TENSIÓN

Jair Bolsonaro más desafiante frente a la pandemia del COVID-19

Tras la ida de su segundo ministro de Salud y el aumento de muertes en Brasil, sigue arengando la vuelta al trabajo.

Brasilia: Jair Bolsonaro ayer domingo saludando a simpatizantes junto a un grupo de ministros. Foto: AFP
Brasilia: Jair Bolsonaro ayer domingo saludando a simpatizantes junto a un grupo de ministros. Foto: AFP

Haber perdido dos ministros de Salud en un mes porque discrepaban con su estrategia para enfrentar la pandemia del coronavirus no hizo retroceder ni un centímetro a Jair Bolsonaro.

Ayer domingo el presidente volvió a arengar a una manifestación en Brasilia a favor de poner fin a las medidas de restricciones que adoptaron algunos gobernadores. Es más, esta vez Bolsonaro apareció acompañado de once de sus 22 ministros y dos de sus hijos, una forma de enviar una señal de que no está solo. Eso sí, usó mascarilla, como todos los que lo acompañaban.

El acto de ayer domingo coincidió con cifra nada buenas sobre el avance de la pandemia en el país. Brasil registró 7.938 nuevos casos de COVID-19, con lo que el total de contagiados llegó a 241.080, así como 485 nuevas muertes, que elevaron el total de víctimas en solo dos meses a 16.118. Brasil es el cuarto país con más casos en el mundo. La tendencia es que supere en los próximos días a Rusia (281.752 casos) y se consolide como el segundo país sólo superado por Estados Unidos (1.478.241).

Bajo este panorama, ayer domingo cientos de personas volvieron a manifestarse en las afueras del Palacio del Planalto con banderas brasileñas, cornetas, altoparlantes y carteles con el nombre de Bolsonaro y a favor del uso de la hidroxicloroquina para tratar el nuevo coronavirus, entre otras consignas.

Según medios brasileños, antes de la llegada de Bolsonaro al acto, el equipo de la seguridad de la Presidencia pidió a los manifestantes que retiraran algunos letreros con críticas al Congreso y la Corte Suprema.

“¡Clo-ro-quina! ¡Clo-ro-quina!”, gritaron los partidarios de Bolsonaro afuera del palacio presidencial. “¡Queremos trabajar!” fue otra de las consignas.

El presidente se mezcló con la multitud menos que en otras manifestaciones, pero posó para fotografiarse con al menos tres niños. “Es muy gratificante recibir una manifestación de apoyo (...), nos fortalece”, dijo Bolsonaro tras acercarse, con una barricada de metal de por medio, a sus seguidores. Todo fue transmitido en vivo en las redes sociales del mandatario.

“La población quiere trabajar para colocar comida en la mesa”, afirmó el presidente.

Bolsonaro no comentó la renuncia de su ministro de Salud Nelson Teich, quien dejó el viernes el gobierno sin cumplir un mes en el cargo. El Ministerio de Salud quedó al mando de forma interina del general Eduardo Pazuello.

El presidente usó sus redes sociales el fin de semana para seguir cuestionando políticas de confinamiento y elogiando el uso de cloroquina como tratamiento contra la COVID-19, sin comentar las trágicas cifras de muertes y contagios en Brasil.

En San Pablo y Río de Janeiro también salieron a la calle caravanas de seguidores de Bolsonaro.

Gobernadores y alcaldes defienden medidas de confinamiento que Bolsonaro rechaza. El poder judicial falló a favor del derecho constitucional de las autoridades regionales y municipales de decidir medidas restrictivas para enfrentar la crisis sanitaria.

“Sobre todo (el pueblo) quiere libertad, quiere democracia, quiere respeto”, dijo el mandatario ayer domingo, que agregó que los brasileños desean que la economía vuelva a funcionar lo más rápido posible.

Una encuesta realizada la semana pasada mostró que dos tercios de los brasileños están de acuerdo con el distanciamiento social para contener el brote, algo que recomiendan los gobernadores y expertos en salud. Pero Bolsonaro sigue intentando abrir gimnasios, peluquerías y otros negocios.

