Felipe Kast

"La izquierda le dice a todos que sí, eso es populismo; mienten"

Senador y economista, Felipe Kast es un político joven de gran proyección en Chile. El viernes estuvo en Montevideo para brindar una charla organizada por el Centro de Estudios para el Desarrollo sobre el nuevo liberalismo del siglo XXI.

Felipe Kast, senador y economista de Chile. Foto: Prensa YPF
Felipe Kast, senador y economista de Chile. Foto: Prensa YPF

Kast plantea un liberalismo con una mirada social, en especial enfocado en las necesidades de los niños en situaciones vulnerables. Además defiende que el triunfo de la libertad está en la diversidad de la sociedad, y que no se puede “homogeneizar todos los temas que se denominan como valóricos”. Eso sin renunciar a las bases del liberalismo clásico de disciplina económica y apertura comercial. Kast es crítico con Donald Trump.

—Usted propone un nuevo liberalismo para el siglo XXI. ¿En qué consiste?

—Esto responde a distintas épocas. El liberalismo clásico es muy antiguo, pero se va adaptando a distintos momentos y necesidades. El liberalismo de la década de los 80, de los 90 tenía que ver básicamente con la economía. El liberalismo que hoy estamos enfocando tiene que ver con la justicia social. Hoy día la principal reforma estructural que está haciendo Sebastián Piñera en Chile tiene el desafío de poner a los niños primero en la fila. Es una concepción de justicia, poder responder a la pregunta qué significa una sociedad justa desde el liberalismo. Antiguamente el paradigma era entre comunismo y capitalismo. Y esa fue la pelea hasta la Guerra Fría. Claramente el socialismo real fracasó en todo el mundo y se fue adaptando. Incluso en Chile llegó un socialismo liberal, que fue el de Ricardo Lagos (presidente entre 2000 y 2006). Ese socialismo liberal se vio encarnado en cuatro gobiernos de la Concertación. Por lo tanto, hoy día el liberalismo del siglo XXI tiene mucha relación con poder enfrentar la mirada de la izquierda populista. Nosotros ya aprendimos hace mucho tiempo que teníamos que eliminar los aranceles; y en Chile tenemos aranceles cero. Hace tiempo decidimos que teníamos que tener un Banco Central autónomo. Gran triunfo del liberalismo, y nos ha ido muy bien, en Chile tenemos inflación muy baja. Hace mucho tiempo aprendimos que teníamos que tener equilibrio fiscal; como en cualquier hogar no podíamos gastar más de lo que producíamos, sino era una bomba de tiempo. También gran triunfo del liberalismo. Pero siempre nos quedábamos cortos en proponerle a Chile un sueño de justicia.

—¿Qué diferencias tiene la propuesta de justicia social del nuevo liberalismo para el siglo XXI con lo que se plantea desde la izquierda?

—Para nosotros, la justicia se basa muy fuerte en lograr una igualdad, pero distinta a la de la izquierda. La igualdad en los niños, invertir en ellos. La gran diferencia con la izquierda es que la izquierda nunca se plantea elegir quién va primero. Le dice a todos que sí. Ese es el populismo. Al final mienten, terminan diciendo que van todos primeros en la fila y al final no va nadie. La focalización de los recursos sociales en quienes más lo necesitan es un elemento fundamental, y eso a la izquierda no le gusta. Porque al final queda mal con un grupito de interés que le interesa tener para ganar las elecciones. Esa es la izquierda populista. La izquierda responsable de Lagos sí sabe elegir, sí sabe decir "a usted no le toca", porque tengo un niño que no entiende lo que lee. Entonces, mientras yo no tenga el primer piso de la casa, no voy a estar preocupado del quinto piso. Por eso es muy relevante que el nuevo liberalismo sea capaz de enfrentar al populismo con carácter, con coraje, con convicción, con inspiración, con un sueño de justicia. El problema que hemos tenido es que siempre el liberalismo, o la derecha, es sospechosa de mantener los privilegios de los que ya tienen. Esa es la lucha que tenemos que dar. Nosotros no estamos para cuidar a los que ya tienen, porque ellos se cuidan solos. Hay otro elemento adicional del liberalismo del siglo XXI que también es relevante, que es el cultural. Está el económico, el social y el cultural. Debemos poder abrazar la diversidad cultural del país como una riqueza de la libertad y no como una amenaza. Tradicionalmente la derecha chilena era muy homogénea, y se sentía incómoda frente a la diversidad de la sociedad. El liberalismo del siglo XXI tiene que abrazar esa diversidad con mucha fuerza. No puede, por ejemplo, discriminar a alguien por ser homosexual. No puede tomar eso como una amenaza, eso de querer homogeneizar a la sociedad es completamente anti liberal. Culturalmente tenemos que entender que el triunfo de la libertad está justamente en la diversidad de la sociedad.

—Usted es un hombre católico. ¿Cómo armoniza esta posición liberal de aceptar la homosexualidad o el matrimonio igualitario con la posición que tiene la Iglesia católica?

