RENOVACIÓN

João Doria, la estrella televisiva que sacude la política brasileña

El domingo fue electo alcalde de São Paulo en histórica primera vuelta.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Doria asumirá como alcalde de Sao Paulo en enero si la Justicia lo habilita. Foto: Reuters

João Doria, el alcalde electo de São Paulo, es la nueva estrella de la política brasileña. Admirador del exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, Doria, de 58 años, hizo fama y fortuna en el mundo de los negocios y la televisión.

En política es un recién llegado, pese a que está afiliado desde 2001 al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). Su candidatura a la alcaldía paulista fue obra del gobernador Geraldo Alckmin, quien en 2006 perdió la Presidencia frente al carismático Luiz Inácio Lula da Silva.

El domingo Doria fue elegido alcalde con el 53,3% de los votos, lo que le garantizó la victoria en primera vuelta, algo que nunca había ocurrido en esa ciudad con cerca de 8.5 millones de votantes. Superó al candidato a la reelección Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), de Lula y la destituida presidenta Dilma Rousseff, que apenas logró el 16,7% de los votos.

En sus primeras declaraciones como alcalde electo, Doria demostró que aspira a tener proyección nacional y que, además, es un hombre agradecido, en particular con su padrino político, al que lanzó como candidato presidencial para 2018.

Doria, que asumirá el 1° de enero próximo, se hizo conocido por su programa Show Business y en su oficina tiene fotos con Pelé, Xuxa, Roberto Carlos, Ayrton Sena y otras estrellas con las que habló en más de 20 años de actividad televisiva. Además es un organizador de eventos para empresarios de éxito: "en mis encuentros participa el 52% del Producto Bruto brasileño", dice. Su empresa LIDE (Líderes Empresariales) recibe la colaboración de grandes firmas nacionales y extranjeras afincadas en Brasil.

También es autor de dos libros de autoayuda, Éxito con estilo y Lecciones para vencer.

Al presentar su candidatura, declaró un patrimonio de unos 55 millones de dólares, la segunda mayor fortuna entre los alcaldes elegidos el pasado domingo, solo superada por los 108 millones de dólares de Vittorio Medioli, de la pequeña ciudad de Betim.

A pesar de que sus críticos le achacan el ser un playboy de la elite, Doria se jacta de haber aprendido a degustar, sin mancharse, los muslos de pollo fritos servidos en los bares de la zona este paulista donde están las favelas más populosas.

Entre los bienes declarados hay dos automóviles Porsche, pero omitió un apartamento en Miami que adquirió con dinero de una empresa offshore, información registrada en los Panama Papers.

Casado con la artista plástica Beatriz Maria Bettanin, con quien tiene dos hijos, Doria es católico practicante, amante del fútbol, conservador en la política y defensor de la iniciativa privada como promotora del desarrollo.

Su tarjeta de presentación de alguien no contaminado por la política tradicional, caló hondo en la urbe más poblada de Brasil y en una sociedad que ha perdido la confianza en los partidos políticos y aspira a una renovación de dirigentes.

Doria parece tener esto claro. "El recado de las urnas, especialmente en São Paulo, ha sido anti PT", aseguró.

"No haré una gestión política, sino administrativa", prometió. Además, se comprometió a dialogar con todos los sectores durante los próximos cuatro años, pero precisó que no entrará en el juego "peligroso" de la "vieja política" y no cederá a los "intereses particulares y partidarios".

"Hay un rechazo a la clase política. Los votos nulos y blancos demuestran un sentimiento de repudio a la política, sobre todo a la mala política", dice.

Pero este recién llegado a la política brasileña ya está enfrentando en los tribunales judiciales acusaciones de haber entrada en esa "mala política" que pretende combatir.

Doria tiene abiertos dos procesos que piden la anulación de su candidatura por abuso de poder político y económico. En caso de que las autoridades electorales concluyesen que abusó de su poder económico para llegar a la alcaldía, la Justicia podría impedir que asuma.

Trampolín para la candidatura de Alckmin

"El triunfo categórico que tuvo João Doria es el triunfo del no político, de la no política. Él supo encarnar muy bien esa demanda de un electorado que está saturado de los políticos tradicionales, aunque en el fondo es un político tradicional", dijo Fernando Abrucio, profesor de Ciencias Políticas. "Doria habla como si no fuera político pero él mismo fue una creación del gobernador Geraldo Alckmin, que es alguien de la política, y que ahora es un serio candidato a la Presidencia en 2018", agregó Abrucio. Esta semana analistas políticos coincidieron en que la clara victoria de Doria se tradujo en un boleto para que Alckmin sea el candidato presidencial socialdemócrata en octubre de 2018, donde podría volver a enfrentarse con Lula como en 2006.

Promete privatizar "todo lo que pueda"; "no soy político, soy gestor"

La estrategia de marketing de João Doria hizo hincapié en presentarlo como un candidato ajeno a la vida partidaria clásica. Además prometió que tomará como modelo a otro "no político" como fue el exalcalde de Nueva York, el millonario Michael Bloomberg. En su campaña, una de las más caras, Doria sedujo a los electores con sus técnicas publicitarias en televisión, pero también con un mensaje directo: "No soy político. Soy gestor".

"Voy a donar los cuatro años de salarios, serán 48 salarios de alcalde, cada salario será destinado a una entidad de beneficencia diferente, es la forma de dar el ejemplo de que quiero ser un servidor", afirmó. "Voy a permanecer cuatro años y no quiero ser reelecto. Sin reelección, la reelección es una mala costumbre de la política", prometió.

Doria también anunció que impulsará un programa para "privatizar todo lo que pueda" para "administrar São Paulo con criterios de eficiencia y productividad". En su campaña criticó el "populismo estatista" de los gobiernos del PT.

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