ELECCIONES

Israel en vilo: hay paridad entre candidatos, pero Netanyahu queda mejor perfilado

El primer ministro comenzó a tejer ayer mismo sus alianzas para gobernar.

Pese al llamado al boicot por parte de grupos árabes, la asistencia a las urnas fue del 71,4%. Foto: AFP
Pese al llamado al boicot por parte de grupos árabes, la asistencia a las urnas fue del 71,4%. Foto: AFP

El Likud del primer ministro Benjamín Netanyahu aventajaba anoche a la coalición centrista Azul y Blanco de Benny Gantz por un estrecho margen, pero ambos se proclamaban ganadores. Según el Comité Central Electoral, con el 18,3% de los votos escrutado, el Likud obtendría un 29,15%, frente a un 25,27% de Azul y Blanco.

Sin embargo, la mayoría de los sondeos daban a Azul y Blanco como el partido más votado, con una diferencia de entre tres y seis escaños del Likud, lo que no le garantizaba el encargo de la formación del próximo Ejecutivo.

“Ganamos. ¡El pueblo de Israel ha hablado! Gracias a miles de activistas y más de un millón de votantes. En estas elecciones hay un claro ganador y un claro perdedor. Bibi prometió 40 asientos y perdió a lo grande”, dijeron en un mensaje Gantz y Yair Lapid, cabezas de lista de Azul y Blanco, tras conocerse las encuestas a boca de urna.

Netanyahu, por su parte, hizo cuentas y proclamó que “el bloque de la derecha liderado por el Likud ha ganado una victoria definitiva”.
“Empezaré a formar una coalición de gobierno con nuestros socios naturales esta noche”, anunció en su cuenta de Twitter.

De hecho, ayer mismo se puso en contacto con los líderes de Kulanu (Moshe Kahlon), Israel Nuestro Hogar (Avigdor Lieberman) y del religioso Shas (Aryeh Deri), para asegurarse que le recomienden al presidente, Reuvén Rivlin (también del Likud) para la tarea de formar el próximo Ejecutivo.
Si gana, Netanyahu, de 69 años, logrará un quinto período al mando del Estado judío, un récord, y se convertirá en el primer ministro de Israel que más años ha estado en el cargo.

Las encuestas indican como más probable la formación de un gobierno de derecha, al calcular al bloque de centro e izquierda entre 56 y 60 escaños y a la derecha entre 60 y 66. Pero los resultados están muy ajustados y nada será definitivo hasta el recuento final, del que no se espera tener una imagen clara hoy miércoles.

Rivlin tiene que elegir al candidato que más posibilidades tenga de unir una coalición y que más represente el voto popular, pero no necesariamente tiene que hacerle el encargo al líder más votado.

Netanyahu, en el poder de forma consecutiva desde 2009 después de un primer mandato entre 1996 y 1999, está luchando por su supervivencia política. El líder conservador enfrenta una posible acusación por tres casos de corrupción.

Desde que cerraron las urnas, los candidatos de la coalición centrista Azul y Blanco, sus equipos de campaña y simpatizantes celebraron en una sede habilitada para ello en Tel Aviv los prometedores resultados.

Gantz se presentó como el primer ministro de todos los israelíes, no solo de los que le votaron y calificó el día de “histórico”. “Nuestra gente votó la unidad y rechazó la división”, declaró en referencia a lo que considera representa su rival Netanyahu.

La jornada, festivo nacional, estuvo marcada por un alto abstencionismo en las localidades árabes de Israel, que habían sido llamadas a boicotear las elecciones, pero finalmente la participación fue de un 71,4% según el Comité Electoral Central, una cifra muy similar al 71,8% de los anteriores comicios (2015).

El incidente más grave, de hecho, tuvo lugar en centros de voto de ciudades árabes, donde observadores y apoderados del Likud fueron descubiertos con cámaras ocultas, lo que obligó a la Policía a intervenir, retirando hasta 1.200 cámaras, en un suceso que el Comité Electoral calificó de acción “ilegal”.

Durante la campaña, los partidos rivales se acusaron mutuamente de corrupción, fomentar el fanatismo religioso y ser blandos en materia de seguridad.

Netanyahu destacó su estrecha relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien generó la profunda molestia de los palestinos al reconocer en 2017 a Jerusalén como la capital de Israel y trasladar la embajada de Washington a la ciudad santa en mayo pasado.

En un inusual giro en el conflicto israelí-palestino, Netanyahu alarmó aún más a los palestinos al prometer durante la campaña anexar los asentamientos judíos en Cisjordania si es reelecto. Los palestinos buscan que un potencial Estado tenga su sede ahí y en la Franja de Gaza, con Jerusalén Oriental como su capital.

Al comentar la elección israelí, el presidente palestino Mahmoud Abbas dijo en Cisjordania: “Esperamos que elijan el camino justo, en la dirección correcta, para alcanzar la paz”. Pero ante los resultados que daban ventaja a Netanyahu, un responsable palestino marcó que los israelíes dijeron en las urnas “no a la paz”.

MÁS

Las opciones para formar gobierno

Escenario

El próximo Gobierno israelí no dependerá solo del voto mayoritario, sino, sobre todo, de la capacidad de los candidatos para formar alianzas y lograr una mayoría simple de al menos 61 escaños en la Knéset (Parlamento). Netanyahu tiene más opciones que Gantz de formar gobierno, ya que en el espectro político israelí la derecha está más representada, además de ser más experimentada. Los comicios en Israel "son una cuestión de bloques", explica Jonathan Rynhold, profesor de Política de la Universidad de Bar Ilan.

Opciones

Estas son algunas de las opciones que se abren:

-Gana el Likud y gobierna Netanyahu: Una coalición de partidos de derecha con los ultraortodoxos para sumar al menos 61 asientos, con lo que podríamos esperar un gobierno con aspecto similar al que tenemos ahora, indica Rynhold.

-Gana Azul y Blanco y gobierna Gantz: Esta sería una opción altamente improbable, porque tendría que contar también con la alianza de algún partido de derecha o religioso.

-Gana Azul y Blanco y gobierna con el Likud, pero sin Netanyahu: Esto se debe a que Gantz ha asegurado que no gobernará con Netanyahu mientras siga estando bajo la sombra de la corrupción.

-Netanyahu pacta con Azul y Blanco:
En este caso la coalición corre el riesgo de no durar más de un año porque está pendiente la apelación a al acusación que anunció el fiscal general en febrero, dice Rynhold.

-Estancamiento, creación de un gobierno de rotación:
Esta es otra posibilidad que plantea el periodista Anshel Pfeffer en el diario Haaretz. En 1984 Yitzak Shamir, del Likud, y Simón Peres, líder laborista, salvaron esta situación con un acuerdo de rotación en un gobierno de unidad nacional, quizá el escenario que “ambos (Netanyahu y Gantz) planean en secreto”, sugiere Pfeffer.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados