El secretario de Defensa de EE.UU. no pudo convencer al primer ministro

Israel desairado por pacto con Irán

El secretario estadounidense de Defensa, Ashton Carter, se reunió ayer en Jerusalén con el primer ministro Benjamin Netanyahu para intentar calmar las inquietudes de Israel sobre el acuerdo nuclear pactado con Irán, al que el primer ministro israelí se niega a resignarse.

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Carter no pudo cumplir con su objetivo de convencer al primer ministro Netanyahu. Foto: Reuters.

Los dos responsables se saludaron con un largo apretón de manos antes de comenzar las conversaciones, sin hacer ninguna declaración.

Su encuentro tuvo lugar el último día de la visita de Carter a Israel, primera etapa de una gira regional destinada a ofrecer garantías a los aliados de Estados Unidos en la región, muchos de ellos preocupados por el acuerdo nuclear.

El secretario norteamericano de Defensa debía viajar a Jordania ayer antes de dirigirse a Arabia Saudita mañana.

El 14 de julio, en el marco de un acuerdo histórico con las grandes potencias, Teherán aceptó desmantelar la mayoría de sus instalaciones nucleares, a cambio de un levantamiento progresivo y reversible de las sanciones internacionales que asfixian su economía.

Netanyahu y una aplastante mayoría de los responsables de todo el espectro político israelí condenaron el acuerdo, debido a que sus cláusulas no son, sostienen, lo suficientemente estrictas como para impedir que Irán se dote de la bomba atómica y la utilice contra Israel.

Teherán, que no reconoce la existencia de Israel y cuyos dirigentes llaman frecuentemente a su destrucción, siempre ha negado perseguir la obtención del arma atómica. Para intentar serenar a su aliado, Carter dijo el lunes que Estados Unidos estaba dispuesto a reforzar su cooperación militar con Israel, citando especialmente la defensa antimisiles o la seguridad informática, durante un encuentro con su homólogo israelí, Moshé Yaalon. También aseguró que Israel, considerada la única potencia nuclear de la región, sigue siendo "la piedra angular" de la política estadounidense en Oriente Medio.

Pese a ello, Israel no tiene intención de empezar a negociar compensaciones estadounidenses en forma de una mayor ayuda militar: sus esfuerzos siguen concentrándose en hacer fracasar el acuerdo o al menos debilitarlo, según los expertos.

"Israel no puede decirlo tan claramente, pero no pueden cooperar en lo relativo a las compensaciones antes del voto del acuerdo nuclear en el Congreso estadounidense", consideró Eytan Gilboa, profesor de Ciencias Políticas en la universidad de Bar-Ilan, cerca de Tel Aviv, y especialista en relaciones israelo-americanas.

El Congreso estadounidense tiene 60 días a partir del lunes para pronunciarse y Benjamin Netanyahu, que cuenta con numerosos aliados entre los republicanos, ha multiplicado los llamamientos para que estos últimos rechacen el pacto, incluso con varias entrevistas a medios de prensa de EE.UU.

La viceministra irsaelí de Relaciones Exteriores, Tzipi Hotovely, repitió ayer que Israel no se resigna al acuerdo, un día después de la aprobación del mismo por parte del Consejo de Seguridad de la ONU, cuyos miembros permanentes (EE.UU., China, Rusia, Francia y Reino Unido), junto a Alemania, firmaron el pacto con Irán.

"Este acuerdo es malo y vamos a seguir luchando para cambiar las cosas", declaró Hotovely ante la comisión parlamentaria de Relaciones Exteriores y Defensa. "No debemos pensar que nuestro combate es inútil, debemos seguir influenciando a los norteamericanos y evitar el levantamiento de las sanciones", agregó.

Hamas tampoco paga impuestos.

n La única central eléctrica de la Franja de Gaza está paralizada debido a una disputa entre Hamas y la Autoridad Palestina, que le reclama al gobierno islamista un impuesto por el carburante que alimenta el generador, informó Ramala. Para proveer la mitad del conumo eléctrico de los 1,8 millones de habitantes de Gaza, Hamas debe acudir a Ramala.

LA LUCHA QUE DEVORA A GAZA.

Salafistas en guerra con Hamas.

Un grupo salafista amenazó ayer con una escalada de "resultados catastróficos" en Gaza y con disparos de cohetes hacia Israel en respuesta por arrestos en sus filas, dos días después de los atentados contra Hamas y la Yihad Islámica. Varias bombas destruyeron el domingo los coches de cinco combatientes de la Yihad Islámica y de Hamas, que recientemente llevó a cabo redadas en los círculos salafistas yihadistas. Estos grupos defienden la lucha armada no sólo contra Israel, sino también contra los movimientos afines al islamismo político. "Apenas unas horas después de la comedia de las falsas explosiones", la Policía de Hamas detuvo a una decena de "muyahidines" y registró las casas de varias familias, afirmaron en un comunicado "parientes de los islamistas detenidos en las cárceles de Hamas". La Policía de Hamas informó el domingo de "varios sospechosos detenidos", sin precisar cuántos ni su afiliación ideológica. "Los salafistas decidieron responder a estos crímenes y artimañas de Hamas apuntando sus cohetes hacia el ocupante (israelí) y multiplicando las represalias", amenaza el texto de los salafistas. AFP

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