palestinos pasaron de las bombas a los cuchillos para asesinar a israelíes

Instigan al terror por las redes sociales

En la mañana del ataque, Subhe Abu Khalifa no se levantó para ir a trabajar, diciéndole a su madre que estaba demasiado cansado y le dolían los pies. Había pasado la noche mirando una y otra vez el video de una mujer palestina, que la Policía de Israel dijo que había apuñalado a un hombre por la espalda en la Ciudad Vieja de Jerusalén, y era asediada y baleada.

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Palestina

En lugar de ir a su empleo como aprendiz de electricista, Khalifa, de 19 años, afiló un cuchillo que compró el día antes —según el relato que sus amigos le hicieron a su hermano— con el que después atacó a un israelí cerca de la Jefatura de Policía. Con esa acción, se incorporó a los cuadros de jóvenes palestinos, que alentados a través de las redes sociales, decidieron atacar a israelíes, matando a siete y provocando heridas a otros, en dos docenas de hechos ocurridos desde el 1 de octubre, indicaron las autoridades.

"Lo que estamos viendo es como un pulpo con muchas manos, pero sin cerebro", dijo Orit Perlov, un experto en redes sociales árabes del Instituto Nacional de Estudios de Seguridad, con sede en Tel Aviv. "No se necesita algo sofisticado. Hablamos de chicos de 15 años. Simplemente se escribe la palabra itan", que es apuñalar en árabe, y quien tiene un cuchillo en su casa y desea hacerlo, lo hace".

La actual escalada de violencia tiene características muy diferentes a la segunda intifada palestina, cuyos ataques suicidas con bombas estaban orquestados por grupos armados bien organizados. Ahora, consiste de estallidos espontáneos por jóvenes de manera individual que no están afiliados a ningún movimiento político formal. Sus armas son, principalmente, cuchillos, pero también destornilladores y hasta un pelapapas. Su inspiración parece surgir de sus ubicuos teléfonos inteligentes, que proveen un flujo interminable de video como el que vio Khalifa una y otra vez antes de golpear.

Estos atacantes sin líder viven en comunidades que aplauden a los que han muerto, con frecuencia sin mencionar los hechos violentos que protagonizaron. Están motivados por campañas en las redes sociales —algunos por parte de Hamas y de otros movimientos militantes islamistas, y otros por individuos con ira— repletas de hojas filosas y relucientes y guías sobre cómo hacerlo. Las llamas también son esparcidas por videos virales —también difundidos por redes oficiales palestinas— de israelíes que abaten a balazos a los atacantes, cuyos nombres son de inmediato añadidos al scroll del Facebook de los llamados mártires.

El clarín que convoca es la defensa de Al Aqsa, la mezquita en el corazón del predio de la Ciudad Vieja que los líderes palestinos reiteran que Israel quiere dividir, pese a la insistencia del primer ministro en sentido contrario.

Israel ha intentado frenar los ataques a través de tácticas cada vez más estrictas, solo para descubrir que la acción ha alimentado un cíclo propio de Sísifo: por ejemplo, cuando las tropas entraron al campo de Shuafat, después del ataque de Khalifa, enfrentaron a una turba díscola de hombres, algunos de ellos armados, y mataron a uno de su vecinos.

Dos días después, otro hombre de Shuafat apuñaló a dos funcionarios policiales israelíes y también resultó abatido a balazas. Estallaron disturbios.

"Estos ataques tienen una naturaleza viral: una persona sale, la matan y la glorifican, lo que hace que otros quieran salir", dijo Daniel Nisman, presidente de Levantine Group, una empresa israelí de análisis de seguridad. "Básicamente, hay un número de personas dispuestas a cometer ataques suicidas; no tienen acceso a armas sofisticadas".

Desde el 3 de octubre, la mayoría de los agresores tenían 20 años o menos, y uno tenía apenas 13 años, según la compilación de los partes policiales realizada por Levantine Group. Al menos 16, como Khalifa, son de Jerusalén Este, donde la Autoridad Palestina no tiene presencia y los residentes se quejan de omisión por parte de las instituciones israelíes.

Agresión.

Perlov, el experto en redes sociales árabes, dijo que los servicios de seguridad israelí y palestino detuvieron a cientos de personas que realizan la instigación online, en los últimos meses, pero eso no tuvo mayores resultados porque "las ideas se hacen inmortales: se puede cerrar páginas, pero se multiplicarán por sí mismas".

La mujer en el video que vio Khalifa era Shorouq Dweiyat, de 18 años, quien es una estudiante de primer año en la Universidad de Belén, donde —indicaron sus familiares— ella había iniciado una campaña exhortando a los estudiantes a donar 10 shekels (equivalentes a US$ 2,50) a las familias de los "mártires". Agregaron que, el miércoles pasado, llegaba tarde a una clase y en cambio, decidió tomar el desayuno en la Ciudad Vieja y rezar en Al Aqsa. La Policía israelí dijo que Dweiyat apuñaló a un hombre judío en la parte superior de la espalda, cerca de la cabeza, y que éste extrajo una pistola y la baleó. "Intentó escapar y en pocos segundos policías se abalanzaron sobre ella", dijo el comandante Avraham Pel.

Mohammed Abu Khalifa, de 28 años, dijo que después de ver el video, su hermano posteó en Facebook para decirle a la gente despierte "porque a nuestras hermanas les están arrancado la ropa". Agregó que a la mañana siguiente, antes de afilar el cuchillo y salir a buscar a un israelí, su hermano "puso en su Facebook que planeaba seguir los pasos de todos los mártires".

Advierten por nuevos ataques.

El líder de Hamas, Khaled Mashaal, aseguró que continuará "la intifada de Jerusalén", como definió a la ola de ataques con cuchillos lanzada contra los habitantes de Israel "La revuelta continuará hasta que se alcance la libertad de Palestina y su pueblo", sostuvo Mashaal, en un acto en Sudáfrica, citado por medio de prensa israelíes. Su advertencia se conoció en medio de nuevos ataques ocurridos el jueves, en los que un israelí fue acuchillado en Beit Shemesh, cerca de Jerusalén, por dos palestinos, al ingresar a una sinagoga, y soldados israelíes fueron atacados en la ruta entre Belén y Hebrón. FUENTE: ANSA

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