ESTE MARTES

Israel vota en reñidas elecciones

Netanyahu y Gantz lideran las preferencias, pero ninguno tendrá mayoría parlamentaria.

Gantz, con un perfil de centro-derecha, es el principal adversario de Netanyahu. Foto: Reuters
Gantz, con un perfil de centro-derecha, es el principal adversario de Netanyahu. Foto: Reuters

Benjamín Netanyahu y Benny Gantz se enfrentarán hoy martes en una de las elecciones legislativas más reñidas de Israel, en la que votarán unos 6 millones de habilitados para elegir a 120 diputados. Las mesas abrieron a las 7 de Israel, (la 1 de la madrugada en Uruguay) y cerrarán a las 22 en Jerusalén (las 16 en Montevideo).

Las encuestas proyectan que la incógnita se mantendrá hasta el final para saber si será el inamovible primer ministro o el general sin experiencia política el que recibirá del presidente Reuven Rivlin el mandato de formar el próximo gobierno.

Netanyahu ha hecho todo lo posible para conseguir un quinto mandato. Como en 2015, ahora en el último minuto sacó un as de la manga al afirmar que estaba dispuesto a anexar las colonias israelíes de Cisjordania, territorio que Israel controla desde 1967. Más de 400.000 israelíes viven en las colonias en Cisjordania, y otros 200.000 residen en Jerusalén Este, sector palestino anexionado por Israel.

Con este planteo, buscó movilizar a electores de derecha para que voten a su partido, Likud.

A lo largo de su campaña, Netanyahu ha reducido a sus rivales a “izquierdistas”, cuando en realidad la alianza Azul-Blanco de Gantz se sitúa más bien en el centro-derecha. También ha hecho valer su experiencia en el plano internacional frente a la poca trayectoria política de su adversario.

Los últimos sondeos situaban el viernes codo a codo a Likud y a Azul-Blanco. Pero los posibles 30 escaños que podrían obtener cada uno los dejan muy lejos de la mayoría absoluta (61 de 120) y tendrían que buscar alianzas. Las proyecciones para los otros partidos son más bien favorables a un bloque de derechas, liderado por Netanyahu.

Gantz, por su parte, insistió en poner fin a los años de Netan- yahu en el poder. “Hay una necesidad de cambio, y hay una posibilidad de cambio”, dice. “La gente lo sabe bien. No es la derecha la que está en peligro. Es Netanyahu quien está en peligro”.

Para evitar conclusiones prematuras, los expertos advierten sin embargo del peso de los indecisos. Y también citan la posibilidad de que algunas listas que podrían aliarse al Likud no consigan el 3,25% de los votos para tener representación parlamentaria.

Fragmentación

La sociedad que acudirá a los comicios israelíes hoy martes está fuertemente fragmentada por disputas políticas, religiosas y étnicas. Judíos más y menos religiosos, colonos y árabes son solo algunos de los tantos grupos cuyos intereses están en juego.

El principal grupo de votantes son los judíos, que representan alrededor de tres cuartas partes de la población. Los más seculares, que componen alrededor de un tercio, están divididos principalmente entre izquierda, centro y derecha, con la economía, seguridad y separación de religión y Estado entre los elementos más importantes a la hora de decidir su voto.

Gantz ha encontrado en este segmento un apoyo mayor que en sectores más religiosos.

Dentro de los judíos religiosos, también existen fragmentaciones, con los ultraortodoxos y los sionistas religiosos como los colectivos más destacados.

Los dos partidos que representarán a los ultraortodoxos en esta elección son Shas y Judaísmo Unido de la Torá.

Sin embargo, contrario a la tendencia histórica, crecientes porcentajes de votantes ultraortodoxos parecen lentamente alejarse de los partidos tradicionales. “Es parte de un proceso en el cual se van insertando poco a poco en esferas de la sociedad israelí”, explicó a EFE la experta en opinión pública Dahlia Scheind-lin, que agregó: “Cada vez hay más ultraortodoxos alistándose en el Ejército, integrándose en el mercado laboral y recibiendo educación superior, y esto tiene un impacto a la hora de votar”.

Los sionistas religiosos, que tienden a votar a los partidos más a la derecha del espectro político, se encuentran también divididos. Uno de los mejores ejemplos de esta fragmentación se puede encontrar en los sionistas religiosos residentes en las colonias en Cisjordania, donde son mayoría.

“Las divisiones entre los partidos de derecha están dificultando el voto de los colonos”, dice la doctora Sarah Hirschhorn, profesora de la Universidad de Northwestern y especialista en asentamientos israelíes. “Están quienes votarán estratégicamente al Likud de Netanyahu para fortalecer una potencial coalición de derechas, mientras que otros priorizarán lo ideológico y votarán por partidos que representen mejor sus intereses”, agrega.El otro gran grupo que tendrá una influencia importante en esta elección será la minoría árabe residente en Israel, alrededor de un 20% de la población.

Esta influencia, no obstante, no se espera que sea a través de un caudal importante de votos para los partidos árabes (Hadash-Tal y Ram-Balad), sino, por el contrario, como resultado de un boicot promovido por movimientos árabes para frenar que acudan a las urnas. Expertos estiman que hasta un 50% de los árabes israelíes podría no participar.