—Un católico como yo debe comportarse como la Iglesia católica le pide. Pero resulta que yo no vivo en un país donde hay solamente católicos. Cuando legislo no puedo hacerlo solamente para los que son como yo. No estoy pidiéndole a la Iglesia católica que dentro de una iglesia case a una pareja homosexual, estoy pidiéndole a la sociedad civil que tenga un instrumento para que dos personas homosexuales se puedan casar, amarse y formar una familia. ¿Ok? Sí creo que ojalá la Iglesia algún día pueda avanzar también en hacerlo dentro de su iglesia. Pero eso le corresponde al Papa y a los obispos reflexionarlo, y si me invitan a conversar yo como católico podré proponerle los cambios que espero que algún día mi Iglesia tenga. Le pongo el caso del aborto, un tema muy delicado. Yo estoy en contra, pero no voy a condenar a alguien que piense distinto. El liberalismo debe respetar que haya personas que piensen distinto, y no tratar de homogeneizar todos los temas que se denominan como valóricos.

—¿Esta concepción del nuevo liberalismo para el siglo XXI mantiene la tradicional división entre "izquierda" y "derecha", o con conceptos ya superados?

—Creo que no tienen mucho sentido esas banderas de izquierda o derecha. Porque de hecho en la derecha te cabe Donald Trump y yo no me puedo sentir más lejos de Trump. Yo prefiero defender cosas más profundas que es el liberalismo, que es confiar mucho en las personas. El motor del desarrollo de la sociedad son las personas, no somos los políticos. El que va a poder inventar, generar trabajo, enseñarle a mis niños son profesores, emprendedores, trabajadores, familiares, amigos, futbolistas... El problema es que los políticos somos a veces medio mesiánicos, y decimos "señores, el Estado va a hacer el trabajo por ustedes". Mentira.

—Alianza del Pacífico y Mercosur, dos bloques en una misma región. ¿Cree posible una fusión?

—Yo le tengo más fe y optimismo a la Alianza del Pacífico. Creo que está en la época de los tiempos modernos. Me encantaría que se pudieran juntar pero con los principios de la Alianza del Pacífico, no con los principios del Mercosur. Sí creo que debiéramos tratar de tener un bloque mayor, pero eso va a depender de la madurez de los gobernantes. Espero que finalmente entendamos el potencial que tenemos en Latinoamérica. Si tuviésemos efectivamente mayor flexibilidad, más tratados entre nosotros, menos aranceles entre nosotros, nos iría infinitamente mejor en el mundo. Latinoamérica es un gran mercado, pero producto de la ceguera de nuestros gobernantes construimos muros entre nosotros, que es lo más absurdo.

—¿Cómo observa a Trump?

—Creo que lo que está haciendo es muy dañino desde el punto de vista económico. Es su derecho hacer lo que estime conveniente, pero eso no es claramente el liberalismo del siglo XXI que yo espero que tengamos. El nacionalismo no es una buena estrategia para la centro derecha, y menos aún para los liberales. Lo que pasa es que gana muchos votos. Es una forma de populismo de derecha que puede hacer mucho daño.

Niñas de 13 años prostituidas, el "fin de la historia" en Cuba

Entre sus estudios de economía en Chile, y antes de ingresar a la Universidad de Harvard en Estados Unidos, Felipe Kast viaja a Cuba, donde estudió marxismo en la Universidad de La Habana. Además, se casó con una cubana, hoy madre de sus tres hijos. "Quería aprender desde la mirada de quienes piensan distinto a mi en su cuna, con sus profesores. Conocí la implementación de un modelo socialista. Soy un enamorado de los cubanos, y claramente aprendí el dolor que le puede generar el socialismo real a una isla maravillosa que la han destruido. Partieron con una idea muy idealista y terminaron prostituyendo a sus niñas de 13 años frente a los turistas. Ese fue el fin de la historia. La historia más romántica de Latinoamérica, terminó con niñas subiendo en un ascensor con un turista europeo, que termina abusando de ellas porque son niñas de 13 años. Me tocó verlo. Yo viví un año en La Habana, y veía en los hoteles cómo entraban estas parejas y no había nada que me chocara más que esa imagen, muy fuerte. Afortunadamente no la veo en mi país, y no la quiero ver nunca en mi país".

Kast igual rescata un aspecto positivo de la revolución cubana. "Si hay algo que hizo muy bien Fidel Castro es entender el valor de lo cultural. El valor de la lectura, de la educación. (...) Eso se logró al principio de la revolución, hoy en día ha bajado la calidad de la educación", dice.

PERFIL

Economista y político

Economista de la Universidad Católica de Chile y PhD por la Universidad de Harvard, ex asesor del Banco Mundial. Fue ministro de Planificación y de Desarrollo Social, y candidato presidencial en las primarias de 2017 que ganó Sebastián Piñera. Actualmente es senador por la Región de la Araucanía para el período 2018-2026; antes fue diputado por Santiago entre 2014 y 2018. En su calidad de independiente, participó activamente en el primer gobierno de Piñera, como ministro de Estado y como delegado presidencial para los campamentos y aldeas de emergencia que ocupaban los damnificados del terremoto de febrero de 2010. Fundador de Evolución Política (Evópoli), primer partido liberal de centro derecha fundado desde el retorno a la democracia en Chile. Tiene buenas perspectivas como candidato desde su grupo Evópoli para sustituir a Piñera en las próximas elecciones presidenciales.

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