REGULACIÓN

Joe Biden ataca drama migratorio: busca legalizar 11 millones en Estados Unidos

El nuevo presidente de Estados Unidos también aborda la pobreza, corrupción e inseguridad de Centroamérica.

La imagen es de fines de noviembre de 2018, pero tiene reiteración en la actualidad. Un migrante se esfuerza por escalar la valla que separa a EE.UU. y México en Tijuana. Foto: Reuters.
La imagen es de fines de noviembre de 2018. Un migrante se esfuerza por escalar la valla que separa a EE.UU. y México en Tijuana. Foto: Reuters.

El presidente Joe Biden buscará “atacar las causas” de la migración irregular a Estados Unidos con un plan integral y de largo plazo, y en cooperación con México y los países centroamericanos, aseguró una alta funcionaria de la Casa Blanca.

“Si no atacamos la pobreza, la corrupción, la inseguridad, no podremos realmente cambiar la situación para que los migrantes puedan tener una vida en sus países y un futuro para sus niños”, dijo Roberta Jacobson, asesora de Biden para asuntos de la frontera suroccidental, durante una conferencia de prensa telefónica.

Señaló que Biden y su par mexicano Andrés Manuel López Obrador conversaron sobre la necesidad de promover el desarrollo de Guatemala, El Salvador y Honduras, origen de la mayoría de los cientos de miles de migrantes sin papeles que buscaron ingresar por la frontera sur de Estados Unidos en los últimos años.

Jacobson, una diplomática con vasta trayectoria en América Latina que entre 2016 y 2018 fue embajadora en México, destacó que el gobierno de Barack Obama (2009-2017), del que Biden fue vicepresidente, destinó unos 750 millones de dólares en programas de ayuda para el Triángulo del Norte centroamericano.

“El problema no fue que los programas fueran un fracaso. El problema fue la interrupción de los programas durante la administración de Donald Trump en un momento en que quizas estaban a punto de ayudar a las comunidades”, dijo.

Biden está decidido a revertir la “draconianas” políticas migratorias de su antecesor Trump.

En el marco de una batería de medidas, el presidente planea anunciar el martes próximo “el lanzamiento de un grupo de trabajo para reunificar familias y niños” migrantes, anunció su vocera, Jen Psaki.

Sobre el programa “Quédate en México”, otra de las cuestionadas iniciativas del gobierno de Trump, Jacobson dijo que Estados Unidos quiere procesar lo antes posible los pedidos de asilo, pero no contemplará nuevos casos. “En las próximas semanas” se buscará agilizar la atención de los inscriptos “desde hace meses o años” en los llamados Protocolos de Protección al Migrante (MPP), con especial énfasis en los “más vulnerables”, explicó.

“Vamos a dedicarnos a tramitar los casos a esas personas tan rápido como sea posible, y mucho más rápido que antes, para asegurar de que todos tienen su oportunidad de procesar su pedido de asilo”, añadió, considerando esto una “prioridad” para el gobierno.

Biden firmó el jueves por la tarde un decreto para abolir la llamada “Política de la Ciudad de México”. Foto: Reuters
Biden firmó el jueves por la tarde un decreto para abolir la llamada “Política de la Ciudad de México”. Foto: Reuters

El programa MPP fue anunciado por Trump en diciembre de 2018 con el objetivo de frenar a los indocumentados que llegaban en masa a la frontera sur a pedir refugio.

Desde enero de 2019, cuando se empezó a implementar, hasta diciembre de 2020, al menos 70.000 personas habían sido regresadas a México bajo los MPP, según datos de la ONG American Immigration Council.

Al declararse el COVID-19 en marzo de 2020, todas las audiencias se suspendieron, dejando a miles de migrantes en el limbo en México. Pero aun así la administración Trump siguió acogiendo a solicitantes de asilo bajo los MPP.

El 20 de enero, el mismo día de la toma de posesión de Biden, el Departamento de Seguridad Interior (DHS) anunció la suspensión de nuevos registros y pidió a todos los inscriptos en los MPP “permanecer donde se encuentren” a la espera de ser informados sobre sus casos.

Jacobson recalcó que los migrantes que se precipiten a la frontera para buscar adelantarse en la fila solo afectarán “negativamente” sus posibilidades.

Y pidió encarecidamente a todas las personas que pretendan ir hasta la frontera con Estados Unidos desistir del viaje. “Todos sabemos que los traficantes están difundiendo mensajes muy distintos: que ahora la frontera está abierta o que es más fácil entrar a Estados Unidos. Pero la verdad es que eso es falso”, advirtió.

Aunque los pasos limítrofes entre Estados Unidos y México están cerrados al tránsito no esencial desde marzo de 2020 por la emergencia sanitaria, miles de de hondureños intentaron avanzar hacia el norte a mediados de enero, confiando en una flexibilización de las condiciones migratorias con la llegada de Biden a la Casa Blanca.

