Derrumbe del puente Morandi

Indignación en Génova: "No logro aceptarlo"

La cifra de muertos por derrumbe del puente llega a 39; gobierno declaró estado de emergencia.

Rescate: los bomberos creen que todavía pueden encontrar sobrevivientes entre los escombros. Foto: Reuters
VEA EL VIDEO. Foto: Reuters

Una parte del puente Morandi en Génova yace en medio del agua al lado de los escombros y de los restos de automóviles y camiones destruidos por el derrumbe. La zona parece como si hubiera sido sacudida por un terremoto. Al menos 39 personas murieron en el lugar, según el último recuento de víctimas.

Los equipos de bomberos siguen buscando con la ayuda de perros y excavadoras alrededor de la zona con la esperanza de hallar personas atrapadas entre los escombros.

"No logro aceptarlo. Esto no puede ser la realidad, siento como si estuviéramos en una película", confiesa aún conmovido Francesco Bucchieri, de 62 años, quien fue testigo del derrumbe. "Hubo negligencia, subestimaron el peligro, es una tragedia anunciada. Hay que encontrar a los culpables. Es un escándalo. ¡Los culpables deben pagar!", grita indignado.

"Estaba en casa y todos los edificios temblaban, era peor que un terremoto", cuenta Pasquale Ranieri, de 86 años, con sandalias y una camiseta sin mangas negra. El octogenario vive en un edificio de cinco pisos, justo debajo del puente Morandi. Sabe que no podrá regresar a su vivienda por mucho tiempo. "Me fui a dormir a casa de familiares. Esto va a durar muchos meses. Sé que se corren riesgos pero quiero volver a mi casa, no quiero que me adopten", dice.

Entre los muertos hay latinoamericanos: tres chilenos residentes desde hacía décadas en Génova que viajaban en el mismo automóvil, un colombiano y un peruano. También se identificaron cuatro franceses y tres menores de edad, de 8, 12 y 13 años.

Familias enteras que atravesaban el céntrico puente perdieron la vida mientras cruzaban el viaducto ubicado en una zona urbana y que conecta con una autopista hacia Francia.

Unos doscientos metros del puente Morandi, que tiene 1.182 metros de longitud y una altura de 90 metros, se desmoronaron y sepultaron bajo los escombros y bloques de cemento a unos 30 vehículos, entre ellos tres camiones.

De los 16 heridos hospitalizados, 12 se encuentran en estado grave y se habla de una decena de desaparecidos, entre ellos una familia que se dirigía a pasar vacaciones en la isla de Elba, algo más al sur. "No llegaron al hotel. No responden al teléfono. A esa hora probablemente estaban cruzando el puente", cuenta angustiado a la prensa Antonio, un pariente.

"Este es un momento muy difícil para todos porque hemos llegado a un número muy elevado de víctimas (...) Los socorristas no pierden la esperanza de encontrar sobrevivientes, pero cuanto más tiempo pasa, más difícil será", reconoció Riccardo Sciuto, comandante de los carabineros de la provincia de Génova.

Más de 600 personas fueron obligadas a abandonar sus viviendas y 11 edificios de la zona afectada fueron evacuados por temor a que otros pilotes del puente cedan.

Debido a la festividad del 15 de agosto, en que todo el país se paraliza, el flujo de vehículos por esa ruta era altísimo ya que también conduce a zonas de playas así como a regiones de montaña.

Estado de emergencia.

Ayer al término de un consejo de ministros extraordinario celebrado en Génova, el primer ministro, Giuseppe Conte, decretó el estado de emergencia en la ciudad por 12 meses y adjudicó un fondo de cinco millones de euros. Conte confirmó que el gobierno va a revocar el contrato de concesión de las autopistas a la empresa Autostrade, en un 30% propiedad del grupo Benetton.

Del consejo extraordinario del gobierno de coalición entre los antisistema del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la ultraderechista Liga asistieron, además de Conte, los vicepresidentes, Luigi Di Maio (M5S) y Matteo Salvini (Liga), y el ministro de Infraestructuras, Danilo Toninelli; el resto del gabinete siguió la reunión a través de dispositivos audiovisuales.

Polémica.

"No ha sido una fatalidad, con seguridad no", adelantó Francesco Cozzi, el fiscal de Génova, quien abrió una investigación judicial.

"Esta es una tragedia inaceptable en una sociedad moderna", lamentó Conte, quien anunció un extraordinario plan de control de todas las infraestructuras del país.

El gobierno responsabiliza a Autoestrade, la empresa concesionaria, de haber aplazado los controles y la manutención del controvertido viaducto. La firma divulgó un comunicado con las elevadas cifras invertidas para la seguridad de las autopistas italianas, que califican entre las más seguras de Europa, como respuesta a las acusaciones del gobierno.

"Si no son capaces de gestionar nuestras autopistas, el Estado lo hará", apuntó el ministro Toninelli, al tiempo que garantizó que el Ejecutivo está preparado para estudiar la "imposición de multas de hasta 150 millones de euros" a las compañías que no inviertan en la manutención de las carreteras que gestionan.

En la misma línea se pronunció el ministro del Interior y líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, quien ha dicho que los culpables asumirán sus responsabilidades. "El puente estaba bajo control de una empresa que gana millones de euros y evidentemente no ha hecho lo que debía. Revocar la concesión es lo mínimo", opinó.

Algunos expertos e ingenieros calificaron el desplome del puente de tragedia anunciada, ya que desde su construcción en los años 1960 ha generado controversias, y ha sido sometido a numerosas y costosas obras de remodelación a causa de grietas y la degradación del hormigón.

Otros puentes en riesgo
Otros puentes en riesgo de caer.

Dos puentes se derrumbaron en Sicilia en 2014, uno de ellos al día siguiente de su inauguración, y dos más en Lombardía y Las Marcas en 2017, donde murieron tres personas. "Una señal inquietante", sostiene Antonio Occhiuzzi, experto del Instituto para la Tecnología de la Construcción del Centro Nacional de Investigaciones (CNR).

Otro puente que genera alarma en Italia es el puente de Agrigento (foto), en Sicilia, concebido por el ingeniero Riccardo Morandi, el mismo que diseñó el de Génova, cerrado al tráfico desde inicios de 2017 por razones de seguridad.

En Roma, los expertos temen por el puente de la Magliana, sobre el río Tíber, por el que cada año circulan 20 millones de vehículos.

Según cálculos del diario La Repubblica, más de 300 puentes y túneles de la península italiana presentan problemas por deficiencias de sus materiales, exceso de uso o falta de mantenimiento.

El diario La Stampa informa que la empresa concesionaria de la autopista de Génova decidió aplazar para después de la temporada de vacaciones las obras para reforzar los tirantes del puen-te, que según algunos expertos causaron el desplome del gigantesco viaducto. "Se trataba de una obra delicada, compleja e invasiva, que tenía que iniciar después de las vacaciones de verano de agosto. Los cálculos fallaron y al parecer no habían sido instalados los aparatos para monitorear el aguante del puente", escribió el diario italiano.

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