economista de la consultora Lopes Filho & Associados.

Bolsonaro necesitará una mayoría especial para aprobar la reforma constitucional: el voto de tres quintos de los escaños en la Cámara de Diputados (308 de un total de 513) y en el Senado (49 de 61). El vicepresidente Hamilton Mourão dijo que el gobierno cuenta por ahora con 250 votos en la Cámara y que requerirá de "60 o 70 para aprobar la propuesta".

Para entender la reforma

Tres modalidades de retiro vigentes

Por edad: mujeres a los 60 y hombres a los 65; con beneficio parcial por 15 años de aportes y completo con 30 y 35 años. Por aportes: mujeres mínimo 30 años de aportes, hombres 35. Y Regla 86/96: suma de edad y aportes.

Propuesta de un solo sistema de retiro

El proyecto presentado ayer fija una edad mínima de 62 años para las mujeres y de 65 para los hombres. Se establecen 20 años de aportes para recibir el mínimo, y 40 años para acceder al beneficio completo.

Período de transición de 12 años

La propuesta fija un periodo de transición de 12 años, el cual, a medida que vaya avanzando, las exigencias para obtener la jubilación serán más rígidas. Durante esos 12 años, el trabajador tendrá tres opciones para jubilarse.

Docentes, rurales y policías

Para profesores y trabajadores rurales la edad mínima será de 60 años, con una contribución mínima de 20 y 30 años, respectivamente. Policías civiles y federales, 55 años, con 30 años de aportes y de 25 años para ellas.

Mayor salario, más aportes

Las retenciones en los salarios se pretenden unificar tanto para los trabajadores del sector privado, como para los del sector público. Serán además progresivas, es decir, los que tengan un salario mayor, contribuirán más.

Un desafío financiero, político y demográfico

JORGE SVARTZMAN / AFP

El gobierno brasileño impulsa una reforma de las jubilaciones alegando un riesgo inminente de colapso de las finanzas públicas, en un país que envejece rápidamente.

Una de las principales medidas de la propuesta consiste en imponer una edad mínima para jubilarse, de 62 años para las mujeres y de 65 para los hombres, con un período de transición de 12 años.

Brasil es uno de los pocos países que no exige una edad mínima para el retiro laboral.

El régimen actual permite jubilarse a las mujeres que cotizaron durante 30 años y a los hombres que lo hicieron durante 35, sin una edad mínima, aunque el monto del beneficio mejora para quienes prolongan su vida laboral. Así y todo, los trabajadores que se jubilan por este sistema lo hacen en promedio a los 54,2 años (55,1 años los hombres y 52,7 las mujeres).

Otra variante combina la edad y los años de contribución. Un beneficio parcial puede ser obtenido por mujeres de 60 años y hombres de 65 si suman 15 años de contribuciones.

Unos 35 millones de personas son beneficiarias (jubilados o pensionistas) del régimen general del sector privado (RGPS). El tope de los beneficios es de 5.839 reales (1.578 dólares), equivalente a más de cinco salarios mínimos.

En las cajas de funcionarios federales estatales, o para los militares, ese techo no existe, y se toma como referencia el último salario o el 80% de los mejores salarios de la carrera.

Las reformas propuestas por el gobierno deben exigir en principio sacrificios de todos, empezando por el de cotizar 40 años para gozar de un beneficio completo.

Los gastos totales de los regímenes de jubilación representaban 13,6% del PIB en 2017 y podrían llegar al 23% en 2060. El déficit de los regímenes de jubilaciones en 2011 equivalía al 2,1% del PIB y en 2017 al 4,25%.

Apenas un 8% de los brasileños tenía en 2015 más de 65 años, pero sus gastos con las jubilaciones del sector privado (7,40% del PIB) eran proporcionalmente similares a los de los países de la OCDE (7,9% del PIB), donde los mayores de 65 años representaban 14,2% de la población.

Las proyecciones apuntan a un rápido envejecimiento de la población. En 2018, un 9,2% de los 209 millones de brasileños tenía más de 65 años. En 2060, serán 25,5%, según proyecciones oficiales.

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