“Es importante que no lleguen a la frontera de Estados Unidos ahora. No es el momento, es muy peligroso”, enfatizó Jacobson.

También dijo que “actualmente no hay planes para transferir personas” bajo los Acuerdos de Cooperación de Asilo (ACA) sellados por Trump con Guatemala, Honduras y El Salvador.

Los ACA, muy criticados por organismos de derechos humanos, permiten que los migrantes extranjeros que solicitan asilo en la frontera de Estados Unidos sean enviados a esperar la resolución de su trámites en esas naciones centroamericanas.

El presidente Joe Biden marca un nuevo rumbo para Estados Unidos y deroga las políticas que impulsó Donald Trump. Foto: AFP
El presidente Joe Biden marca un nuevo rumbo para Estados Unidos. Foto: AFP

Nueva vía.

Por otro lado, el presidente Biden tiene pronto un proyecto de ley para enfocar el problema de inmigración que está en el territorio de Estados Unidos. El plan del mandatario ofrece una vía para que casi 11 millones de indocumentados obtengan la ciudadanía estadounidense, anunciado como parte de una amplia propuesta para reformar el sistema de inmigración.

El proyecto de ley permitiría a los inmigrantes indocumentados que estuvieran en Estados Unidos antes del 1 de enero solicitar estatus legal temporal después de pasar por un control de antecedentes y pagar impuestos. Como nuevos “posibles inmigrantes legales”, estarían autorizados a trabajar, alistarse en el ejército y viajar sin temor a ser deportados. Al cabo de cinco años, podrían solicitar la tarjeta de residencia, la codiciada green card.

La propuesta del presidente Biden sería quizás el proyecto migratorio más ambicioso aprobado desde 1986, cuando el presidente Ronald Reagan firmó la Ley de Reforma y Control de la Inmigración, que otorgó papeles a tres millones de personas.

Convertir a más del triple de personas en ciudadanos de pleno derecho podría abrir la puerta a uno de los cambios demográficos más significativos en la historia moderna de Estados Unidos, al sacar a millones de personas de las sombras y, potencialmente, abrirles la puerta a puestos de trabajo mejor pagados, proporcionándoles prestaciones sociales, cobertura sanitaria y la posibilidad de acceder a la Seguridad Social, al tiempo que crearía muchos nuevos votantes.

“Se trata del programa de inmigración más audaz que haya presentado un gobierno en varias generaciones”, dijo Muzaffar Chishti, del Instituto de Política Migratoria. “Pero teniendo en cuenta que los demócratas tienen mayorías muy ajustadas en el Congreso, el gobierno debe moderar sus expectativas”. Legalizar solo un grupo al principio -por ejemplo, los trabajadores agrícolas- podría ser “más realista”, dijo.

Blinken y el compromiso democrático en América

El secretario de Estado, Antony Blinken habló con su par de Colombia, Claudia Blum, le expresó el firme respaldo de Estados Unidos al proceso de paz en Colombia y prometió colaborar para extender los beneficios de la paz a todo el país y asegurar la protección de los derechos humanos. Blinken espera seguir la cooperación con Colombia para promover la democracia en el hemisferio. Hablaron del compromiso conjunto para la restauración democrática en Venezuela.

40% llegó como turista y estudiante y se quedó

Los inmigrantes han seguido viviendo, trabajando y formando familias en Estados Unidos. Más del 60% ha residido en el país durante más de una década y tienen más de cuatro millones de hijos nacidos en Estados Unidos. Representan el 5% de la mano de obra y son la columna vertebral de los sectores de la agricultura, la construcción y la hostelería. Muchos llegaron por razones económicas. Otros huían de la agitación política y la violencia. Y cuatro de cada diez no entraron en Estados Unidos por la frontera suroeste. Se trata más bien de turistas, estudiantes o trabajadores calificados temporales que nunca se fueron.

Entre las preocupaciones planteadas por los opositores está la de que los nuevos ciudadanos voten como un sólido bloque demócrata, desplacen a los trabajadores estadounidenses y se conviertan en una carga para el sistema de salud y otros servicios públicos. Algunos predicen que cualquier programa de legalización animaría a más personas de países latinoamericanos a hacer el viaje al norte.

“Legalizar a millones de extranjeros ilegales -incluso discutirlo- hace sonar la campana para que millones más entren ilegalmente en Estados Unidos a la espera de su tarjeta de residencia, y este ciclo no se acaba”, dijo Lora Ries, investigadora principal de la Fundación Heritage, un grupo de investigación en Washington, y exsubjefa de personal en el Departamento de Seguridad Nacional.

Otros expertos sostienen que la legalización tiene beneficios. (Fuente: The New York Times)

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