LA BITÁCORA

ISIS traiciona a su protector

Recep Erdogán habría preferido que los culpables de la esta nueva masacre, sean los kurdos. Si no pudo apuntar de inmediato hacia ellos su dedo acusador, es porque supo desde el primer instante que la masacre en el aeropuerto Ataturk, igual que las seis anteriores sufridas por Turquía, ha sido obra de ISIS.

Hay dos razones por las que el presidente turco querría poder culpar a los kurdos. La primera es que los considera los archi-enemigos del Estado que preside, desde que se fortalecieron, precisamente, en la guerra contra ISIS, ya que los peshmergas (milicianos kurdos) han sido los más heroicos combatientes contra el sanguinario "califato".

La segunda razón es que, mientras los jihadistas del "califa" Al Bagdadí perpetran un genocidio en Irak y Siria, la mayor parte de los ataques turcos en ese conflicto han sido contra los kurdos y no contra la fuerza genocida.

Erdogán no movió un solo tanque para salvar a la población de Kobane, cuando estuvo durante meses sitiada por los jihadistas que se proponían exterminar a los habitantes de esa ciudad kurda de la provincia de Alepo que está junto a la frontera turca. Kobane fue la Stalingrado de esta guerra sin que Erdogán hiciera algo para el ayudarla.

Si bien Turquía no financió a ISIS, como hicieron sauditas y qataríes, permitió que sus herméticas fronteras se vuelvan porosas para que pasen los camiones cisternas con el petróleo sacado de los yacimientos controlados por el Califato y traficado a través del territorio turco, por donde también pasaron los miles de europeos que se sumaron a los jihadistas.

La explicación de la actitud turca es que, en definitiva, esa milicia lunática estaba en guerra con dos de los enemigos de Turquía: los kurdos y el eje chiita Teherán-Damasco-Hezbolá.

Pero la verdad es que ISIS ataca donde puede y Turquía está a mano. Podrá justificarlo en el reciente acuerdo turco-israelí que restaura las relaciones interrumpidas en el 2010, cuando Israel capturó el barco "Mavi Mármara", enviado por Ankara con ayuda para Gaza. No obstante, lo comprobable es que este derivado de Al Qaeda no ha mostrado lealtad a nadie, salvo a las petro-monarquías sunitas que financiaron sus comienzos y que también tienen como principales enemigos a los chiitas árabes y a los chiitas persas.

Turquía volvió a sangrar. Es víctima de ISIS y también de las inescrupulosas apuestas geoestratégicas de su propio presidente, el frío y maquiavélico Recep Tayyip Erdogán.

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