Incertidumbre sobre destino de rehenes

| El grupo secuestrado incluye a cinco italianos, cinco alemanes y una rumana, y a un grupo de empleados egipcios: dos guías, cuatro conductores, un guardia de fronteras y el director de la agencia que organiza el safari.

Ocho días después de la captura en los confines desérticos de Egipto de once turistas europeos y ocho egipcios, este sábado seguía reinando la incertidumbre sobre su estado y paradero.

Rompiendo su silencio en este caso, Libia desmintió el viernes que estén en su territorio, como sostenían fuentes oficiales sudanesas y egipcias.

"Las tareas de búsqueda han terminado, podemos afirmar que los rehenes y sus captores no están en Libia", dijo a la AFP un alto dirigente libio bajo anonimato.

El grupo secuestrado incluye a cinco italianos, cinco alemanes y una rumana, y a un grupo de empleados egipcios: dos guías, cuatro conductores, un guardia de fronteras y el director de la agencia que organiza el safari.

Se sospecha que permanecen en la región de Jebel Aunat, una zona montañosa de 40x25 kilómetros a caballo de Egipto, Sudán y Libia.

Sudán anunció el jueves que el grupo de rehenes había sido trasladado a Libia "a entre 13 y 15 kilómetros de la frontera", una versión que Egipto dijo compartir.

Capturados el 19 de septiembre en una remota zona desértica del suroeste de Egipto mientras disfrutaban de un safari en varios todoterrenos, los 19 rehenes fueron trasladados inicialmente a Sudán por los secuestradores, cuya nacionalidad se desconoce.

Todas las capitales afectadas por la crisis -El Cairo, Roma, Berlín y Bucarest- mantienen un total silencio sobre las negociaciones para salir de una crisis que entra en su segunda semana.

"Es mejor ser discreto porque tenemos motivos para creer que los secuestradores captan cualquier información, tenemos esperanzas de liberar a los rehenes", declaró un embajador europeo en la capital egipcia, exigiendo el anonimato.

Los secuestradores exigieron que Alemania se encargase del pago de un rescate de 6 millones de euros, según una fuente de las fuerzas de seguridad egipcias.

Además, quieren que se le entregue la suma a la esposa -de nacionalidad alemana- del organizador del safari, que se ha convertido en el principal canal de comunicación con los secuestradores.

AFP

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