Para Bolsonaro, al parecer más preocupado con la paralización del país, la ya prevista recesión histórica y los millones de empleos destruidos por la crisis sanitaria, el COVID-19 “va a contagiar al 70% de la población tarde o temprano” y “va a matar mucha gente” sin importar las medidas de distanciamiento que se adopten. “El Gobierno ha dado todo su apoyo para atender a las personas que contrajeron el virus y esperamos librarnos de ese problema en breve, para el bien de todos. Brasil, con seguridad, volverá más fuerte”, afirmó.

Entre los ministros presentes en la manifestación de ayer estaban los de Justicia, André Mendonça; Relaciones Exteriores, Ernesto Araújo; Educación, Abraham Weintraub; Ciencia y Tecnología, Marcos Pontes; Energía, Bento Albuquerque; Ciudadanía, Onyx Lorenzoni; Agricultura, Tereza Cristina, Secretaría de Gobierno, Luiz Eduardo Ramos, y el Secretario General de la Presidencia, Jorge Oliveira.

Bolsonaro se ha hecho el test de coronavirus y le dio negativo. No así a su vicepreisente Hamilton Mourao, que dio positivo por coronavirus, informó su oficina en un comunicado ayer domingo, luego de realizarse un test después de que a un funcionario con el que estuvo esta semana se le detectara COVID-19. Mourao está cumpliendo cuarentena.

Contra un golpe militar
Jair Bolsonaro. Foto: AFP

Seis exministros de Defensa de Brasil divulgaron ayer domingo un mensaje en contra un posible golpe de Estado. “Cualquier petición o estímulo a las instituciones armadas por una quiebra de la legalidad democrática -originados de grupos desorientados- merecen la más vehemente condena”, dice nota. Tales peticiones “constituyen una afronta inaceptable al papel constitucional de la Marina, el Ejército y la Aeronáutica”.

SAN PABLO

Evalúan la cuarentena por colapso

El sistema de salud de San Pablo está próximo al colapso, dijo ayer domingo el alcalde Bruno Covas, quien admitió que estudia decretar la cuarentena total. “Las tasas de contagio en la ciudad siguen en alta e invirtieron una tendencia de caída que se venía registrando hasta comienzos de mayo. Estamos acercándonos a los momentos más difíciles”, afirmó Covas en una rueda de prensa. En San Pablo, con 12,2 millones de habitantes (número que llega a 21 millones teniendo en cuenta los otros 38 municipios de toda la región metropolitana), las camas del sistema público de salud con UCI están en un 90% ocupadas y las camas de enfermería en un 76%. “Todos los días ofrecemos nuevas camas porque nueve de cada diez pacientes atendidos reciben alta, pero la tasa de contaminación sigue alta y el sistema está próximo al colapso”, dijo Covas.

Chile con otro récord de muertes diarias
Este domingo hubo 29 fallecidos; la cifra total llega a 450
Postura. El presidente Sebastián Piñera plantea soluciones.

El Ministerio de Salud de Chile informó ayer domingo de 29 decesos nuevos, cifra récord de muertes diarias por el COVID-19 en el país, con lo que el número total de fallecidos llega a 450, mientras que con 2.353 nuevos casos detectados, los contagios suman 43.781.

De los nuevos casos reportados, 2.024 corresponden a pacientes con síntomas, mientras que los 329 restantes serían asintomáticos.

Respecto a la cantidad de pacientes que se encuentran conectados a ventilación mecánica, el subsecretario de Redes Asistenciales Arturo Zúñiga cifró en 624 personas. De ellas, 131 estarían en estado crítico.

En cuanto a ventiladores disponibles, la autoridad aseguró que se cuentan con 569 aparatos y que el 91% de las camas críticas de la región Metropolitana se encuentran ocupadas.

La capital Santiago, que alberga a más del 40% de la población chilena se encuentra totalmente paralizada desde la noche del viernes. Según datos de la estadounidense Universidad Johns Hopkins, con los 43.781 casos totales, Chile se consolida como el cuarto país latinoamericano con mayor cantidad de contagios, siendo superado por México, Perú y Brasil, que es el foco de la pandemia en la región.

EFE

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