UNIÓN EUROPEA

Johnson filtra un diálogo con Merkel y se aleja un acuerdo por el Brexit

En la recta final del Brexit, ya no cuenta lo que dice el gobierno británico, sino lo que hace. Y las consecuencias de sus acciones.

Angela Merkel delante, Boris Johnson detrás. Foto: Archivo El País
La canciller Angela Merkel y el primer ministro Boris Johnson tuvieron una conversación que dejó en evidencia enfoques discrepantes sobre el Brexit. Foto: Archivo

Fue un intento de voladura controlada en dos tiempos. El gobierno del Reino Unido filtró ayer martes una conversación privada entre Boris Johnson y la canciller de Alemania, Angela Merkel, en la que ponía en boca de esta que la nueva propuesta británica para el Brexit hace el acuerdo “básicamente imposible”.

Al mismo tiempo, el equipo del primer ministro, desde el anonimato, advertía de represalias a los países de la Unión Europea (UE) que respaldaran una prórroga en la fecha de salida.

En la recta final del Brexit, ya no cuenta lo que dice el gobierno británico, sino lo que hace. Y las consecuencias de sus acciones. El equipo de Johnson filtró a algunos medios una conversación confidencial entre el primer ministro y Merkel. No era tan importante dar a conocer los argumentos de uno y otro, sino presentar un escenario en el que Johnson es el flexible y Merkel la intransigente.

“El primer ministro apeló a la canciller para que le ayudara a desencallar el barco, y ella se negó”, explicó un portavoz de Downing Street. La exigencia de Merkel de que Irlanda del Norte siguiera dentro de la Unión Aduanera, dijo, convirtió un acuerdo en “básicamente imposible, ahora o nunca”.

Reacción.

El gobierno de Alemania no quiso comentar el contenido de un intercambio privado, pero el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, perdió la paciencia ante las maniobras de Londres y estalló en su cuenta de la red social Twitter. “Lo que está en juego no es ganar un estúpido juego de asignación de culpas. Está en juego el futuro de Europa y del Reino Unido, así como la seguridad y el bienestar de los ciudadanos. No quieres un acuerdo, no quieres una prórroga, no quieres revocar la decisión de salir de la UE. Quo vadis? (¿Dónde vas?, en latín)”, escribió Tusk a Johnson.

El primer ministro se dirige al precipicio y pretende arrollar todos los obstáculos a su paso. Sabe que su futuro político depende de que sea capaz de mantener la promesa de sacar al Reino Unido de la UE el próximo 31 de octubre. El martes seguían en marcha las negociaciones en Bruselas entre el comisario Michel Barnier y el equipo británico liderado por David Frost. “Las negociaciones han entrado en una fase crítica”, explicaban fuentes británicas. Lo cierto es que, a estas alturas, ni siquiera han repartido su propuesta legal a todas las representaciones diplomáticas de los Veintisiete. Y apuraron el plazo (el límite para un acuerdo lo fijan todos en el próximo Consejo Europeo del 17 de octubre) hasta el último minuto.

Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo. Foto: AFP
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, perdió la paciencia ante las maniobras de Londres. Foto: AFP

La cara amable del gobierno Johnson está en Bruselas. La cara salvaje reveló ayer martes la estrategia para reventar las negociaciones y evitar a toda costa una nueva prórroga en un texto enviado al periodista James Forsyth, editor político de la revista The Spectator. El semanario, con más de 200 años de historia, es prácticamente la Biblia de los euroescépticos. Forsyth escribió a una fuente de Downing Street -y el consenso general señala a Dominic Cummings, el principal asesor de Johnson- para indagar sobre el estado de las negociaciones. La respuesta, larga y detallada, desveló la ruta diseñada por Downing Street para burlar al Parlamento, amedrentar a la UE e impulsar un Brexit salvaje.

“Dejaremos muy claro, en público y en privado, que los países que se posicionen en contra de la nueva prórroga serán los primeros en la fila para acuerdos futuros de cooperación (con el Reino Unido), ya sea en asuntos fuera o dentro del margen de competencias de la UE. Los que respalden la prórroga, pasarán a ser los últimos de la fila. Apoyar esa nueva prórroga será considerado por este Gobierno como una injerencia hostil en nuestra política interna, y más de la mitad del electorado estará de acuerdo con nosotros”, aseguraba el texto.

La Cámara de los Comunes aprobó un texto con fuerza de ley que obliga a Johnson a pedir una nueva prórroga a Bruselas si no se alcanza un acuerdo. Oficialmente, el gobierno dice que cumplirá la ley. En la práctica, ya ha diseñado una estratagema para frustrar el retraso.

Johnson sabe que no le queda otro remedio que enviar la carta a Bruselas con la petición de tiempo extra, como le ha obligado una mayoría de diputados. Pero planea dilatar el tiempo con un recurso ante los tribunales, y con maniobras que lleven a los 27 a desconfiar de sus intenciones.

Protagonistas

Jean-Claude Juncker | Presidente de Comisión Europea

“Un Brexit sin acuerdo llevaría a un hundimiento del Reino Unido y a la reducción del impulso del crecimiento en el continente. Perder un Estado miembro por estricta política interior es una tragedia”.

David Sassoli | Presidente del Parlamento europeo

“Vine con la esperanza de escuchar propuestas para impulsar las negociaciones. Pero, no hay progresos”, dijo tras reunirse con Johnson. “El Parlamento Europeo prefiere un acuerdo, no a cualquier precio”.

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