El canciller iraní reconoció la presencia en todos los focos de conflicto

Irán dice estar pronto para "influir" en el mundo árabe

El canciller iraní Mohammad Javad Zarif, encargado de liderar la negociación nuclear, apunta al gran cambio geopolítico que supondría un pacto, alerta del retroceso conservador que provocaría un fracaso, y presume de la influencia regional de su país.

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Mohammad Javad Zarif confía en poder cerrar el acuerdo nuclear. Foto: Reuters.

A menudo, en una negociación internacional el mayor obstáculo para un pacto no es la distancia entre las partes que dialogan, sino la que separa a éstas de las fuerzas que, en sus respectivos países, se oponen al compromiso. Este parece ser ahora el principal escollo al que se enfrentan Barack Obama y Hasan Rohaní para un pacto nuclear. El presidente estadounidense lidia con las reticencias del Congreso; el iraní, con el ala ultraconservadora del régimen.

"El acuerdo está muy cerca. Pero depende de la voluntad política de alcanzarlo a través del entendimiento y no con presión. La presión y la coerción suelen generar resistencia", advirtió Zarif.

Pero los obstáculos aparecen todavía titánicos. El jueves, el líder supremo, Ali Jamenei, y el presidente Rohaní pronunciaron sendos discursos con una importante divergencia. El presidente reclamaba el levantamiento de las sanciones a Irán en el momento de la implementación del acuerdo; el líder supremo lo exigía de forma simultánea a la firma del pacto, dando munición al ala dura. La diferencia es crucial, porque Occidente quiere verificar el cumplimiento de lo acordado antes de retirar las sanciones.

"No hay ninguna fractura entre el presidente y el líder supremo", sostiene Zarif. "Todos decimos que las sanciones deberían ser levantadas con este acuerdo. La fecha en la que ese levantamiento se haga efectivo es la fecha de implementación. Los compromisos de ambas partes deben ser equilibrados. Nosotros asumiremos compromisos el día de la firma. EE.UU. y la UE también tienen que asumir compromisos ese mismo día. Una vez que se asumen, empezaremos a implementarlos. Puede llevar algunas semanas que ambas partes se preparen para la implementación de sus compromisos. Las sanciones serán levantadas el día en el que ese acuerdo sea refrendado por el Consejo de Seguridad", apunta Zarif.

Síntomas de cierta discrepancia entre Gobierno y el líder supremo también se aprecian en la dialéctica relacionada con Israel. Preguntado por un polémico tuit de Jamenei colgado el pasado mes de noviembre —en el que se llamaba a la "aniquilación del régimen israelí"—Zarif elude asumir de pleno como propio ese discurso.

—¿Comparte su Gobierno la idea de la "aniquilación del régimen israelí"?

—(El primer ministro Benjamín) Netanyahu ha buscado activamente la aniquilación del Gobierno iraní en los últimos años. Creemos que hace falta una solución democrática a la cuestión palestina y ese mismo tuit señalaba una propuesta por la que todos los habitantes de Palestina deberían tener la posibilidad de decidir sobre el futuro de su país. Si algunos llaman a eso aniquilación, es asunto suyo. Es un proceso democrático. Pensamos que este régimen no ha hecho nada más que violar los derechos de todos los árabes.

—Pero, ¿está de acuerdo con la idea de la aniquilación?

—No. La idea es una solución democrática por la que un régimen que está basado en el apartheid debe ser apartado y debe tener un reemplazo democrático. No tenemos nada en contra del pueblo judío, los judíos han vivido en Irán durante siglos y tienen un representante en nuestro Parlamento.

Pese a las dificultades económicas que afronta su país, se muestra confiado de la proyección de Irán en la región.

"Tenemos influencia en todo el mundo árabe y musulmán. Somos un actor importante en esa región. Estamos preparados para usarla para alcanzar una solución política en Yemen, porque sabemos que no hay solución militar. Los bombardeos saudíes no resolverán los problemas, entre otras cosas porque en ese país prácticamente no hay infraestructuras militares susceptibles de ser objetivo de ataques aéreos. Nosotros no apoyamos a los hutíes. Apoyamos una solución negociada", dice Zarif, quien sostiene que, en Irak y Siria, Irán tiene desplegados militares solo en calidad de "asesores, y tras la invitación de los Gobiernos legítimos de esos países".

Netanyahu lanzó una advertencia sobre Irán.

El premier de Israel, Benjamin Netanyahu, sostuvo ayer que Irán "dice abiertamente que quiere exterminar a seis millones de judíos acá", por lo que su deber es "impedir una nueva Shoah (Holocausto) del pueblo judío". Netanyahu habló en el Museo Yad va-Shem con motivo de la Jornada Anual de Conmemoración del Holocausto en este país. En su discurso de tono altamente pesimista, con reiteradas referencias al "mal acuerdo" sobre el programa nuclear iraní firmado en Suiza por las potencias mundiales. ANSA

Republicanos y demócratas definen un pacto por acuerdo.

Líderes demócratas y republicanos del Senado de EE.UU. buscan un pacto que logre sacar adelante una ley para que el Congreso pueda revisar el acuerdo final sobre el programa nuclear iraní entre el presidente Barack Obama y Teherán. El comité de Relaciones Internacionales tiene previsto votar el texto, que ha sufrido varias modificaciones para evitar el veto de la Casa Blanca.

Según avanzó The New York Times, los senadores Ben Cardin, demócrata, y Bob Corker, republicano, acordaron la modificación de dos artículos: el presidente podría ordenar el levantamiento de sanciones contra Irán en un plazo de 30 días, en vez de los 60 que requería el Congreso para revisar el pacto, y éste quedaría condicionado al rechazo de Teherán al terrorismo, una exigencia inferior a la original, que exigía que el presidente pudiese certificar que Irán no había apoyado ataques contra intereses norteamericanos.

La aprobación de cualquier texto que otorgue poder de control al Congreso (dominado por la mayoría republicana) podría dificultar el avance de las negociaciones con Teherán.

Las fuentes demócratas consultadas por el diario estadounidense aseguran que esta versión de la ley garantizaría que el texto tenga suficientes votos en el pleno como para anular el veto de Obama, aunque la Casa Blanca adelantó que Obama apoyaría el compromiso alcanzado por los líderes del comité.

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