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Israelíes van a las urnas en elecciones “imprevisibles”

Benjamin Netanyahu y Yair Lapid intentan por estas horas convencer a sus partidarios de que superen la "fatiga electoral" en vísperas de unos comicios que se juegan en micro-detalles.

Elecciones en Israel. Foto: EFE.
Elecciones en Israel. Foto: EFE.

Israel celebra mañana martes las cuartos comicios generales en menos de dos años después de que los sucesivos resultados de las tres anteriores votaciones hayan conducido a un inédito bucle electoral.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y su adversario Yair Lapid intentan por estas horas convencer a sus partidarios de que superen la "fatiga electoral" en vísperas de unos comicios que se juegan en micro-detalles.

"¡Yalla! ¡Bibi vete!", "Bibi Bye Bye", "Vayan a votar": el sábado de tarde, miles de israelíes hostiles a Netanyahu, apodado "Bibi", se concentraron en el centro de Jerusalén para animar al resto del país a acudir a las urnas el martes y acabar con el reinado del jefe de gobierno, en el poder desde hace 12 años.

Aunque los electores antiNetanyahu han reunido mayor cantidad de personas en la calle, el líder israelí reúne el mayor apoyo popular en las urnas, de acuerdo a los últimos sondeos.

La campaña estuvo dominada por las vacunas contra COVID-19, puesto que se ha inoculado dos veces a casi el 50% de la población y se reactivaron sectores de la economía en las últimas semanas, lo que favorece al oficialismo.

Las últimas encuestas atribuyen al Likud (derecha) de Netanyahu unos 30 escaños sobre los 120 de la Knéset (Parlamento), contra unos 20 para su opositor centrista Yair Lapid, líder del partido Yesh Atid ("Hay un futuro"), y casi diez para los partidos de derecha liderados por Gideon Saar y Naftali Bennett, seguidos por decenas de micro-partidos.

Matemáticas

En Israel, en las elecciones legislativas los escaños se otorgan proporcionalmente. Para ingresar al Parlamento, un partido debe obtener al menos el 3,25% de los sufragios, lo que significa 4 bancas. Y, para formar gobierno, los campos de Netanyahu y Lapid necesitan la mayoría absoluta (61 escaños). No obstante, actualmente, ninguno de estos dos candidatos principales parece estar en condiciones de recibir tantos apoyos de sus respectivos aliados, la derecha religiosa para Netanyahu, la izquierda, el centro y la derecha antigubernamental para Lapid.

“Netanyahu tiene los ojos absortos en el número mágico de 61 escaños", resumió ayer Camil Fuchs, experto en sondeos israelíes, durante una reunión online con periodistas. "No solamente la tasa de participación será crucial, sino también qué segmentos de la sociedad votarán", añadió, catalogando a estas elecciones como las "más imprevisibles" en la historia de Israel.

Con un panorama político demasiado fragmentado, la capacidad de ciertos pequeños partidos pequeños para alcanzar el umbral para ingresar al parlamento podría determinar una diferencia significativa en la formación del gobierno.

Por el momento, cuatro partidos coquetean, de acuerdo a las encuestas, con el umbral de entrada al parlamento, entre ellos la formación de izquierda Meretz, y el partido Azul-Blanco del excomandante en jefe del ejército, Benny Gantz, ex rival de Netanyahu y actualmente en caída libre en los sondeos.

La incapacidad de uno o de estos partidos para franquear el umbral 'mágico' del 3,25% tendría por efecto debilitar a un bloque, a favor o en contra de Netanyahu, y así jugar con la capacidad de cada campo para obtener los 61 diputados para gobernar al país.

Para desempatar entre los dos grandes bloques, todas las miradas podrían estar puestas sobre Naftali Bennett, exministro de Defensa y líder de la formación de extrema derecha Yamina. Aunque Bennett comparte algunos aspectos de la ideología del primer ministro, sin embargo se abstuvo hasta ahora de elegir bando entre Netanyahu y Lapid.

No obstante, de acuerdo al diario de derecha Israel Hayom, el Likud ha lanzado actualmente una ofensiva para "trasegar" el apoyo de los votantes de Bennett.

“Bucle electoral” sin precedentes en la historia del Estado judío

Israel acudirá a las urnas por cuarta vez en los ùltimos dos años. El fenómeno no tiene precedentes en los 75 años de historia del moderno Estado judío y analistas locales no descartan que se prolongue por tiempo indefinido si tampoco las elecciones de esta semana permiten la formación de nuevas mayorías parlamentarias.

El escenario más probable refiere a la constitución de coaliciones en torno o en contra del actual primer ministro derechista, Benjamín Netanyahu. El tercero es que ninguna de esas dos posibilidades cuaje y se convoquen nuevos comicios, los quintos en menos de dos años y medio. “Nada garantiza que no haya que convocar otra vez elecciones, que se celebrarían en setiembre”, dice Yohanan Plesner, exdiputado del partido Kadima, de centro izquierda.

El partido Likud de Netanyahu es el favorito pero las encuestas le otorgan solo 31 de un total de 120 escaños.

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Comienza vacunación en tierras palestinas

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) comenzó ayer la campaña de vacunación contra el coronavirus en Cisjordania ocupada, tras recibir la semana pasada más de 60.000 dosis a través del mecanismo gratuito COVAX de la Organización Mundial de Salud (OMS).

Además, las autoridades recibieron 12.000 dosis donadas (10.000 por Rusia y 2.000 por Israel).

Por otra parte, Israel comenzó hace dos semanas una campaña de vacunación de palestinos residentes en Cisjordania que cuenten con permisos para trabajar en su territorio y las colonias judías, un proceso que ya ha alcanzado a unas 100.000 personas.

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