Asesino en serie

"Jack el destripador" ruso: 78 asesinatos con hachas y martillos

Mataba prostitutas y se creía el “limpiador” de la ciudad.

Mijaíl Popkov violó al menos a diez de sus víctimas. Foto: Reuters
Mijaíl Popkov violó al menos a diez de sus víctimas. Foto: Reuters

Un expolicía ruso, que mataba a prostitutas, fue declarado ayer lunes culpable de 78 asesinatos, lo que le convierte en el peor asesino en serie de la historia reciente del país. "Se le condena a cadena perpetua en una prisión de alta seguridad y se le priva de su grado especial de subteniente de policía", dijo el juez Alexéi Zhigáyev al leer la sentencia.

Aunque al menos nueve mujeres fueron asesinadas con un hacha, Mijaíl Popkov llegó a utilizar todo tipo de objetos para quitarles la vida a sus víctimas, incluidos cuchillos, destornilladores, punzones, garrotes, bates de béisbol y tacos de billar, entre otros.

Popkov, de 54 años, ya había sido condenado en 2015 a cadena perpetua por el asesinato de 22 mujeres. Ayer lunes un tribunal de la ciudad de Irkutsk, cerca de lago Baikal en Siberia, le declaró culpable de otros 56 asesinatos cometidos entre 1992 y 2007, con una segunda condena a cadena perpetua.

Popkov, que cometió la mayoría de sus crímenes en la ciudad de Angarsk, a unos 4.200 km al este de Moscú, mató a 77 mujeres y a un hombre, otro policía. Primero invitaba a sus víctimas a subirse a su coche de noche, utilizando a veces su vehículo de policía fuera de las horas de servicio.

Sus víctimas, de entre 16 y 40 años, en su mayoría eran prostitutas. Él mismo se definía como un "limpiador" de las prostitutas de la ciudad. Solía abandonar a sus víctimas en el bosque, en cementerios o en las cunetas. Solo dos mujeres lograron escapar a sus ataques aunque resultaron gravemente heridas.

Aunque su mujer, su hija y sus amigos lo definían como "un hombre pacífico, tranquilo y amable, que no haría daño ni a una mosca", la comisión médica que lo examinó cuando era policía observó "aspectos psicopáticos" en su personalidad, pero inexplicablemente le encontró apto para servir en las fuerzas de seguridad.

Popkov tenía "una necesidad patológica de matar a gente" y una "obsesión asesina incluyendo aspectos sádicos", explicó la oficina de la fiscalía. "Disfrutaba de sus actos. Los veía como su razón de vivir", explicó el criminólogo Yury Antonyan, quien participó en la investigación.

Ahora será enviado a una prisión reservada a los detenidos condenados a cadena perpetua, apodada "Delfín Negro" y situada cerca de la frontera con Kazajistán.

Además de su doble cadena perpetua, un caso inusual en Rusia, Popkov también fue declarado culpable de violar a diez de sus víctimas.

Como policía, Popkov llegó incluso a participar en las investigaciones sobre sus propios crímenes para desviar su atención. Finalmente fue detenido en 2012 en Vladivostok (Extremo Oriente ruso), identificado tras una investigación a gran escala, que incluyó análisis de ADN de los habitantes cuyos coches correspondían a los rastros de neumáticos en los lugares del crimen. La prensa rusa lo apodó el "Maníaco de Angarsk".

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