Política restrictiva

Italia frena la inmigración ilegal, pero tiene 100 mil clandestinos

Medidas del gobierno dan resultado y solo suman 9.500 llegadas.

Los migrantes que hacen la peligrosa travesía por mar. Foto: AFP
Los migrantes que hacen la peligrosa travesía por mar. Foto: AFP

Después de seis meses en el gobierno en Italia, la Liga (extrema derecha) logró prácticamente bloquear la llegada de migrantes aplicando sus restrictivas medidas, pero los expertos temen que éstas favorezcan la marginalización de los migrantes clandestinos en la península itálica.

El ministro del Interior, Matteo Salvini (líder de la Liga), hizo realidad su promesa de impedir el acceso a los puertos italianos de los barcos que rescataban a migrantes en el Mediterráneo, tanto de las embarcaciones humanitarias, comerciales, como de los guardacostas italianos.

Las medidas de Salvini también se beneficiaron de los acuerdos alcanzados por el anterior gobierno italiano (de centro izquierda) con las autoridades libias para restringir la llegada de migrantes.

Durante el último año, se produjo una disminución significativa del número de personas que llegaron a las costas italianas. Éstas fueron 9.500 entre junio y noviembre, mientras que el año pasado hubo 57.000 llegadas durante el mismo periodo. Además, Salvini logró adoptar un polémico decreto-ley para reformar el sistema de acogida de los refugiados y restringir de forma notable los permisos de residencia.

Esta polémica medida hizo dimitir a algunos representantes del populista Movimiento 5 Estrellas (M5S), y comportó que el gobierno de coalición entre el M5S y la Liga se sometiera a una moción de confianza en el Senado. Pero, finalmente el decreto anti-inmigrantes entró en vigor el 3 de diciembre.

"Los verdaderos refugiados tienen más derechos, mientras que tendrán menos aquellos que no huyen de la guerra sino que, por el contrario, traen la guerra a nuestro país, lo que a mí me parece justo", aseguró Salvini esta semana ante la prensa extranjera.

La principal medida del decreto consiste en abolir los permisos de residencia humanitarios para aquellas personas vulnerables, familias o mujeres solas con niños o víctimas de accidentes durante su difícil viaje hacia Italia.

Varios países de la Unión Europea sufren las consecuencias de la inmigración ilegal. El Mediterráneo es escenario del drama. Foto: AFP
Varios países de la Unión Europea sufren las consecuencias de la inmigración ilegal. Foto: AFP

Desde 2008, más de 120.000 personas habían obtenido un permiso de residencia humanitario, válido por dos años y que podían renovar.

Italia concedió el estatuto de refugiado al 8% de las personas que hicieron una petición de asilo y el permiso humanitario al 17%, según datos de los últimos años.

Sin embargo, tras la llegada de la Liga al gobierno, la concesión de permisos humanitarios se redujo del 17% en septiembre, al 13% en octubre y al 5% en noviembre.

En total, entre los permisos que no se renovarán y los que se denegarán, la presencia en Italia de "100.000 clandestinos es una estimación más bien a la baja", explica Valeria Carlini, portavoz del Consejo italiano para los Refugiados (CIR).

Además, la falta de acuerdos con otros países limita las posibilidades para extraditar a estos migrantes, a pesar de que el decreto-ley de Salvini alarga hasta 180 días el periodo en que una persona migrante puede ser retenida en un centro de internamiento de extranjeros.

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