La crisis política en Cataluña

Independentistas de Cataluña, divididos y más radicalizados

Marcharon en Barcelona a un año del referéndum; incidentes al intentar tomar el Parlamento regional.

Barcelona: unas 180.000 personas manifestaron ayer; un pequeño grupo provocó incidentes. Foto: AFP
Barcelona: unas 180.000 personas manifestaron ayer; un pequeño grupo provocó incidentes. Foto: AFP

Aun año del referéndum de autodeterminación considerado ilegal por la justicia española, el movimiento independentista catalán mostró su división ayer lunes al conmemorar el aniversario en una jornada marcada por los cortes de carretera y líneas ferroviarias, además de destrozos y enfrentamientos en el centro de Barcelona.

Unas 180.000 personas según la policía municipal participaron en esta marcha convocada por asociaciones independentistas y a la que asistió el presidente regional Quim Torra, fuertemente abucheado.

"Abandona la sumisión al Estado español (...) o dimite", le lanzó una mujer desde el escenario, mientras la multitud le gritaba "el pueblo manda, gobierno desobedece". Gritos similares se escucharon en las protestas matutinas de los Comités de Defensa de la República (CDR): "Torra dimisión", "tu presidencia se ha acabado", gritaban entre banderas secesionistas y humo rojo.

Además de bloquear varias calles del centro de Barcelona, colapsando en ocasiones la circulación, estos grupos radicales también cortaron durante dos horas la línea del tren de alta velocidad con Francia y varias autopistas.

Un pequeño grupo de los 180.000 manifestantes que salieron ayer a las calles, intentaron tomar el Parlamento catalán. Ante esta situación, los agentes debieron quedarse dentro del Parlamento y esperar a que llegaran refuerzos pa-ra cargar contra centenares de personas que se habían concentrado a su puerta.

El presidente regional Torra apoyó las protestas callejeras de ayer, mientras el Gobierno español le pidió que ayude a la serenidad y le recordó la "fractura" de la sociedad catalana.

El ministro español de Asuntos Exteriores, el socialista Josep Borrell, hizo un llamamiento a Torra para que contribuya "a la serenidad y al orden", tras recordarle que él es el "responsable" de la seguridad pública en esa comunidad autónoma.

Por su parte, la ministra portavoz del Gobierno español, Isabel Celaá, consideró que el primer aniversario de ese referéndum —celebrado el 1º de octubre de 2017— es "un día de triste memoria", en el que "no hay nada que celebrar", y no tuvo ninguna consecuencia jurídica. Pero, en su opinión, lo peor fue que "ese día se visibilizó como nunca la fractura de la sociedad catalana".

El presidente del opositor Partido Popular (PP), Pablo Casado, señaló por su parte que Torra cruzó otro límite "incitando a la confrontación". Y la líder catalana del opositor Ciudadanos, Inés Arrimadas, calificó de "intolerable" que Torra "anime" a los CDR.

La división en el independentismo es entre quienes apuestan por continuar con la vía de ruptura unilateral y los partidarios del diálogo inicia-do por Torra con el gobierno español del socialista Pedro Sánchez.

Esto ocurre un año después de que un frente independentista unido impulsara el referéndum, bajo el gobierno regional de Carles Puigdemont, y luego, el 27 de octubre, el Parlamento regional proclamara una república que nunca se llegó a aplicar. El gobierno español intervino la comunidad autónoma catalana y destituyó al gobierno regional, hasta la elección de Torra.

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