TOKIO

Japón ejecutó a siete exmiembros de secta que atacó metro de Tokio con gas sarín en 1995

La secta de la Verdad Suprema o Aum Shinrikyo mezclaba el budismo y la meditación hindú con enseñanzas apocalípticas.

El líder de la secta, Chizuo Matsumoto, conocido como Shoko Asahara. Foto: Reuters
El líder de la secta, Chizuo Matsumoto, conocido como Shoko Asahara. Foto: Reuters

Japón ejecutó este viernes al exlíder de una secta japonesa y a otros seis integrantes del grupo que perpetró un ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995, acabando con la vida de 13 personas y dañando el mito de la seguridad pública del país.

La secta de la Verdad Suprema o Aum Shinrikyo, que mezclaba el budismo y la meditación hindú con enseñanzas apocalípticas, perpetró varios crímenes, incluidos ataques simultáneos con gas sarín en trenes del metro de Tokio durante la hora punta en 1995. Este gas nervioso fue desarrollado originariamente por los nazis.

Las imágenes de los cuerpos, muchos de ellos vestidos con traje, repartidos por los andenes, impactaron a los japoneses y dieron paso a medidas de seguridad pública como la retirada de basureros opacos que siguen en vigor hasta hoy día.

Ataque con gas sarín en un metro de Japón en 1995. Foto: AFP
Ataque con gas sarín en un metro de Japón en 1995. Foto: AFP

Además de matar a 13 personas, el ataque provocó heridas al menos a 5.800 personas, algunas de ellas de forma permanente.

El líder de la secta, Chizuo Matsumoto, conocido como Shoko Asahara, fue el primero en ser ahorcado, según los medios, que interrumpieron su programación habitual para informar de la noticia. El Ministerio de Justicia confirmó más tarde la ejecución de los siete.

"Creo que está bien que haya sido ejecutado", dijo Shizue Takahashi, cuyo esposo era un trabajador del metro que retiró un paquete con sarín de un tren y falleció. "Los padres de mi marido y mis padres ya están muertos. Creo que les parecería lamentable no haber escuchado la noticia de su ejecución".

Asahara, un rollizo instructor de yoga parcialmente ciego de 63 años, fue sentenciado a la horca en 2004 por 13 cargos, incluidos los ataques con gas al metro y otros crímenes en los que perecieron al menos una decena de personas.

Se declaró no culpable y nunca testificó, pero balbuceaba e hizo declaraciones incoherentes en la corte durante los ocho años que duró su juicio. En total, 13 integrantes de la secta fueron sentenciados a muerte durante más de 20 años de juicios, que acabaron en enero de 2018.

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