ATAQUE TERRORISTA EN SRI LANKA

La increíble historia de los kamikazes hijos de un rico empresario

Los hermanos Ibrahim participaron de los atentados de Pascua.

En los atentados de Pascua murieron 253 personas. Foto: Reuters
En los atentados de Pascua murieron 253 personas. Foto: Reuters

Eran dos hermanos hijos de un rico comerciante que durante el día estudiaban y por la noche se iban de juerga en un ostentoso coche. Hoy entre sus vecinos nadie entiende cómo se convirtieron en kamikazes y participaron en los atentados que ensangrentaron Sri Lanka.

Los hermanos Ilham e Inshaf Ibrahim eran dos treintañeros que ayudaban a su padre en la gestión de su comercio de especias y en una fábrica de alambre de cobre.

Pero, ellos se convirtieron en kamikazes, y posiblemente tuvieron un rol crucial en la organización de los ataques en los que murieron 253 personas el Domingo de Pascua.

Con sus mochilas cargadas de explosivos, ambos hermanos se hicieron estallar el 21 de abril en los locales donde se servía el desayuno de dos hoteles de lujo de Colombo. En las horas siguientes, la investigación condujo rápidamente a la policía a su domicilio.

Cuando llegaron las fuerzas de seguridad al lugar, la esposa, embarazada, de uno de los hermanos se inmoló, matando a sus dos hijos y a dos policías.

Otro familiar también activó su carga explosiva para evitar el arresto, llevándose consigo a un inspector de policía.

Cuando el padre de los kamikazes, Ibrahim Hajiar, se mudó al vecindario a principios de los años 1990, era un pequeño empresario que importaba pescado seco desde las Maldivas, y vivían en una casa modesta.

Un residente del barrio, Mahanama Jayamanne, quien posee una empresa de construcción, siempre admiró la visión para los negocios de su vecino y se hicieron amigos.

Según fue aumentando su prosperidad, Hajiar se instaló en una opulenta residencia y adquirió una flota de autos de lujosos, aunque siempre mantuvo cierta simpleza.

“Era el tipo de hombre que se levantaba temprano, y si su chofer no había llegado aún, se montaba en un rickshaw (vehículo de dos ruedas muy popular) y se iba a trabajar”, afirma.

Pero la riqueza de la familia no era la única particularidad que los distinguía: las esposas de los hijos siempre estaban completamente cubiertas con velos. En esta urbanización cerrada de Mahawila Gardens, donde los niños suelen jugar al aire libre, los suyos raramente aparecían en público.

Otra vecina del barrio, Shasna Raffaideen, una analista de 26 años, es mucho más directa. “Las mujeres siempre estaban cubiertas, en tanto los hombres a menudo portaban el gorro (musulmán, el kufi). Lo encontraba extraño y no me gustaba mucho”, explica. “Yo también soy musulmana, pero era evidente que eran mucho más conservadores. Aunque nunca me di cuenta de que fueran violentos”, afirma.

Los hermanos Ibrahim pertenecían al movimiento islamista National Thowheeth Jama’ath (NTJ), fundado por el predicador radical Zahran Hashim, acusado de haber perpetrado los atentados. La masacre fue reivindicada por la organización yihadista Estado Islámico (ISIS).

La policía busca tratar de comprender cómo los hermanos lograron establecer y desarrollar lazos tan sólidos con el líder fundamentalista, muy temido en su ciudad natal, en el este de Sri Lanka. Esta relación pudo haber comenzado en 2017, según los investigadores, y los Ibrahim podrían haber financiado sus actividades.

Los miembros restantes de la familia, incluido el padre, están detenidos.

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