GUERRA COMERCIAL CON CHINA

Informe del FMI cuestiona plan comercial de Trump

En el marco de la guerra comercial, Trump aplicó aranceles a productos chinos importados por 250.000 millones de dólares.

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El FMI ya revisó a la baja sus proyecciones de crecimiento global. Foto: Archivo

Los aranceles a China no solucionarán el déficit comercial de Estados Unidos como tampoco lo hará debilitar el dólar rebajando las tasas de interés, dijeron ayer miércoles economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En un lenguaje inusualmente directo, un blog del sitio web del FMI apuntó al presidente Donald Trump que insistentemente exige a la Reserva Federal que recorte las tasas para debilitar el dólar y estimular las exportaciones al tiempo que impone mayores aranceles a China para reducir el déficit comercial bilateral.

Pero esa política es contraproducente, no logrará los efectos buscados y enlentecerá el crecimiento económico mundial, dijo la economista jefe del FMI, Gita Gopinath.

“Es improbable que tarifas bilaterales altas reduzcan los desequilibrios comerciales desagregados, ya que lo que hacen principalmente es desviar el comercio hacia otros países”, advirtió Gopinath en ese blog escrito junto a los investigadores del FMI Gustavo Adler y Luis Cubeddu.

“En cambio es probable que perjudiquen el crecimiento tanto interno como global lastrando la confianza de las empresas y la inversión y perturbando las cadenas mundiales de suministro”, dijeron.

E implementar cualquier plan para debilitar la moneda del propio país es “una torpeza y probablemente inefectiva”, indicaron. Agregaron que aumentar la presión sobre el banco central no permitirá tampoco lograr ese objetivo.

Los autores advirtieron que “no se debería apostar mucho a la visión de que aflojar la política monetaria de un país puede debilitar a la moneda lo suficiente como para alcanzar una prolongada mejora en su balanza comercial”.

“Es improbable que solo la política monetaria induzca las devaluaciones grandes y persistentes que se necesitarían para ese resultado...especialmente en un período de 12 meses”, dice el artículo.

Con las presidenciales estadounidenses de noviembre de 2020 ya a la vista, Trump se ha enfocado en atender los siguientes doce meses de su mandato.

La guerra comercial con China adquirió, en ese marco, una dimensión de cruzada.

Ayer miércoles, Trump dijo mientras levantaba brazos y cabeza hacia el cielo: “Yo soy el elegido” para conducirla.

“Esta no es mi guerra comercial. Es una guerra comercial que debería haberse iniciado hace mucho tiempo, durante los mandatos de otros muchos presidentes”, dijo a los periodistas en la Casa Blanca.

En el marco de la guerra comercial, Trump aplicó aranceles a productos chinos importados por 250.000 millones de dólares. Artículos por otros 300.000 millones serán blanco de mayores aranceles el 1 de setiembre y el 15 de diciembre próximos.

En medio de alertas del FMI y de otros organismos y gobiernos de que su política comercial perjudica el crecimiento mundial y mientras hay señales preocupantes en la propia economía estadounidense, Trump mantiene su carga contra la Fed y contra China.

Tanto Trump como sus asesores machacan por sostener a la economía como respuesta al creciente nerviosismo de los mercados de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, Trump no para de cargar contra la Fed y de acusar a su presidente, Jerome Powell, de ser incapaz de permitir el crecimiento económico.

El mes pasado, el FMI revisó a la baja su expectativa de crecimiento económico mundial y dijo que las tensiones comerciales hacen vislumbrar un “precario” año 2020 en el cual los aranceles amenazan exacerbar el debilitamiento de China.

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