Otros segmentos relevantes de la población son los drusos, los beduinos e inmigrantes judíos de países específicos como los que llegaron provenientes de la antigua Unión Soviética, que en muchos casos también votan de manera relativamente uniforme.

MÁS

Demócratas críticos con Netanyahu

Varios aspirantes demócratas a las presidenciales de 2020 en Estados Unidos criticaron al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, e incluso la joven promesa Beto O’Rourke lo calificó de racista, antes de las elecciones de hoy martes.

Los políticos estadounidenses tradicionalmente se cuidan de no poner en peligro los lazos especiales entre Estados Unidos e Israel, pero según O’Rourke la relación entre los dos países “debe ser capaz de trascender un primer ministro racista cuando advierte contra el voto de los árabes”. En un evento el domingo en el estado de Iowa, el candidato demócrata en 2018 al Senado por Texas acusó a Netanyahu de forjar alianzas con “un partido racista de extrema derecha” para obtener un quinto mandato.

Bernie Sanders, otro candidato a la nominación demócrata, dijo también en Iowa que el primer ministro israelí era un “dirigente de extrema derecha”.

“No apoyo sus políticas, y pienso que denunciar a Netanyahu no es ser anti Israel”, apuntó el candidato de fe judía.

Benjamín Netanyahu, un halcón

Con el mismo orgullo de siempre y su rutilante estilo, el primer ministro Benjamín Netanyahu librará hoy martes una nueva batalla electoral decisiva, haciendo gala de la fortaleza y el carisma que le han permitido superar hasta ahora las situaciones más difíciles.

Netanyahu, 69 años de los cuales 13 al frente del gobierno, espera lograr un quinto mandato, lo que le permitiría a mediados de julio batir el récord de longevidad en el poder de David Ben Gurión.

Sus éxitos diplomáticos, su imagen de mejor garante de la seguridad de un país enfrentado a múltiples amenazas y el crecimiento económico dejaron durante muchos años poco espacio a sus rivales. Sin embargo, este año los sondeos prevén una elección reñida frente al general Benny Gantz.

Adorado u odiado, "Bibi", como lo llaman todos los israelíes, fue el primer ministro más joven de la historia de Israel, cuando dirigió el gobierno por primera vez entre 1996 y 1999. En 2009 volvió al cargo, tras haber ocupado varios puestos ministeriales en los gobiernos de Ariel Sharon.

Nieto de rabino, hijo de un historiador ultrasionista, Netanyahu nació el 21 de octubre de 1949 en Tel Aviv. Pasó parte de su infancia en Estados Unidos y estudió en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT).

A su regreso a Israel, sirvió cinco años en una unidad de las fuerzas especiales, resultando herido en 1972 en una operación de rescate de rehenes en un avión desviado por palestinos.

A comienzos de los años ochenta comenzó su carrera política en el partido Likud, que lo nombra en la embajada israelí en Estados Unidos y luego embajador ante la ONU.

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos le dio un nuevo impulso a las ambiciones de Netanyahu que en la campaña exhibe como trofeos personales el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén y el reconocimiento de la anexión del Golán.

Benny Gantz, un general duro

El general Benny Gantz, exjefe del Estado Mayor, se impuso en tan solo unas semanas como el único capaz de quitar el sitio al actual primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, con una imagen de tipo duro y un programa impreciso.

Antes de lanzarse en la batalla electoral en diciembre, este exparacaidista de 59 años era novato en política. Desde hace meses se especulaba con que sería un rival peligroso para Netanyahu por el aura de prestigio que rodea su trayectoria y su papel como jefe militar.

En la actualidad la lista de centroderecha “Azul-Blanco” (los colores de la bandera nacional) que lidera encabeza los sondeos o se halla codo con codo con el Likud de Netanyahu.

Gantz propone a los israelíes mano dura para defender al país, una visión liberal en temas sociales y religiosos y sobre todo una alternancia a Netanyahu. El general promete unidad después de años de divisiones y “tolerancia cero” contra los corruptos en un momento en el que Netanyahu se enfrenta a una posible inculpación por corrupción.

Gantz confía en obtener los votos de los electores de centro y de una parte de la coalición de derecha de Netanyahu para convertirse en el tercer exjefe del Estado Mayor israelí en acceder a la cabeza del gobierno después de Isaac Rabin y Ehud Barak. Sus adversarios critican un programa que califican de “supermercado” en el que se encuentra de todo.

Gantz nació el 9 de junio de 1959 en el sur de Israel, en el pueblo de Kfar Ahim, fundado con la contribución de sus padres, sobrevivientes al Holocausto. Se alistó en el ejército como recluta en 1977, superó las pruebas de selección de los paracaidistas y fue subiendo peldaños. Dirigió la Shaldag, unidad de operaciones especiales de la aviación, más tarde se puso al frente de una brigada y finalmente de una división en Cisjordania. Fue agregado militar de Israel en Estados Unidos de 2005 a 2009 y jefe de Estado Mayor de 2011 a 2015.

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